Miedo y odio en La Sexta XI
Imagen: Sebastián Joel Vargas

23 de junio

8:30 AM, domingo, me despiertan los mismos insultos que vienen sonando en el fondo del pasillo desde hace un mes. Suenan lejos. No sé qué problema habrá. Es la misma voz masculina que grabé el viernes y compartí por privado con algunas personas cuidadosamente elegidas. Es un tipo que insulta a una mujer, o a una niña (no sé si dice "vieja" o "pendeja"). Repite siempre lo mismo. La repetición es tan insistente y monótona que parece la de una voz grabada. Podría serlo, pero admitir esa posibilidad me situaría en un terreno conceptual extremadamente fangoso.

Como sea, he oído la seguidilla en forma intermitente, muy a lo lejos, toda la mañana. Intermitente digo porque de vez en cuando lograba dormirme al calorcito del gato y la gata, y soñaba cosas como que a mi gato le tiraban agua con una manguera desde un jardín de al lado.

Recién a eso de la una de la tarde paró el griterío. Al ratito salió el del 10 con un niño. Ahora están varios en el 12 repitiendo los insultos entre ellos pero esta vez aparece como más probable la posibilidad de que la tengan conmigo. Dicen algo de unos gatos. Recién oí un "por qué no se va a la mierda". El ensañamiento es asombroso. Podrían estar hablando de la que recibe los gritos lejanos, esa que no soy yo.

Son las 2:21 de la tarde y siguen. Hay un niño que repite todo lo que escucha, como si estuviera recibiendo un entrenamiento. Lo que no es el caso, pero en la niñez el primate humano aprende así, imitando.

Por suerte hoy me clavé medio comprimido del Neo Humoral que consumo desde hace más de un mes, con receta médica, y si consigo que me receten otra caja cuando esta se termine, me convertiré en una reptiliana nervios de acero a la que todo le resbalará. Ya voy por ese camino, afortunadamente. Ya casi me dan risa, gentileza de la serotonina que el antidepresivo deja derramar como un bálsamo natural en mi martillado sistema nervioso. Lo único que me preocupa es que esta gentuza del fondo pueda pasarse a la acción.

(3:27 Y SIGUEN)

"Esconde armas en el matorral,

sube a la alta colina que está delante.

Durante tres años no se levanta".

(I Ching, hexagrama 13, "La Comunidad", línea 3)

24 de junio

15:30. Cometí el error táctico de bajar a picar algo en la cocina comedor, lejos de los auriculares con música New Age al palo, justo cuando pasaban los del 12. No es una hora segura y lo demostró: primero se expresó el espíritu juguetón del niño, todo bien, natural, cero insulto, atento a su entorno, pero enseguida la madre paranoica hija de puta empezó a apurarlo y tironearlo mientras le decía barbaridades sobre mí. Esto ya parece el diario de Rousseau, quien no contaba con los recursos tecnológicos de que dispongo, no solamente cámara y grabador para registrar algunas de estas infamias y probar que no son producto de mi imaginación, sino además el medio comprimido de antidepresivo que finalmente decidí zamparme porque lo necesitaba.

"The torture never stops".

(Atopia = BOSNIA = Vietnam)

¡La Irlandesa Solitaria de enfrente ataca de nuevo! Justo cuando estaba empezando a arrepentirme de haberla tratado tan mal por escrito el año pasado, reincidió en sus fechorías. Esta vez es la gata de G., una vecina de uno de los pasillos de la manzana de enfrente, la que cayó en su patio y la I. S. no sólo no la quiere devolver, sino que agredió a su dueña con lo que ésta elegantemente en su denuncia policial denominó "improperios".

La dueña de la gata se encuentra en una situación similar a la mía, padeciendo odio y mala fama injustificados, violencia verbal y crueldad mascoteril pasiva por parte de nuestros bárbaros vecinos.

¿Qué dice en su página? Instructora de fitness y ritmos. Instructora de shiatsu. Esteticista-cosmetóloga, etc. y ¡Actriz de ficciones!

¿Qué dice el vecindario? Las peores barbaridades que se puedan imaginar. TENEMOS QUE UNIRNOS, "mujeres sensibles" del barrio La Sexta. Fundemos una agrupación: AMALaS (Asociación de Mujeres Artistas de La Sexta).

 

beatrizelviravignoli@gmail.com

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