Hacer algo lindo a partir de algo horrible, sacar algo bello de una situación horrenda: esa alquimia logró Hojas Secas en Zodíaco y político, un cóctel de rock y ternura con diez canciones que funcionan como un abrazo fraternal convertido en música. Bajando de clase social/ nos quedamos mirando el recital/ Y en ese momento que necesitamos / pinta la devaluación/ Entonces agarré tu mano para que lo bailes / y me digas a dónde escapar, arranca con el pop vindicativo de Hasta las manos (uno de los temas del año, que ya tiene su video hecho por Vacaciones Audiovisuales) y continúa con un grupo de canciones sobre algo que está clarísimo : esto está complicadísimo, pero siempre se puede (y se debe) hacer algo.

 

La resiliencia parece ser el mensaje de este disco agridulce en el que cada tema “habla de un problema diferente”, con la actitud invulnerable del que ya sabe que un tropezón no es caída. Dice el cantante Lucas Jaubet: “Más allá de quién tenga o no la razón, que es algo que en última instancia siempre va cambiando, en este disco hay una lucha de fuerzas: según los astros y el zodiaco ya está todo predeterminado; el tema es si vas a hacer algo o no con eso, y ahí entra lo político. El mensaje es un abrazo, esa actitud de ya va pasar.“

Siendo parte de la escudería –quizás habría que hablar de cofradía– Laptra, es curiosa la escasa atención que hasta ahora tuvo en medios una banda tan activa como Hojas Secas, con shows incendiarios y catárticos, actitud rockera e ingenio melódico. “Casi todas las bandas del sello ya salieron en tapas, pero a nosotros nunca nos dieron cabida. No sé porque no llamamos la atención o no les gustamos a los periodistas”, analiza impasible Franco Jaubert, bajista de la banda.

Lo cierto es que su cuarto disco confirma la fuerza de sus canciones, que esta vez se potencian con un sonido más colorido y pop. Como señala el guitarrista Santiago Fernández: “Los temas son únicos. Algunos capaz que los hizo alguien, que trae una parte o una frase, y otros se arman con retazos. Arrancamos siempre por la melodía”, dice sobre la dinámica de la banda que completan Luciano Canevaro (guitarra) y Lautaro Pugliese (batería).

Todos están presentes en esta entrevista, que transcurre un día de lluvia torrencial en Estudio Resto del Mundo, el búnker que tienen los hermanos Quintans en Boedo. Además de tocar sintetiadores, vocoder, samples y hasta trompeta para el disco, Felipe Quintans (miembro de Bestia Bebe , 107 Faunos y Súper 1 Mundial ) fue el productor de Zodíaco y político junto a Lucas Jaubet, y también el responsable de que el álbum tuviera la furia de sus shows en vivo, pero con ciertas sutilezas sónicas que se lucen más en el vinilo que sacaron. “Con toda la plata que juntamos en estos dos años decidimos darnos el gusto y hacer un vinilo. Está bueno porque te aporta otro sonido.“

 

Más allá de algunos cambios de baterista, los Hojas Secas parece tener las cosas claras desde que se conocieron, hace una década, cuando coincidieron en el edificio de 656 en La Plata. “Capaz que ninguno es de ahí, pero hace ya más de diez años que vivimos en la ciudad. Luciano hace ya veinte“, cuenta Franco sobre la ciudad. Y Santiago agrega: “Quizás cuando arrancó la banda era más fácil armar fechas y movidas, pero en estos últimos años a cualquier recital que vas, cada vez va menos gente y cuesta más pagar una entrada”.

Al respeto, Lucas retoma: “Capaz que está un poco idealizado eso de la independencia porque la autogestión sólo funciona si te ponés las pilas y hacés las cosas. Hay una idea clásica del rockero, como alguien de campera de cuero y pelo largo que a nosotros no nos interesa, aunque nos gustan los Rolling Stones. Capaz que hay bandas que fantasean que explote de gente y ser famosos, y después si eso no pasa se bajonean, pero la verdad es que eso nunca nos pasó. Nosotros siempre vamos para adelante”.