Desde Montevideo

“Nació la coalición” tituló el diario El Observador este lunes de resaca electoral en referencia a la unión de las derechas con la ultraderecha de cara al ballottage del 24 de noviembre.

Según el escrutinio oficial, Daniel Martínez, del centro-izquierdista Frente Amplio (FA), obtuvo un 39,2 por ciento y deberá enfrentar a Luis Lacalle Pou, que consiguió 28,6 por ciento de los sufragios.

El candidato del Partido Nacional (Blanco) parte con ventaja, respaldado por el colorado neoliberal Ernesto Talvi (obtuvo 12,3 por ciento) y el militar retirado Guido Manini Ríos, con el 10, 9 por ciento de los votos. Pero la alianza de Lacalle Pou con el líder de Cabildo Abierto es a todas luces repudiable. Sería como imaginar a Sarkozy formando coalición con Le Pen.

La primera incógnita que surge: ¿cuán dispuestos estarán los votantes blancos y colorados a darle su apoyo a esa coalición? Las campañas de ambos partidos disputaron el centro.

El director de la consultora Factum, Eduardo Botinelli, señala a Página/12 que “el primer desafío de Lacalle Pou y Talvi será convencer de que la alianza no es tan mala con una derecha militar y autoritaria. Además, estará por verse cómo se amalgaman dos visiones del rol del Estado, una pragmática y liberal, con otra de un Estado más presente”.

El excomandante en jefe del Ejército Manini Ríos fue destituido en marzo por Tabaré Vázquez por no haber denunciado la confesión del represor Nino Gavazzo de que arrojó al río Negro el cuerpo del tupamaro Roberto Gomensoro, en 1973. Y ya dijo que se amparará en los fueros parlamentarios para no sentarse en el banquillo de acusados.

Más aún, su compañero de fórmula Guillermo Domenech se puso por encima de la ley al afirmar que “los cabildantes impedirán que Manini Ríos sea enviado a prisión”. Una especie de escalofrío generan las palabras mesiánicas de Domenech: “Dios nos mandó a Manini Ríos y tenemos un nuevo general para guiarnos”.

Cabildo Abierto consiguió 11 bancas en Diputados (de 99) y 3 en el Senado (de 30) que incluyen a Manini Ríos y a su mujer, Irene Moreira. Su espacio pone en cuestión la agenda de derechos que aprobó el Frente Amplio en 15 años de gobierno, entre ellas, las leyes de legalización de aborto, matrimonio igualitario y regulación del cannabis.

La polémica con Manini Ríos incluye un capítulo anterior: se había enfrentado al gobierno de Tabaré por la Reforma del Sistema de Retiros y Pensiones de las Fuerzas Armadas, aprobada en 2018, que le valió 30 días de arresto, la máxima sanción.

¿Por qué el FA había nombrado a Manini Ríos como comandante en jefe del Ejército?. Fue el extupamaro y exministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro, hoy fallecido, quien lo designó en 2015. En ese entonces el militar no daba ninguna señal de querer participar en política.

El resultado de las elecciones del domingo supone un giro a la derecha, después de 15 años de hegemonía del Frente Amplio con mayoría absoluta. A partir del nuevo Congreso, el FA está lejos de la mayoría: 42 diputados y 13 senadores, entre los que destacan José “Pepe” Mujica y su esposa y actual vicepresidenta, Lucía Topolansky. Por otra parte, el Partido Colorado obtuvo 13 bancas en diputados y 4 en la Cámara Alta.


Según Botinelli, no hay autocrítica en la coalición gobernante. “El slogan del FA, ´no perder lo bueno, hacerlo mejor´no agradó a un ciudadano que tenía cierto malestar sobre todo con el último período de gobierno. Si en el pasado el crecimiento era del 5, 6 por ciento, hoy es de un 0,1 por ciento. La percepción es otra”.

El analista agrega otro aspecto que tiene que ver con la renovación del liderazgo. “Daniel Martínez provoca bajo rechazo, pero no despierta grandes pasiones, como sí Mujica. El FA se embarcó en un proceso de renovación con un costo, dado que no aparecieron en esta campaña las figuras emblemáticas como Tabaré, Mujica, Astori”.

Con todo, la coalición de centro-izquierda tendrá que buscar seducir a votantes desencantados. Botinelli afirma que “dos de cada diez colorados preferirían a Martínez”. Y que hay sectores bajos que votaron a Cabildo Abierto por el tema seguridad. “Tres puntos de los casi 11 vienen del sector de Mujica”.

El analista Jorge Lanzaro disiente en ese punto. “Los votantes populares de Manini serán más difíciles de recuperar”, afirma a este diario. El profesor de Ciencia Política en la Universidad de la República sostiene que con un gobierno de derecha habrá revisiones de políticas. “En el modo en que se ajuste el gasto público, en el tratamiento de la negociación colectiva de los salarios, en la sensibilidad con los derechos de las minorías. El FA tendió a favorecer a los trabajadores y los sindicatos. Muchos de los avances del Frente se respaldan con la trayectoria histórica de Uruguay como un estado de bienestar”.

Falta menos de un mes para que se desplieguen las estrategias partidarias y se develen las incógnitas.

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