ADICTA: EL REGRESO ES CUIR
SE PUEDE VIVIR DEL AMOR
Adicta apareció en 1999. El grupo sufrió distintas formaciones. En 2012 decidieron separarse: “No creo que hayamos estado en un punto muy alto, a nuestros shows ya no iba nadie y estábamos mentalmente agotados; teníamos que terminar. Si bien creativamente podríamos haber seguido, personalmente no”, decía al SOY Rudy Martínez, compositor y líder del grupo junto a Toto (Adrián Nievas), cantante, la cara visible de Adicta, quién fue encontrado muerto el 24 de mayo de 2015. Pero la banda volvió y ahora son 7 lxs músicos que la rompen en escena. SOY acompañó al gramuroso grupo durante varias noches y descubrimos que detrás de la frescura de los temas electro-pop, y deshaciendo el nombre de los integrantes hay uno solo: Adicta, una banda punk rock llena de locura.

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La diversidad a pleno se despliega desde lo visual en el escenario, con Adicta, por la onda del vestuario de cada integrante del grupo. En el Pabellón de las Artes, Rudy Martínez, programador, ideólogo, compositor y líder de la banda, maneja todo desde sus teclas y samplers mientras baila con anteojos negros, una camisa blanca y corbata negra frente a su teclado como si estuviera delante de un chico al que quiere seducir en una fiesta electrónica. La cantante china Haien Qiu se mueve sensual, moviendo las manos como si fuera una pala que lleva y trae energía. Canta con las manos, con los pies, con todo el cuerpo, como conectada a otra galaxia. Su voz es tan emotiva como bailable, y no tiene nada que envidiarle a Björk o Skye Edwards. Los tecladistas ubicados a un extremo del escenario parecen un hombre con dos cabezas: uno lleva un exquisito moño rojo y el otro una desarreglada corbata carmesí; los dos tan rubios como migrantes de Europa del Este. Mientras Tu Mal hace estremecer a la audiencia, las manos de los tecladistas bailan como mariposas agujereando el aire, van y vienen, hipnotizando a quiénes los ven. El baterista Joaquín Franco permanece parado frente a una cajita electrónica a la que martilla con odio, lleva una remera negra de los Guns N’ Roses; así completa la configuración de una banda tan espontánea como diversa; él también canta un tema. Alejo Kaufmann, con el pelo corto y tan rubio como una cerveza, baila detrás de su teclado, sin quitarse los anteojos negros, conectado con Rudie, casi pegado a él. Se mueve canchero, y de vez en cuando levanta el brazo con una media fina de mujer, re-fetiche, tan roja como la pasión con la que toca y baila. El otro cantante, a veces también guitarrista, Jerónimo Romero tan gótico como los Depeche Mode, vestido con un largo sobretodo de cuero que le llegaba hasta los pies y borcegos asfixiantes, cantaba exasperado al borde de un ataque de epilepsia, provocando que el bajista, Diego Rodríguez, con aspecto de rockero rabioso, sacudiera su instrumento como si estuviera aventurándose el fin del mundo. Con el hit Perderlo todo los músicos y el público saltan al unísono como resortes. Haien canta Común con una túnica cubriéndole la cabeza y el rostro, abriendo los brazos como alas plegables. Rudy suelta la programación del tema siguiente, marchando como un solado glamuroso, bien electrónico, siguiendo el concepto de kraftwerk hasta que las luces azules lo tiñen todo.

LXS AUTÉNTICXS GLAMUROSXS PUNK

Antes de salir a tocar, mientras las ratas se escabullían en los recovecos de Puerto Madero, dejando sus largas colas afuera, lxs músicos no se concentran como un equipo de fútbol, sino que charlan y beben en un banco de madera que da al río, antes de entrar a los camarines. Rudie me presenta a lxs músicos de Adicta y dice: “Ellos no sirven para nada. Solo yo sirvo”. Ellxs se mueven como si nadie hubiese dicho nada. Voy entrando al mundo de Adicta, que no es tan fino y elegante como el que destilla glamur en el escenario. Por el contrario, me voy encontrando con máculas de comentarios ácidos e irónicos. Rudie cuenta que su novio se tomó una pasti y fue a la Marcha del Orgullo. Giro la cabeza y lo veo, medio montado, lleno de glitter. Alejo les reprocha que en un momento lo echaron del grupo. “Nosotros volvimos a trabajar juntos y la verdad es que nos enamoramos otra vez”, dice Rudie. “Cuando no fluyó, yo me fui. La banda se separó, pero todo bien, porque la música pide eso, en ese momento. Después nos vimos en el cine, en una de Woody Alen y nos dimos un abrazo, no hablamos del tema”, dice Alejo y Rudie remata: “La música está por arriba, es mejor que el ser humano”. “¿Viste? Somos re locos. Estamos re locos”, dice Rudie con una voz patinoza que termina opacada por la explosión de una carcajada que nadie acompaña. “Voy al baño, ya vuelvo”, anuncia mientras desaparece. Alguien pregunta si llegó el integrante que falta. “Sí - se escucha- recién llegó, pero dadx vuelta”.

Participaron en los festivales: Pepsi Music, Personal Fest, Quilmes Rock, y Creamfields, entre otros. Cuando tocaron como grupo invitado de Durán Durán, se sorprendieron a ver que en la prueba de sonido Nick Rhodes los estaba escuchando, hasta que se acercó para felicitarlxs. Pero a veces tocan y no va casi nadie. Hicieron un show donde había tan poca gente que el bajista se bajó del escenario para ir al baño. Cuando volvió, dos temas después, algunos músicos estaban sentados en el suelo. En otro, Toto cantaba un tema que no habían ensayado y nadie sabía que notas tocar.

“La gente va y viene, no pasa nada, lo importante es la música y uno mismo”, dice Rudie mientras rechaza el porro que le pasan. Se justifica diciendo que le pega mal. Que un día tocó fumado y se quedaba dormido. Que él prefiere otro estado.

Comenzaron en el 99 en el circuito under de La Cigale, El Podestá, Ave Porco. Después lxs contrató Frágil para tocar los jueves en El Moroco, con Leo García, Juana Molina y otrxs músicxs de la época. Desde que Adicta se creó, Toto y Rudie fueron su esqueleto, hasta el 2012 que se separaron. Contaron con varias formaciones, en una de ellas participó Fabio Rey (Los Brujos, San Martín Vampire), LoLó Gasparini (cantante de Entre Ríos y corista de Ceratti) hasta que se fue; como fueron entrando y saliendo otrxs integrantes.

En la crisis del 2001 Rudie empezó a viajar por trabajo a Londres, y otras ciudades de Europa. “Después me puse a ensayar con la banda de Gustavo (Cerati) hasta que se cancelaron los shows por un problema que tuvo él, era la época de “Siempre es hoy”. Yo había hecho los demos de “Miedo” y no tenía ni para morfar. Hablando con Gustavo me dijo ‘hacé un disco’. No tengo nada, le dije. Él me prestó su estudio y ahí grabamos “Miedo” y cambió todo.

“En mi cumpleaños conté una anécdota, cuando estaba en Oxford Street, en Londres, con una amiga. Habíamos tomado una raya y salimos a la calle con un porro y una lata de birra. Estábamos re colgados y ella dijo: ‘parezco adicta’. Y yo dije: ‘adicta’, es un buen nombre para una banda. A todo el mundo le gustó y quedó”, dice Rudie en un bar del Bajo, lleno de turistas. La noche se está instalando y hay una luna gigante y amarilla que parece una cebolla.

 

-¿Qué te gusta del nombre?

Que fuese en femenino. Porque Toto cantaba ambiguo y pusimos una chica en la tapa del primer disco, para la cual me inspiré en Roxy Music.

¿Tu idea era salir con una banda glam?

No, a mí lo único que me importaba era el tecno, la música electrónica. Bowie, Roxy Music y Durán Durán, después desencadenó en eso.

¿Te sentís más cómodo tocando con músicos del colectivo?

Yo no ando preguntando su sexualidad. Somos músicos. – Interviene el novio de Rudie: “Sus músicos son más putos que nosotros”.

Sí lo son, no se hacen cargo…

No, son open mind. Primero, toco con músicos buenísimos, sino no me interesan. Segundo, no elijo a la gente por su condición sexual, sino me parecería una discriminación invertida.

¿Discriminar a lxs héteros cuando son hegemonía? ¿No sentís que hay más afinidad con alguien del colectivo LGBT, sobre todo en el mundo de la música que suelen ser bastantes machirulos?

No. Pudo hablar de los temas que quiero con cualquiera. Si te soy sincero, yo tengo pocos amigos gays, mis mejores amigos no son gays y yo les digo, no sabes cómo garché con mi novio ayer, 4 veces así y me dejó toda la leche en la cabeza… La otra vez fuimos de gira, estábamos todos re pasados y yo decía que quería escribir mi biografía: ‘Mi vida en el glam’, en el glande. Yo digo lo que quiero y no me importa, sino que se curtan.

-En cuanto a las voces y la imagen de Adicta, yo lo veo re LGBT, pero en cuanto a las letras no encuentro ninguna línea activista- política… Soy animal / no creo en las historias de amor… / ya no beso a desconocidos es una de sus letras más comprometidas, ¿no?

Todo lo que escribo es falso, es mentira. Me gusta la poesía y no soy un cronista; soy un mentiroso. Me gustan las imágenes, las palabras y los sonidos. Toto sí, era más visceral, en ese aspecto. Creo que Toto sentía lo que escribía.

-¿Y vos no?

A mí me gusta mezclar las palabras y algunas salen bien.

¿Y después entras en insight con lo que escribiste?

No, soy frío y calculador. No tengo ningún sentimiento con las letras. Con la música es otra cosa, estoy horas y horas buscando el sonido perfecto. Cuando escribo las letras lo hago rápido. Me gusta que sean frescas. Lo que salió, salió. Digamos que no me gustan las profundidades, sino las superficies…-mira mi cara y continúa diciendo- Sí, soy muy punk…

TOTO Y RUDIE EN PRIMERA PLANA

En cuanto a la separación de Adicta: “Toto dejó la banda. No estoy inspirado, dijo, o algo así; mandó un mail general y lo respetamos. No voy a hablar más de eso. En realidad no voy a hablar de alguien que ya no está. La banda no venía bien. No venía nadie a vernos. Todo era muy cuesta arriba”.

En la previa al show del Faena, donde Rudie fue invitado por Diego Chamorro para cantar covers de Bowie, INXS, New Order, entre otrxs, sentados en una mesa frente a la piscina, donde flota una enorme corona dorada, mientras Rudie toma su segundo Gin Tonic y las luces rojas se reflejan en el agua y destellan en su rostro, yo llego a la conclusión de que uno de los temas fundamentales de Adicta es que no pueden vivir del grupo. Lxs integrantes tienen que trabajar de otra cosa y se hace difícil que todxs coincidan en los horarios para ensayar, grabar o tocar en vivo; y que eso los desgasta. Aunque, después, mientras bailamos cerca del piano negro de cola que suele tocar Charly, Rudie me vuelve a decir: “En realidad, me chupa un huevo el tema de la gente, los que se lo pierden son ellxs. Nosotrxs vamos a pasarla bien”.

Cuando Andrés Calamaro, en el 2015, subió al escenario para llevarse el Premio Gardel, dijo: “Quiero saludar a los amigos que se van primero y dedicar el premio a Toto, de Adicta, un músico platense que nos falta”. La platea, seguramente sin saber quién era Toto, irrumpió en aplausos. Toto, después de irse de Adicta grabó demos y canciones como solista que él mismo subió a la Net como “Ciudadano Toto”. Allí se puede escuchar las señales que venía dando en relación a lo que concretaría un año después. Con su inconfundible voz, no binaria, cantaba los temas Suicidio, Antes de irme, y Un repentino fin. Él decía que había dejado Adicta para cuidar su estado psíquico y físico. Contó en un video que tenía una adicción al alcohol y que, durante tres años no bebió una gota de nada, que tampoco compuso música y ni siquiera escuchó una canción.

Rudie vive con su novio, en Palermo, con una gata que se llama Nina & The Banshees y un perro que anda con un pañuelo de la bandea de Gran Bretaña “y es medio gay”, según Rudie. Trabaja dando clases en EMBA (Escuela Músicos Buenos Aires) de producción musical. “Acá hay muy poca banca a música independiente. Igual a mí me chupa un huevo, no me importa nada. La música es mejor. Si uno viene al show y se va contento; ya está. Ser una banda de culto, como nosotrxs es un fracaso. Sí, somos cool, y la mejor banda de culto ¿y qué?”.

¿Y ahora que Adicta volvió qué es?

Yo soy el jefe, soy como la reina pero es una democracia. Soy una reina demócrata, lo digo en serio. Yo tengo la última palabra, o la primera, porque sé para dónde no quiero ir. Todos me abren la cabeza. Yo voy tomando de ellos, porque la calidad de músicos que tengo… son lo mejor; intachables.

¿A dónde no queres ir? ¿Al rock and roll?

No, no me molesta el rock and roll. Me gusta que la música no sea recta. Me gusta el arte.

GLAMOUR Y DISCRIMINACIÓN

En Londres, un año antes de que cambie el milenio, viendo a la banda de música electrónica GusGus, de Islandia, Rudie se encuentra con Cerati. Le cuenta que estaba haciendo un disco en esa ciudad y lo invita a grabar unos scratches para la canción “Bocanada” en los estudios Abbey road. “Fue magia total”, recuerda Rudie. Después, bailando en el Faena me dice algo al oído y al instante me pide que por favor no lo publique. Rudie sostiene que nunca sufrió ningún tipo de discriminación por ser gay- dice que descubrió que era puto, así dice él, a los 5 años- o llevar adelante una banda camp, muy drag. “Nooo, nunca. Fuimos las reinas, las primeras, las putonas, y nunca nadie nos discriminó”.

Pero el ambiente del rock, del pop…

No, no no… Si se dan vuelta y te dicen algo no me importa, no es mi problema. A mí no me importa nada. Con quién garcho, garcho por el orto, es mi culo. Lo que quiero decir es: No me meto en la sexualidad de nadie, no te metas en la mía.

Sí, pero este planteo…

Mirá, cuando estábamos por sacar “Miedo” dije que quería salir travestido en la tapa, pero no quiero ser un travesti lindo y glamuroso, quiero ser feo como soy, un puto de Anger’s, del Barrio Monasterio donde vivía en La Plata cuando era un chico del montón, pero montado. Jugando a ser una super estrella, y me salió perfecto.

¿Y qué repercusión tuvieron?

Y, fue un boom- dice estirando las palabras hasta volverlas tan agudas que parecen estrellarse como vidrios- la gente nos copiaba. Por fin unos putos que no son los de “Casi ángeles”, putos como nosotros; fue un éxito.

¿Por qué no siguieron con esa imagen?

Porque me harté. Si me voy a copiar a mí mismo voy a terminar siendo una caricatura. Eso fue en ese momento, que sentí eso y después cambié.

¿Y Toto qué decía?

Toto hacía lo que yo le decía, y eso siempre se lo voy a agradecer siempre, porque así era más fácil.

En un show de La Plata, donde tocaron como grupo soporte de Charly García le tiraron latas de cerveza, que hacían patito en el escenario, mientras les gritaban ‘puto’, ‘puto’. Cuando abrieron un show de Diego Torres, antes 150.000 personas, mientras tocaban tecno, montados con tapados de piel celeste, lxs insultaron y les tiraron tomates. “Pero Diego se enteró, y en el programa de Susana Jiménez pidió disculpas a las bandas que tocaron antes que él, diciendo que el público se portó re mal”, cuenta Rudie cagándose de risa, como si tampoco le importaran las disculpas de Torres. Después entrada la noche profunda me dice: “Soy un rico en un cuerpo de pobre”, dale, poné eso; pero ¿es “eso” lo que me había dicho antes?

Sábado 21de diciembre. Sala Siranush: Armenia 1353, Palermo

Algunos de sus discos se pueden escuchar gratis en Internet o comprarlos a precios exorbitantes en Mercado libre: Shh (2001), Miedo (2003), Día de la fiebre (2005), Cátedras (2008), Adictism (2009). 

 

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