Las retenciones… (de vuelta la burra al trigo)  

Imagen: Bernardino Avila

Las retenciones siempre -siempre es siempre- las paga el productor, cualquiera sea su tamaño, si no están segmentadas, todos/as las pagan por igual. Estas se calculan: precio internacional, menos retenciones y se le liquida al productor “lo que queda” y a la AFIP se le deposita, lo que se inmoviliza en concepto de retenciones. 

Primera aclaración: las exportadoras, hacen-además- una segunda retención, por sobre la de la AFIP, que es ilegal y clandestina; y la pueden hacer por su carácter monopólico, y su quantum es variable, según sea el precio internacional y el momento político, le “capan” al productor, una segunda rebanadita del precio internacional y esta se la quedan ellas; a más precio internacional, más grande es la segunda rebanada… Confundir, que las retenciones las pagan las exportadoras, es un graso error; y nada tiene esto que ver con los plazos de liquidaciones de divisas, son dos cosas distintas….

Las retenciones son un instrumento de política económica no un fin en sí mismo, sirven para recaudar fácil, y que nadie se escape, y además para despegar lo precios internos de los externos…Pero son solo “eso”, un instrumento; durante los 90 (Menen-Cavallo) con retenciones “cero”, se fundieron 103.000 explotaciones agropecuarias y se hipotecaron 12.000.000 de hectáreas, con Néstor y CFK, con las retenciones funcionando, no se fundió nadie y se deshipotecaron las 12.000.000 de hectáreas. Es así. La derecha elevó a la categoría de tótem sagrado a la lucha por las retenciones, dándole un valor ideológico per se, cualquiera fuera la forma de aplicarlas; para ellos es el mal a desterrar. Transformaron un instrumento económico, en una bandera de lucha política-ideológica, y les salió bien, porque consiguieron transfigurarlas en el principal ariete para horadar los gobiernos populares….

Después de la 125, al campo nacional y popular, le corresponde sacar algunas conclusiones, sino estamos al horno. La más importante, no podemos volver a cometer el error de poner a todos-todes- los productores en la misma bolsa; debemos y podemos diferenciarlos, de acuerdo al tamaño de la explotación y por la región donde siembran. El más grande, más paga, el más chico, paga menos (tan difícil es entenderlo!!!!)…No concibo, porque nadie de nuestro espacio reivindica lo que hizo Axel Kiciloff, en el 2015, en esta materia…cuando devolvió retenciones por 3.000 millones de pesos, con el dólar a 8$ a 21.000 pequeños productores con un mecanismo totalmente exitoso; tan exitoso fue, que Macri lo copió para devolverle, cinco puntos adicionales de retenciones a los grandes productores, que siembran soja en el área geográfica del Plan Belgrano. Hood Robín neto ¡Si se pudo se puede!

Qué otras medidas complementarias debemos tomar para perfeccionar la diferenciación de retenciones de manera exitosa, y que- además- genere trabajo en el interior profundo, veamos: 

1- ) Debemos prohibir la venta directa de granos, del productor al exportador, todo debe pasar por los acopios locales. Es imprescindible impedir las posiciones dominantes en las cadenas de valor, y la integración vertical de estas mega empresas, como sucede en la actualidad. Esto es letal para los sectores populares 

2- ) lo mismo para la hacienda, (porcinos, bovinos, lanares) todo debe pasar por los mercados de referencias (Liniers, Rosario y otros que deben crearse para tal fin). 

3- ) El Estado, debe poner balanzas (oficiales) y operarla con todas las garantías de seguridad; “50 metros” antes, del ingreso de cada uno de los 52 puertos privados, que hay a la vera del Paraná, que bordea la ciudad de Rosario. Hay que “pesar bien” las exportaciones; ¿ se entiende?. Nadie pude enojarse, ni hacer piquete, por esto; Y… “Cosas veredes Sancho”.

4-) debemos recuperar la FAA, o crear algún sustituto similar para participar del debate ideológico, sobre el rumbo de la agricultura y el uso y tenencia de la tierra.

5-) El nuevo gobierno, debe volver a re- crear la Dirección de Economía Rural y Estadísticas, en la órbita del Ministerio de Agroindustria, fundada por don Emilio Lahitte en los finales del siglo XIX. Es vital, (pero vital) para el Estado contar con números propios y certeros sobre la actividad agropecuaria; nuestro gobierno, no puede guiarse por las estadísticas que le proveen las Bolsa de Comercio de Rosario Y Bs As…Sin información propia y confiable seguiremos, yendo a “comprar al almacén con el libro escrito por el almacenero”, como decía don Arturo Jauretche….Máximo Paz, noviembre 2019….

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