La canasta básica aumentó 52,8 por ciento en 2019 y 134 en dos años

Para no ser pobre se necesitan casi 39 mil pesos

El Indec registró un aumento del 3,6 por ciento en diciembre. La canasta total para una familia tipo escaló a 38.960 pesos a fin de año, casi 13.500 pesos más que en 2018. 
La canasta de indigencia también subió 52,8 por ciento en 2019, hasta 15.584 pesos.La canasta de indigencia también subió 52,8 por ciento en 2019, hasta 15.584 pesos.La canasta de indigencia también subió 52,8 por ciento en 2019, hasta 15.584 pesos.La canasta de indigencia también subió 52,8 por ciento en 2019, hasta 15.584 pesos.La canasta de indigencia también subió 52,8 por ciento en 2019, hasta 15.584 pesos.
La canasta de indigencia también subió 52,8 por ciento en 2019, hasta 15.584 pesos. 
Imagen: EFE

La canasta básica total que reúne a los bienes y servicios necesarios para no ser considerado pobre en términos de ingresos se ubicó en diciembre en 38.960 pesos para un hogar compuesto por dos adultos y dos menores, informó este miércoles el Indec. Ese valor representa una suba del 3,6 por ciento en relación al mes previo. A lo largo del 2019, la canasta básica registró un incremento del 52,8 por ciento. En el caso de la canasta de alimentos que permite evitar una situación de indigencia, en diciembre ese presupuesto se ubicó en 15.584 pesos, un avance mensual del 3,2 por ciento y del 52,8 por ciento en el año, al igual que la canasta básica. El sensible encarecimiento de los bienes básicos, que supera con creces a la marcha de los ingresos, determina el proceso de deterioro de los indicadores sociales que se verificó a lo largo del año pasado.

Se estima que el dato del Indec del segundo semestre de 2019 arrojará una medición de pobreza del orden del 36 por ciento. En términos absolutos, esto implica que a lo largo de la gestión Cambiemos unas cinco millones de personas que estaban ubicadas en los sectores medios y medios-bajos pasaron a ser consideradas pobres en términos de ingresos. En primer lugar, el aumento de la pobreza guarda relación con el deterioro masivo del poder adquisitivo del salario. Según el Indec, el índice de salarios, que agrupa al sector privado registrado, al no registrado y al empleo público, tuvo desde octubre de 2016 una suba acumulada del 127 por ciento, cuando la inflación general lo hizo en al menos 50 puntos más. En el mismo sentido, se estima un recorte total de un 30 por ciento en el poder de compra de las jubilaciones y de las asignaciones familiares en los últimos cuatro años.

La canasta básica alimentaria que elabora el Indec se compone de productos básicos como carnes, huevos, leche, legumbres, frutas, verduras, harina, arroz, galletitas, queso y bebidas. Ese conjunto de bienes registraron el año pasado un incremento acumulado del 52,8 por ciento, que se monta sobre un alza del 53,5 por ciento registrado a lo largo del 2018. Se trata de una suba que en dos años llega al 134 por ciento, con lo cual un alimento que costaba 100 pesos a fines de 2017, vale ahora 234 pesos. Es el resultado de las sucesivas rondas devaluatorias, la eliminación de controles de precios, de la suba indiscriminada de tarifas y de las tasas de interés.

Para un hogar compuesto por dos adultos y dos menores, el valor de la canasta alimentaria pasó de 7132 pesos en abril de 2018, duando arrancaron las devaluaciones, a 15.584 pesos en diciembre de 2019. Es una suba de 8452 pesos. Sólo en 2019, el aumento “punta a punta” fue de 5400 pesos por mes. En el caso de la canasta básica total, que incluye servicios esenciales, el costo pasó de 18.258 pesos en abril de 2018 a 38.960 pesos en diciembre pasado. A lo largo de 2019, el incremento fue de 13.467 pesos.

El dato de 38.960 pesos por mes necesarios para no ser pobre está por encima de la mediana (dato que corta en la mitad a la distribución) de los salarios brutos del sector privado, de 37.486 pesos por mes según los datos del sistema previsional. Quiere decir que la mitad de los asalariados registrados no llega a cubrir la canasta de pobreza de un hogar de cuatro miembros según las cifras oficiales. La situación es por lo general peor en el caso de los trabajadores no registrados.

Las estadísticas del Indec muestran que en los últimos dos años, el kilo de pan francés subió de 41 a 108 pesos (163 por ciento), la harina de trigo común pasó de 11 a 40 pesos (264 por ciento) y el paquete de fideos, de 21 pesos a 54 pesos (157 por ciento). El kilo de asado subió de 132 a 289 pesos (119 por ciento) y el kilo de pollo entero, de 40 a 102 pesos (155 por ciento). La botella de 1,5 litros de aceite de girasol subió en los últimos dos años de 55 a 132 pesos, mientras que la leche entera en sachet lo hizo de 22,80 a 51 pesos y el paquete de 500 gramos de yerba mate subió de 34 a 97 pesos. El kilo de banana subió de 32 a 102 pesos, la lechuga lo hizo de 38 a 90 pesos; el tomate, de 24 a 54 pesos y el zapallo anco, de 18 a 51 pesos.

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