Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas

Voces para el debate cultural y político

El CeDInCI dispuso online más de 250 audios del Club de Cultura Socialista, que incluye conferencias y charlas de Ricardo Piglia, Carlos Altamirano, Isidoro Gilbert, Diana Maffía y Noé Jitrik, entre muchos otros. 
El historiador Horacio Tarcus, creador y director del CeDInCIEl historiador Horacio Tarcus, creador y director del CeDInCIEl historiador Horacio Tarcus, creador y director del CeDInCIEl historiador Horacio Tarcus, creador y director del CeDInCIEl historiador Horacio Tarcus, creador y director del CeDInCI
El historiador Horacio Tarcus, creador y director del CeDInCI 

Una polifonía del pensamiento de la izquierda se despliega en más de 250 audios del Club de Cultura Socialista (CCS), que están disponibles en la página del CeDInCI (Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas). El CCS, colectivo formado por José Aricó, Beatriz Sarlo, Juan Carlos Portantiero, Oscar Terán, Hugo Vezzetti, María Teresa Gramuglio y Jorge Tula, entre otros, se constituyó como “un centro de análisis y debate en torno a los problemas políticos, sociales y culturales de la sociedad argentina y del mundo”, según explicitaban en su “declaración de principios”, en julio de 1984. Cuando Aricó murió en 1991, el Club se rebautizó como Club de Cultura Socialista José Aricó. Durante casi veinticinco años (1984-2008), una de las actividades centrales de la institución consistió en convocar una vez al mes a referentes del mundo de la política y la cultura para que ofrecieran conferencias o participaran de mesas redondas y debates. Esos encuentros se empezaron a grabar con regularidad a principios de 1992. La totalidad de esas grabaciones (1992-2008) fueron donadas al CeDInCI por la última comisión directiva del Club.

Los audios digitalizados, que ahora se ofrecen en línea, abarcan los tópicos más diversos, desde la filosofía política hasta la política práctica de la coyuntura más inmediata, pasando por la historia contemporánea, el mundo del trabajo, el campo de la literatura y el de las artes plásticas. Entre los tesoros auditivos se destacan las conferencias “El género policial” de Ricardo Piglia (1992); “Montoneros”, a cargo de Carlos Altamirano (1994); “El oro de Moscú”, por Isidoro Gilbert (1994); “La búsqueda del lugar del intelectual”, con Tulio Halperín Donghi (1995); “La escena iluminada. Ciencia para trabajadores”, a cargo de Dora Barrancos (1996); y “20 años de Punto de Vista”, con Beatriz Sarlo y Carlos Altamirano (1998). También pueden escucharse las conferencias dictadas por José Sazbón, Isidoro Cheresky, Juan Carlos Torre, María Teresa Gramuglio, Emilio de Ipola, Diana Maffía, Carlos “Chacho” Álvarez, Noé Jitrik, Andrea Giunta y Vicente Palermo, entre otros.

El historiador Horacio Tarcus, creador y director del CeDInCI, un centro de documentación (biblioteca, hemeroteca y archivo) dedicado a la recuperación, preservación, conservación y catalogación de las producciones políticas y culturales de las izquierdas latinoamericanas, cuenta que la institución cerró la consulta presencial el lunes 16 de marzo, aunque el equipo continuó trabajando, a puertas cerradas, hasta el jueves 19. “Intuyendo que se venía una cuarentena, repartimos tareas a domicilio. Por ejemplo, los catalogadores recibieron fotos de tapas y portadas de los libros, para continuar el trabajo desde sus casas. Pero no podíamos prever que la cuarentena sería tan larga, de modo que a la semana de trabajo, las fotos se nos agotaron. Y no podíamos ingresar a nuestra sede del barrio de Flores a fotografiar otros libros”, explica del director y agrega que aprovecharon las miles de imágenes que fueron digitalizando a lo largo de veintidós años y comenzaron a editarlas y cargarlas en la web para que los lectores pudieran tener acceso remoto.

Al portal de las revistas latinoamericanas del CeDInCI, (http://americalee.cedinci.org/ ) subieron varios años del diario anarquista La Protesta. Los primeros días de la próxima semana se podrá leer en línea Barrilete, la revista que editó entre 1963-1974 el poeta Roberto Santoro, desaparecido durante la dictadura. Está casi lista la Revista de Crítica Cultural, que dirigió en Santiago de Chile Nelly Richard. Y están preparando varias revistas de la Reforma Universitaria, como Cauce, Gaceta Universitaria de Tucumán, otra del mismo nombre pero de Rosario, El Forceps (de los estudiantes de medicina), Posición Nacional, Germinal, Tribuna Estudiantil.

“Nuestros ingresos por cuotas de asociación caerán a cero este mes. Ni soñar ahora en comprar un ejemplar de un diario o una revista antigua que completa una colección. Pero, felizmente, contamos desde hace diez años con el respaldo la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), que sostiene lo fundamental: el personal que lleva a adelante estas tareas. Y nosotros nos ingeniamos para que cada uno de los 12 miembros del equipo tenga trabajo. Y para que por cada lector presencial que perdimos por la cuarentena, ganemos 100 lectores virtuales”, plantea Tarcus y revela que la cuarentena no hizo más que acelerar un proceso en curso inexorable: la transformación de las bibliotecas de papel en bibliotecas digitales y la consiguiente metamorfosis del lector presencial en lector virtual.

“Si ya vivíamos desde hacía tres décadas en ese estado de presente perpetuo, sin imaginarios potentes de futuro, esta situación nos sumergió de pronto en un universo distópico: zoonosis, enemigo invisible, amenaza de muerte latente, sospecha generalizada, fronteras cerradas, pueblos cercados, libertades acotadas al ámbito privado, calles tomadas por las fuerzas de seguridad, incertidumbre sobre el futuro más inmediato, sobreinformación y fake news”, reflexiona Tarcus. “La pandemia se nos aparece de pronto como el peor encuentro posible entre las consecuencias enloquecidas de la dinámica industrial (calentamiento global, deforestación, extractivismo), el desmantelamiento de los sistemas de salud del Estado benefactor y los dispositivos de control social que Paul B. Preciado ha llamado recientemente necro-biopolíticos –precisa el historiador-. Como en toda crisis, como en toda catástrofe, al lado de los que remarcan precios o reclaman un estado policial están los trabajadores de la salud que asumen riesgos altísimos, y surgen formas de solidaridad que alientan las esperanzas en la capacidad del género humano de inventar un mundo mejor. Todos sacamos enseñanzas positivas de esta experiencia traumática: el valor de tener un sistema sólido de salud pública, de poder circular libremente, la imposibilidad del pago de la deuda, la oportunidad de ensayar formas sociales nuevas como el ingreso universal, de garantizar efectivamente una vivienda digna a cada familia. Tenemos una izquierda sindicalista, que corre al gobierno por izquierda reclamando ‘test masivos’... Lo que necesitamos hoy es una izquierda que ayude a pensar un nuevo orden civilizatorio”.

*Los audios del CCS a un solo click en: https://bit.ly/2JpAgdJ



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