El presidente Alberto Fernández exhortó hoy a los líderes progresistas a “unirse” para “poder hacer un mundo más justo y solidario” y tomar de la pandemia de coronavirus "la gran oportunidad de hacer algo distinto".

Durante su participación por videoconferencia desde la quinta de Olivos en el V encuentro del Grupo Puebla, Alberto Fernández citó como ejemplo de unidad, la sellada entre él, la vicepresidenta Cristina Kirchner, el peronismo y otros partidos del campo popular, y remarcó que los dirigentes progresistas no pueden "darse el lujo de tener diferencias”.

“No podemos darnos ese lujo porque las diferencias las aprovechan los sectores que más daño le hacen a nuestros pueblos; no podemos por narcisismos, por egoísmos, tomar distancia entre nosotros y favorecer que otros gobiernen en desmedro de la gente”, afirmó el jefe de Estado durante su exposición, en la que fue acompañado por el canciller Felipe Solá.

En esa línea, postuló la construcción de "un mundo más justo y con bases que se funden en conceptos de justicia y solidaridad" y juzgó que hay que "empezar por América Latina, para que sea más unida y solidaria".

“La pandemia nos da la gran oportunidad de hacer algo distinto si nos unimos. Aquellos que decimos ser progresistas debemos unir fuerzas para construir un mundo más justo y con bases que se funden en conceptos de justicia y solidaridad", declaró.

En un análisis sobre el impacto económico y social de la pandemia a nivel mundial, el Presidente aseguró que “el mundo se ha dado vuelta y la economía cruje” porque el Covid-19 “demostró que el sistema económico mundial era muy débil”.

“El mundo no va a ser el mismo cuando pase la pandemia”, aventuró Fernández y evaluó que “habrá que repensar al mundo de otra manera, ya que si algo ha dejado al descubierto esta situación es la desigualdad”.

Entendió que el virus dejó "al descubierto" en el mundo "que el capitalismo financiero ha concentrado en pocos la riqueza y en muchos los dolores y la pobreza".

"También ha dejado al descubierto que la palabra solidaridad quedó al costado en muchos lados del mundo” porque “las consecuencias económicas en el mundo están a la vista”, sentenció.