Deben verificar el material de los seguimientos que les realizaron

El espionaje ilegal durante el macrismo: citan a Cristina Kirchner y Rodríguez Larreta

El juez federal Federico Villena los convocó para que revisen lo que encontró en las computadoras secuestradas a un narco, un espía y en el Servicio Penitenciario Federal. La vicepresidenta y el jefe de gobierno tendrán que decidir si se presentan como querellantes en la causa.

El juez federal de Lomas de Zamora, Federico Villena, citó a Cristina Fernández de Kirchner y a Horacio Rodríguez Larreta para que verifiquen todo el material encontrado y que fue producto de las maniobras de espionaje ilegal de las que fueron víctimas . El magistrado quiere que la vicepresidenta y el jefe de Gobierno porteño revisen todo lo hallado en computadoras secuestradas a un narco, un agente de inteligencia y en el Servicio Penitenciario Federal. Si CFK y Rodríguez Larreta comprueban que el material es auténtico, deberán decidir si piden ser querellantes en la causa judicial en la que, al parecer, se encontró la mayor cantidad de rastros del espionaje ilegal del gobierno de Mauricio Macri.

En el juzgado de Lomas decidieron no difundir la fecha de la citación aunque todo indica que será la semana próxima. El horario de la convocatoria es el habitual de los tribunales, pero no se quieren dar precisiones para evitar aglomeraciones, en primer lugar por la pandemia y en segundo lugar para no convertir la citación en un show.

Los datos de la causa fueron adelantados en forma exclusiva por Página/12 a principios de mayo cuando este diario informó sobre la declaración de quien es un protagonista de máxima importancia en el expediente: un narco llamado Sergio Rodríguez, alias Verdura. El sujeto confesó que en 2018 "hizo un trabajito" para la Agencia Federal de Inteligencia (AFI): fue a colocarle una caja con trotyl al edificio de la avenida Callao donde supuestamente vivía José Luis Vila, radical, funcionario del Ministerio de Defensa. 

La declaración de Verdura provocó el allanamiento de la vivienda de un abogado, Facundo Melo, agente orgánico de la AFI, y hace dos semanas se allanaron también dos direcciones importantísimas del Servicio Penitenciario Federal (SPF): la división Inteligencia, conocida como la 50, y la división Seguridad. Las versiones indican que, en total, se encontraron 1.500 carpetas de operaciones de espionaje ilegal a políticos, jueces, intelectuales, artistas, periodistas, dirigentes gremiales y sociales. Entre otros espiados figuraban Florencia Kichner y muchos dirigentes integrantes de Cambiemos --Nicolás Massot, Cristian Ritondo, Diego Santilli- pero no directamente alineados con Mauricio Macri. También el titular de la Corte, Carlos Rosenkranz.

Todos los espiados serán citados por Villena para que reconozcan los elementos que se encontraron, pero este viernes en el juzgado anunciaron ya la convocatoria de Cristina Kirchner y Horacio Rodríguez Larreta. Algunos rumores indican que no sólo se encontraron transcripciones de conversaciones, sino también informes de seguimientos e imágenes en las que aparece cada uno de ellos.

Según sostuvo el abogado Melo, su contacto en la AFI era Alan Ruíz, un hombre vinculado a Patricia Bullrich, y dos funcionarios del SPF, uno retirado y uno en actividad, lo que en la jerga se llaman "candados". Melo apareció en el programa ADN, de C5N, hace tres semanas contando que también participó en operaciones contra Pablo y Hugo Moyano. Ese diálogo con el periodista Tomás Méndez motivó que la actual titular de la AFI, Cristina Caamaño, hiciera una denuncia penal contra Melo: un agente o ex agente no puede violentar el secreto asumido como obligación al incorporarse a la central de inteligencia. La denuncia de Caamaño demuestra en forma explícita que Melo revistaba en la AFI macrista.

El vínculo de Melo con los penitenciarios llevó de inmediato al allanamiento de las dos direcciones del SPF, la llamada Unidad 50, denominada de Reunión de Información, que es Inteligencia, y la de Seguridad, que controla los establecimientos penitenciarios. Según parece allí se encontraron más elementos sobre la vinculación de los penitenciarios con el espionaje. 

El titular del Servicio, Emiliano Blanco, renunció hace diez días, horas después de los allanamientos, aunque todavía no se le aceptó la renuncia, mientras que el jefe de Inteligencia, Claudio Suriano, pidió su jubilación de manera sorpresiva. Las renuncias traen a la actualidad las groseras maniobras de difusión de las escuchas del penal de Ezeiza: se le dieron a periodistas afines al macrismo, grabaciones ilegales y transcripciones de diálogos entre presos y amigos, presos y sus familiares --incluyendo sus hijos menores-- presos y sus abogados, violando el derecho de defensa, presos y sus parejas. Se trató de un show siniestro, inédito en el mundo entero.

La utilización del espionaje, las escuchas, los seguimientos, el armado de causas mediante operaciones de inteligencia fue el instrumento que usó Mauricio Macri para tratar de tapar la política económica a favor de los más poderosos. O sea, se usó esa trama político--mediática--judicial para "compensar" que mientras tanto se concretaba la más brutal fuga de capitales de la historia argentina o el crecimiento de la pobreza, el desempleo y la caída del poder de compra de los salarios por los records de inflación. 

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