Buscan saber la verdad sobre las circunstancias de descuido de sus parientes infectados con covid-19

Coronavirus en Italia: los familiares de los muertos no se rinden

Fundaron el Comité “Noi denunceremo” (Nosotros denunciaremos), del que forman parte unas 250 personas y está reuniendo testimonios para presentarlos ante la Justicia. 
Cristina Longhini, 39 años. Cristina Longhini, 39 años. Cristina Longhini, 39 años. Cristina Longhini, 39 años. Cristina Longhini, 39 años. 
Cristina Longhini, 39 años.  

Desde Roma

Los familiares de los fallecidos italianos por la covid- 19 quieren saber la verdad y obtener justicia. Saber por qué murieron sus parientes, por qué no recibieron asistencia cuando la necesitaban, por qué no había medios suficientes para asistir a los enfermos, por qué no se informó a la población con anticipación sobre la gravedad de la situación. Quieren saber quiénes fueron los responsables: ¿el gobierno nacional? ¿Las regiones (equivalentes a las provincias argentinas)?, ¿Las municipalidades?, ¿Los hospitales?

La pandemia del coronavirus, que en Italia comenzó aparentemente a fines de enero, ha costado la vida a más de 33.899 personas. Por eso numerosos familiares de víctimas se pusieron de acuerdo y fundaron primero un grupo Facebook para compartir sus angustias y luego un Comité, “Noi denunceremo” (Nosotros denunciaremos), del que forman parte unas 250 personas y está reuniendo testimonios para presentarlos ante la justicia.

El grupo surgió en la ciudad de Bergamo, en Lombardia (norte del país), la región más afectada por el coronavirus en absoluto y donde se han verificado más de la mitad del total de las muertes que se han producido en el país durante la pandemia. “Queremos saber quiénes son los responsables de toda esta desgracia. Seguramente no lo son médicos y enfermeras que han combatido una guerra sin fin. Las denuncias son hasta ahora unas 50 pero otras 150 están en elaboración”, explicó a un grupo de periodistas de la prensa extranjera de Roma, Stefano Fusco, uno de los fundadores de “Noi denunceremo”. Existen llamadas telefónicas grabadas y cartas de los enfermos a sus parientes además de los testimonios de los familiares y las historias clínicas de los pacientes, entre otras cosas, que constituyen en conjunto denuncias “contra desconocidos”, según una figura legal existente en Italia, que los abogados del grupo presentan ante la justicia de Bergamo. Esta luego derivará cada caso a la justicia local que corresponda porque reciben denuncias provenientes de muchas regiones italianas, explicó Fusco, 31 años, consultor comercial, cuyo abuelo de 85 años había tenido un ictus en febrero y luego fue internado en una Residencia Sanitaria Asistencial (Rsa) de Bergamo para su recuperación. Allí murió de coronavirus.

Las residencias para ancianos en Lombardía eran muy numerosas y tenían buena fama hasta ahora.

La región tiene una población de más de 1,1 millones de personas de más de 75 años, 58.000 de los cuales vivían en residencias sanitarias, según publicó el diario romano La Repubblica. En lugares considerados muy prestigiosos, como la Residencia Pio Albergo Trivulzio de Milán, murieron unas 400 personas en los últimos dos meses. En los Rsa de Brescia murieron 1.800 personas, en los de Milán 1.700, en los de Bergamo 1.300, según Repubblica. Por lo cual el estado italiano comenzó una investigación que puso en manos del prestigioso juez Gherardo Colombo para aclarar la situación. Pero hasta ahora nada se sabe.

“Nuestro grupo en Facebook es público. Cualquiera puede hacer una denuncia. La Magistratura ha entrado y ha llamado a varios de nosotros para interrogarlos”, contó Fusco.

Cristina Longhini, 39 años, farmacéutica, que es de Bergamo pero vive en Milán, es otro miembro de “Noi denunceremo”. Su papá, de 65 años, se sintió mal en torno al 3 de marzo en su casa en Bergamo. Tenía fiebre, disentería y vómitos. El médico de familia (en el sistema sanitario italiano cada ciudadano tiene asignado un médico que lo sigue) fue llamado y dijo que no se preocupara que era un virus intestinal, no iría a visitarlo. Después de una semana, empeora, se desmaya por una hora. Pero el médico de base no va a visitarlos. Su madre llama a la policía y luego al 118, número previsto para la asistencia urgente por covid, pero le dicen que si no tiene problemas respiratorios no van a ir a verlo. Su madre estaba desesperada porque ningún médico lo iba a visitar. Otro médico de base que logran contactar lo va a visitar a casa y se da cuenta de la gravedad del caso y llama la ambulancia. La ambulancia llega de otra ciudad. Lo llevan al hospital Papa Juan XXIII de Bergamo. “El hospital nos dice que fue positivo al test del covid-19 y que tenía una pulmonía bilateral -contó además Longhini-. Ninguno de nosotros podía estar con él. El hospital nos llamó después de dos o tres días para decirnos que había empeorado pero no había lugar en terapia intensiva. También nos dijo que los ayudáramos a encontrar otro hospital que tuviera lugar en terapia. Por lo cual parecía que la vida de nuestro padre dependía de una llamada telefónica nuestra”. No se encontró ningún lugar. El hospital dijo que intentaría entubarlo. Pero después dijeron que el oxígeno no llegaba a los pulmones. Al día siguiente llamamos al hospital para saber cómo estaba porque no teníamos noticias. Le dijeron que había muerto hacía 10 minutos. Cosa que se demostró una mentira porque en el certificado de defunción aparece que murió a las 5,45 de la mañana. Ella viajó desde Milán para hacerse cargo de todos los trámites. “Los objetos personales de mi padre nos fueron restituidos en una bolsa de la basura. La puse en el baúl del auto porque no tenía coraje para abrirla en ese momento. Después de 15 días tuve fuerza para sacarla y abrirla. Encontré una camiseta y el pijama manchado de sangre. Esto fue un golpe durísimo para mí porque era también el testimonio de un sufrimiento hospitalario. No sabemos en realidad lo que pasó. Durante muchas noches tuve pesadillas horrendas”. Prácticamente Cristina tuvo que hacerse cargo de todo sola porque no se permitía acercarse a los familiares y su mamá estaba contagiada de covid y encerrada en casa.

Muchos piensan que hacer estas denuncias no tiene sentido porque nada cambiará. En cambio Stefano Fusco cree todo lo contrario. “No se trata de venganza sino de justicia. Queremos saber quienes fueron los responsables de toda esta confusión. Por qué no se cerró toda la Lombardia como una “zona roja”, tal como se hizo con varias localidades de la región a las que no podía entrar ni salir nadie. Si se hubiera hecho lo mismo en Bergamo y otras ciudades similares, tal vez no habríamos llegado a esta situación. Se podría haber testeado por coronavirus a todo el mundo y luego decidir. Pero los test no se hicieron”

“Vale la pena comparar dos regiones: Lombardia y Veneto. Ambas en manos de la Liga (el partido de Matteo Salvini). Lombardia tiene sobre todo un servicio sanitario privado asociado al público. Veneto sólo sanidad pública. Y las cosas funcionaron mucho peor en Lombardia que en Veneto”, comentó Fusco. Y Cristina Longhimi concluyó: “No tenemos ninguna posición política pero no hemos recibido solidaridad de ningún partido, ya sea de derecha, de centro o de izquierda. Ningún político nos ha contactado”. 

Suplementos
Suplementos
Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ