El presupuesto nacional vinculado con políticas de género ascendió a 769.727 millones de pesos, el 15 por ciento del presupuesto para gasto primario de la Administración Pública. Casi la totalidad del gasto ya ejecutado corresponde a la seguridad social. Políticas como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), aumentos de las jubilaciones y refuerzos en asignaciones familiares tuvieron mayor impacto en mujeres.

Así se desprende del seguimiento del gasto del primer trimestre, realizado por el Ministerio de Economía y la Jefatura de Gabinete. Al 31 de marzo, se habían identificado 29 actividades específicas dentro de los programas presupuestarios destinados a cerrar brechas de género. Si se suman otras políticas no etiquetadas pero que igual tienen impacto de género, como el IFE, los gastos representaron el 18 por ciento del presupuesto primario. 

“Debido a las brechas estructurales, los efectos negativos del coronavirus tienden a reforzar las desigualdades preexistentes”, establece el último informe de la Dirección de Género, que depende del Ministerio de Economía, a cargo de Mercedes Dalessandro. “En aislamiento aumentan la carga de trabajo doméstico no remunerado y frente al cierre de escuelas, enfrentan una recarga en sus tareas cotidianas”, agrega.

IFE

“El IFE contribuye a cerrar brechas de ingresos”, dice el informe. Las mujeres representan el 55,7 por ciento de las 8,9 millones de personas beneficiadas por el IFE de 10 mil pesos, que volverá a pagarse por tercera vez desde agosto. El 88,7 por ciento del total de beneficiarios son trabajadores informales, donde la brecha de ingresos entre mujeres y varones alcanza el 36,8 por ciento.

Además, 272 mil empleadas domésticas accedieron al beneficio. Se trata de un sector en donde trabajan 1 de cada 5 mujeres. El 93,6 por ciento de estos trabajadores son mujeres y el 76 por ciento no percibe descuento jubilatorio. Perciben 8.591,8 pesos en promedio, el salario más bajo de todo el mercado de trabajo.

Jubilaciones

En diciembre, enero, marzo y abril se destinaron bonos de suma fija a las jubilaciones mínimas. Con los dos aumentos por decreto en marzo y junio, las jubilaciones mínimas le ganaron a la inflación y a lo que hubieran obtenido con la fórmula suspendida. Esta herramienta contribuyó a disminuir las brechas de ingresos entre jubilados varones y mujeres, que alcanza el 34 por ciento (mayor a la del mercado de trabajo).

El 67,3 por ciento de quienes perciben las jubilaciones mínimas son mujeres. De los adultos mayores que se jubilan con moratoria, el 87,2 por ciento lo hace con el haber mínimo. En la actualidad, el 85 por ciento de las trabajadoras que se jubilan lo hacen a través de una moratoria. Sólo el 11,2 por ciento de las mujeres en edad de jubilarse (entre 55 y 59 años) cuentan con más de 20 años de aportes. Es decir, solo 1 de cada 9 mujeres en edad de jubilarse podría hacerlo sin una moratoria.

AUH

En diciembre y enero hubo dos bonos para beneficiarios de asignaciones familiares. El 95 por ciento de los titulares de AUH son mujeres. Durante el primer trimestre, se dio cobertura a 4 millones de niños y adolescentes. La pobreza en este grupo etario supera el 50 por ciento.

Además, también tuvo impacto la política de Anses de “reperfilar” las deudas. El 78 por ciento del total de los titulares de AUH (1,9 millones de personas) están endeudados con el organismo. Dado el valor promedio de la cuota (815 pesos) y considerando que el ingreso promedio de los hogares del primer decil es de 9.663 pesos, la condonación de estas deudas representaría un alivio del 8,4 por ciento mensual para estos hogares.

Por otro lado, hubo otras medidas tendientes a cerrar brechas de género como el refuerzo de la tarjeta Alimentar, dado que el 69 por ciento de quienes integran el decil más bajo son mujeres.