Segunda temporada en Netflix

“How to Sell Drugs Online (Fast)”: adicciones digitales

El narcotraficante adolescente que le saca provecho a Internet quedó preso de su invención y de su ego. La serie alemana apela al humor vertiginoso e incluye en su narrativa juguetona el documental apócrifo y las interfaces digitales. 
Moritz Zimmermann, el Walter White de la Generación Z.Moritz Zimmermann, el Walter White de la Generación Z.Moritz Zimmermann, el Walter White de la Generación Z.Moritz Zimmermann, el Walter White de la Generación Z.Moritz Zimmermann, el Walter White de la Generación Z.
Moritz Zimmermann, el Walter White de la Generación Z. 

Netflix dispuso hace unos pocos días la segunda temporada de How to Sell Drugs Online (Fast). Y los seis nuevos episodios de esta producción alemana -original de la plataforma de streaming- invierten la célebre sentencia toxicológica. La subida, para Moritz Zimmermann (Maximilian Mundt), es lo peor. Al adolescente del pueblito de Rinseln que soñaba con crear una startup le fue (demasiado) bien con eso que sugiere el título gracias a su pericia tecnológica. El proyecto, vale recordar, había nacido de improviso, como un mecanismo para reconquistar a su novia. A los 17 años, el purrete tiene 300 mil euros en Bitcoins y a Lisa (Anna Lena Klenke) enamorada. Podría cortar los lazos con el narcotráfico y seguir con su vida en el colegio, pero, obviamente, significaría el fin de esta pervertida coming of age.

La nueva temporada abre con un compilado noticioso que muestra la popularidad en alza de My Drugs (“el sitio de Internet más sofisticado del narcotráfico”) y a M1000 –el alias de Moritz- entre dos puntas: está en la mira de la policía a escala planetaria y se ha convertido en un ícono generacional. Más allá del petardeo de su nombre, de jugar a la comedia negra o al tecno-thriller, en realidad, el relato no se aleja de la estructura iniciática con las notas sobre el primer amor, la efervescencia hormonal y las amistades en jaque. En definitiva, How to Sell... apela al registro de época enfocándose en un perdedor que sueña en grande. El Walter White de la Generación Z es esclavo de su ego (“nerd hoy, jefe mañana” es su lema) y vaya que su amor por Lisa es tan tóxico como lo que vende.

La ficción, sin embargo, apuesta al ridículo y a personajes secundarios entrañables para sopesar sus planteos más controversiales. En la pole están sus socios: Lenny (Danilo Kamperidis) y Daniel (Damian Hardung). Uno es el amigo de toda la vida, el pibe diagnosticado con una enfermedad mortal, irónico y sensible, que se mueve en silla de ruedas. El otro es el carilindo y popular, terrible antagonista si no fuera tan simpático. En esta temporada a la cuadrilla se suma una hacker (Lena Urzendowsky) que robará el corazón de Lenny. Pero el foco nunca se aleja del protagonista. Moritz es consciente de que ha creado un Frankenstein perfecto e imposible de ser rastreado por las autoridades. “Métrica de vanidad”, “tasa de crecimiento”, “desarrollo de clientela”, forman parte de su vocabulario. Su bebé es demasiado redituable como para cedérselo a sus proveedores holandeses o a unos mafiosos germanos. La representación de capos de la droga con modismos de Silicon Valley es un absurdo bastante perspicaz.

Al margen de los dilemas morales y el humor grueso, la entrega, creada por Philipp Kässbohrer y Matthias Murmann (e inspirada en un caso real), se destaca por su formato hiperactivo. Su edición es acelerada cual planteo de Bielsa, le saca provecho al falso documental y explora narrativamente las interfaces tecnológicas. Todo es rápido, furioso y autoconsciente. Incluso se da el gusto de chicanear a la propia plataforma de streaming. Tiene sentido. Si el relato comprende a centennials, es lógico que predominen el código visual de emoticones, ventanas emergentes y el lenguaje de la N roja.

Ahí está el chiste en el que la propia serie simula haber culminado y desde la pantalla se sugiere seguir con otro contenido. Ese falso programa -El Algoritmo- refiere a un mundo en el que las ficciones son escritas por inteligencia artificial. “Tres personas están atrapadas en un programa de tevé y serán asesinadas si no alcanzan una gran audiencia muy rápido”, puede leerse en su sinopsis. Tranquilos, por ahora el algoritmo está del lado de Mortiz y su cuadrilla. How To Sell… ya fue confirmada para una tercera temporada.


Programados

* Stanley Tucci será dirigido por Alejandro Amenábar en La fortuna, miniserie española de alto rango que cuenta con la venia de AMC y Movistar. El estadounidense encarnará a un aventurero que saquea patrimonios de la humanidad hundidos en los océanos. “Apuntamos a un éxito rotundo, pero sobre todo esperamos ofrecer al público una buena dosis de emoción y entretenimiento el próximo año”, sentenció el ganador del Óscar por Mar Adentro. El thriller de aventuras se basa en el comic “El tesoro del cisne negro” y está en su fase de producción.

*A fin de mes STARZPLAY estrenará MotherFatherSon. La producción se destaca por la incursión de Richard Gere en el universo seriado. El actor encabeza esta entrega en la que encarna a un magnate de los medios que no puede controlar a su familia. Los mismos ámbitos, sujetos e inconvenientes que Succession pero sin tanto sarcasmo dando vueltas. El pivote de la serie británica pasa por el vínculo entre Max (Gere), su ex esposa (Helen McCrory) e hijo (Billy Howle), una auténtica bomba que ha estallado. Los ocho episodios estarán dispuestos desde el 27 de agosto.

* Hoy a las 22.50, A&E estrenará la tercera temporada de El Chapo. Marco de la O es el encargado de componer al célebre jefe del Cartel de Sinaloa. La serie cuenta con todos los ingredientes del narcoexploitation: violencia, corrupción y, claro está, un imperio de drogas comandado por un sujeto sorprendente. Además de su ocaso, esta última parte contempla el que fuera su mayor hit: la fuga por el túnel de un penal hacia 2015. En el marco de este nuevo estreno, desde el Instagram Live de A&E hoy a las 22 la periodista Yuriria Sierra entrevistará a su protagonista.

El personaje:

Merlina de Los Locos Addams (Lisa Loring). Seis años, una araña como mascota, tendencias asesinas (principalmente contra su hermano Pericles) y su muñeca favorita decapitada en homenaje a María Antonieta. Con sus dos trenzas, la hija de Homero y Morticia, era pura ternura infantil.

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