La primera dama de Brasil tiene un nuevo sobrenombre por un escándalo de corrupción

Michelle Bolsonaro, a la que ahora le dicen "Micheque" Bolsonaro

Su abuela fue condenada por narcotráfico, su tío por una milicia derechista, y ahora la investigan por recibir cheques injustificables.
Michelle acercó a su marido a posición fundamentalistas evangélicas-Michelle acercó a su marido a posición fundamentalistas evangélicas-Michelle acercó a su marido a posición fundamentalistas evangélicas-Michelle acercó a su marido a posición fundamentalistas evangélicas-Michelle acercó a su marido a posición fundamentalistas evangélicas-
Michelle acercó a su marido a posición fundamentalistas evangélicas- 
Imagen: AFP

Desde Brasilia

El apodo "Micheque", que circula en las redes sociales y ya inspiró un tema de rock, enfada a los Bolsonaros. Veamos por qué.

Michelle Bolsonaro, esposa de Jair, recibió decenas de cheques enviados por un militar retirado y presunto parapolicial o "miliciano" actualmente arrestado en Río de Janeiro.

Desde hace casi dos años el clan familiar liderado por el mandatario, que está construyendo un modelo de poder con ambiciones dinásticas, ha dado explicaciones nada convincentes sobre el origen de esa plata que el exmilitar Fabricio Queiroz transfirió para la hoy primera dama Michelle.

Después de tantos cheques recibidos –conforme avanzan las investigaciones se descubre que son cada vez más- y varias causas abiertas en la justicia sobre lavado de dinero que salpican (y a veces enchastran) al entorno presidencial, Michelle acabó por ganarse el alias de "Micheque".

Entre agosto de 2019 y el 21 de setiembre de este año, "Micheque" y otras bromas sobre la señora, tuvieron 9 millones de contactos en Twitter, Facebook e Instagram de acuerdo con la consultora Quaest. Fue algo "impresionante", sintetizó el politólogo Felipe Nunes, director de esa agencia especializada en redes sociales. Uno de los picos de "Micheque", con casi 2,2 millones de menciones, ocurrió el 24 de agosto luego de que Bolsonaro montó en cólera y amenazó trompear a un reportero curioso que quería saber más sobre la plata sucia cobrada por su joven esposa.

La audiencia en las redes de esa intimidación presidencial al cronista y las críticas que causó fueron muy altas: tanto que no pudieron ser neutralizadas por el ejército de trolls manejados por Carlos Bolsonaro, hijo de Jair, desde su oficina en el Palacio del Planalto donde funciona una redacción dedicada a refutar las críticas al instante.

Esa "Máquina del Odio " (título de un interesante libro de la periodista Patricia Campos Mello) destinada a intoxicar a la opinión pública y denigrar a opositores, opera a todo lo que da desde la campaña presidencial de 2018 y está al servicio del clan comandado por Jair con verticalismo militar. Se sabe que todo lo que hacen sus miembros seguramente fue autorizado previamente por el jefe.

La primera línea de esa organización que parece aspirar a perpetuarse en el poder la ocupan los hijos mayores, el senador por Río de Janeiro Flavio, el diputado por San Pablo Eduardo y Carlos, que es concejal en Río de Janeiro, donde se lo ve menos que en Brasilia donde está al frente de la usina de noticias falsas disparadas desde el palacio presidencial.

La prole se completa con Michelle, a quien le fue asignado un programa de beneficiencia, el hijo menor Jair Renán, de 20 años, que ya anunció sus aspiraciones políticas, y las dos ex esposas del mandatario, Rogeria y Ana Cristina. Ambas ya habrían participado del esquema económico a través de la compra de más de una decenas de inmuebles al contado, y algunos adquiridos al perecer en un mismo día. Algo por demás sugestivo.

Dentro de esa pirámide de poder Fabricio Queiroz habría sido el cajero durante años, cuando trabajó como asesor de Flavio Bolsonaro. Pero su influencia comenzó a deteriorarse con las primeras revelaciones de tranferencias dudosas, a fines de 2018, hasta desmoronarse en junio cuando fue a parar a la cárcel carioca de Bangú, aunque luego pasó al arresto domiciliario junto a su esposa. también imputada por lavado de dinero y organización delictiva. Además Queiroz es sospechoso de estar vínculado al Escritorio del Crimen, una "milicia" actuante en las favelas del oeste carioca dirigida por el matador Adriano da Nóbrega, fallecido en un tiroteo a principios de este año.

Hay más: Adriano da Nobrega fue reivindicado públicamente por Jair Bolsonaro y la esposa del sicario integró el esquema de recaudación presuntamente ilegal investigado actualmente, con bastante desgano, por la justicia.

El rock de Michelle

La amenaza lanzada por Bolsonaro hace un mes al reportero curioso por saber más del dinero que Queiroz envió a Michelle fue recreada en el tema "Micheque" recientemente lanzado por la banda Detonautas, liderada por Tico Santa Cruz.

"Qué ganas de romperte la boca con una trompada (´porrada´)", arranca el video de "Micheque" antes de dar paso al dibujo de un niño cargando un fusil.

"Ey Michelle, vení y contanos, ¿la guita que entró en tu cuenta era de Queiroz? ".

"Ey Capitán (Bolsonaro) como fué que esto aconteció, levantá las manos y agradecele mucho a Dios. Aviváte, ¿a quien creés que vas a engañar?".

El efecto del rock de los Detonautas, con 700 mil visualizaciones en Youtube, y las chanzas en las redes sociales fue devastador para la esposa presidencial, cuya imagen es cuidadosamente trabajada desde el inicio del gobierno.

El día de la asunción de Bolsonaro, el primero de enero de 2019 ella desempeñó un papel destacado en la ceremonia al traducir el discurso de su marido en lenguaje de señas. Desde el Palacio del Planalto la joven primera dama, por entonces con 36 años y vestida de blanco, dio un toque de humanidad a la imagen de su marido, un neofascista actualmente de 65 años. Con el correr de los meses, el aura de Cenicienta se fue destiñéndo, aunque no por completo porque Michelle ha optado por un bajo perfil.

Informaciones y trascendidos del Palacio de Alvorada, la mansión oficial, dieron cuenta en los últimos meses de algunas veleidades de Michelle de Paula Firmo Bolsonaro: ropas de estilistas caros, cirugías frecuentes, posiciones conservadoras evangélicas. Se dice que ella influyó para que su marido, con quien se casó hace siete años, se aproximara al fundamentalismo religioso.

Se supo además que al igual que Bolsonaro, ella tuvo algún tipo de vínculos con personas ligadas a las "milicias" parapoliciales, de las que habría sido parte su tío preferido, el policía retirado Joao Batista Firmo Ferreira, que recuperó la libertad en abril luego de casi un año de prisión. En enero de 2019, Firmo Ferreira fue de los pocos miembros de la familia de la primera dama invitados por Bolsonaro a la ceremonia de asunción. Los meses de prisión fueron por integrar una "milicia" en Ceilandia, una ciudad de la periferia de Brasilia donde se crió Michelle junto a su abuela Aparecida Firmo Ferreira, quien purgó una condena por tráfico de drogas entre 1997 y 1999.

Si bien la prensa informó en su momento sobre el entorno familiar de Michelle, y sus vínculos con hechos delictivos, en general no se les dio una cobertura extensa. Pero esas historias resurgen ahora y cobran otro significado, al calor del escándalo por las transferencias de plata del supuesto "miliciano" Queiroz. También cobra otra perspectiva el hecho de que Michelle fue durante años empleada en el despacho del diputado federal Jair Bolsonaro, la misma oficina desde donde se dirigió este esquema de negocios turbios.

Para reducir daños, Michelle presentó una denuncia ante la Policía Federal contra sus detractores en las redes sociales por calumnias e injurias y demandó la eliminación del tema "Micheque" de las plataformas digitales, junto a la prohibición de ser interpretado en lugares públicos, informaron los diarios O Globo y el sitio de noticias UOL, este fin de semana. El vocalista Tico Santa Cruz considera que la denuncia es una forma de "intimidación" contra él y la banda Detonautas y planteó que cuando se "esclarezca la cuestión del dinero con una respuesta clara, objetiva y honesta cualquier sobrenombre, como Micheque, perderá su validez".

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