memoria de una niña futbolera
La cuna, el placard y el hechicero
El conjuro mágico le llegó cuando no podía caminar asistiendo a la magia de un gol que se vio en el cielo de su cuarto. A la autora le costó llegar a la cancha tanto como salir del clóset pero ya no necesita hechiceros, la cancha es de quien la recorre.























