Cómo enfrentó el Geriátrico Provincial la pandemia  

Una batalla desigual y de alto riesgo

Hubo medidas tempranas para aislar y cuidar a los 200 residentes permanentes y fuerte compromiso del personal. Las visitas recién regresaron el mes pasado.
La institución para adultos mayores de calle Ayolas al 100.La institución para adultos mayores de calle Ayolas al 100.La institución para adultos mayores de calle Ayolas al 100.La institución para adultos mayores de calle Ayolas al 100.La institución para adultos mayores de calle Ayolas al 100.
La institución para adultos mayores de calle Ayolas al 100. 

¿Cómo cuidar a casi 200 adultos mayores que viven todos juntos en medio de una pandemia que los amenaza más que a nadie? Eso se debe haber preguntado Martín Almirón aquel lejano 14 de marzo, cuando a días de asumir como director del Geriátrico Provincial tomó la decisión de formar un comité específico y cerrar las puertas del edificio de Ayolas al 100 en Rosario, uno de los más grandes geriátricos de América Latina. Con todas las precauciones del caso, las medidas sanitarias y el trabajo extenuante del personal, los contagios llegaron a 60 personas y le costaron la vida a ocho. “Los conocía personalmente a todos, para mí no son una estadística más”, dice Almirón a Rosario/12 aunque sin dudas los números hablan de un trabajo a conciencia y una estrategia acertada que tomó precauciones fuertes aún unos 8 días antes de que el presidente Alberto Fernández anunciara oficialmente el comienzo del largo período de aislamiento.

Desde noviembre no se registraron casos y las visitas -con los protocolos establecidos- se reanudaron el mes pasado. “La visión global sobre la gerontología ha cambiado de manera radical”, sostiene Almirón y agrega que “en el mundo la mirada se volvió hacia los cuidados de esa franja etaria porque en un momento se pensó que perderíamos a la mayoría de ellos”, señaló.

En el Geriátrico Provincial “sabíamos que teníamos que tomar una decisión rápida y evitar que el virus se metiera e hiciera estragos en medio de una población de riesgo” rememora Almirón y asegura que rápidamente “empezamos a capacitar personal e incluso a hacer nuestra propia ropa adecuada para personal en el taller de costura interno que tenemos. Así confeccionamos al principio nuestras propias batas y mamelucos para el personal”. Después vino todo un período de capacitación para enseñar a vestir y desvestir a los empleados que asistían a los internos. A pesar de todas las precauciones el covid-19 logró colarse en el enorme edificio de la zona sur. “Habíamos logrado armar una sala específica para aislar pacientes infectados con seis camas y el equipamiento adecuado, pero en dos días ya teníamos 14 personas contagiadas y enseguida otra docena más con lo cual empezaron las derivaciones y la sala no se pudo usar”, explicó Almirón.

Claro que hubo momentos de desesperación como en todos los centros de salud pero más en este específico con personas totalmente vulnerables en medio de la pandemia. “En esos momentos fue cuando la planificación, la capacitación y el profesionalismo del personal empezaron a marcar una diferencia”, asegura el director del geriátrico que en todo momento destaca “la actitud y colaboración de los empleados”. Unas 300 personas se desempeñan en el edificio de Ayolas al 100. Personal que también se vio disminuido en un momento por haber entre ellos mayores de 60 años y también algunos con comorbilidades que le hacían imposible concurrir a cumplir tareas de manera.

-A partir de todo lo que pasó, ¿piensa que habrá una mirada distinta en el futuro acerca de la gerontología, de lo que es el cuidado de los adultos mayores?

-Creo que sí, y creo que ya se está dando a nivel global. No es broma, tuvimos mucho temor a perder a la gran mayoría en esa franja etaria en medio de una pandemia terrible que los amenazaba directamente a ellos.

"Se trabajó muy bien en ese sentido con esa parte de la población y ha crecido el interés en la materia, sin ir más lejos la especialidad en Gerontología tuvo más inscriptos ahora", explicó Almirón.

El regreso de las visitas familiares sin duda fueron un cambio muy importante para los pacientes que pasaron dentro del geriátrico tantos meses aislados y cumpliendo rigurosas normas de protección. Ahora el protocolo provincial permite visitas para las personas mayores alojadas en residencias de larga estadía y estipula que las instituciones deben contar con un espacio físico exclusivo para realizar estos encuentros que debe estar habilitado por las autoridades de Desarrollo Social o Salud de la  provincia.

Antes de ingresar, los referentes afectivos de los internos deben completar un cuestionario referido a la presencia de síntomas relacionados con covid-19. Si todas las respuestas fueron negativas se procederá a controlar la temperatura.

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