Tras la visita de la canciller española Arancha González Laya a Cúcuta

Maduro llamó a "revisar a fondo" la relación con España 

Arancha González Laya cruzó a Cúcuta, en Colombia. Arancha González Laya cruzó a Cúcuta, en Colombia. Arancha González Laya cruzó a Cúcuta, en Colombia. Arancha González Laya cruzó a Cúcuta, en Colombia. Arancha González Laya cruzó a Cúcuta, en Colombia. 
Arancha González Laya cruzó a Cúcuta, en Colombia.  

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó "revisar a fondo" todas las relaciones con España como reacción a la visita de la canciller de ese país, Arancha González Laya, a la ciudad colombiana de Cúcuta para comprobar la situación en la que llegan miles de migrantes venezolanos.  Maduro acusó a la canciller española de "declarar a favor de la política xenofóbica de Colombia en contra de Venezuela" y de interesarse más por la situación de los venezolanos que abandonaron el país que por "buscar a los refugiados y a la gente que huye de África y se muere en el Mar Mediterráneo".

La semana pasada, el presidente venezolano había declarado persona no grata a la embajadora de la Unión Europea, Isabel Brilhante Pedrosa, y le dio 72 horas para abandonar el país. Luego Bruselas hizo lo mismo con la diplomática Claudia Salerno, aunque no ordenó su expulsión del territorio belga ya que también es la representante venezolana concurrente con otros estados vecinos.

"Vamos a revisar a fondo toda la relación con España a todo nivel, ya basta de agresiones", dijo Maduro durante su participación en el Congreso Bicentenario de los Pueblos. "Se lo advertimos al gobierno de España a tiempo, nuestro canciller (Jorge Arreaza) se lo advirtió a tiempo. Vamos a responder de manera contundente cualquier agresión que venga, sea de palabra, sea de acción, sea diplomática, sea política", agregó el presidente venezolano.

Según datos oficiales, en Colombia hay al menos 1.748.000 venezolanos, lo que convierte a esta nación en el principal destino de los más de cinco millones de personas que han salido de la potencia petrolera. Parte de estos migrantes se radicaron en Cúcuta, una ciudad que limita con el occidental estado venezolano de Táchira y a la que miles de personas llegan cada día para quedarse, usarla como puente antes de continuar su migración por la región o simplemente abastecerse de alimentos y otros productos básicos.

En esa ciudad, la canciller Arancha González Laya y su par colombiana, Claudia Blum, visitaron un hospital y un albergue de Unicef en el que se da atención a migrantes venezolanos. Después de estas actividades, la ministra de Exteriores española declaró, desde el paso fronterizo terrestre de Cúcuta, que conecta a Colombia y Venezuela, que estaba allí para intentar "dar una respuesta" a los migrantes.

"No estoy aquí para criticar a Venezuela ni estoy aquí para dar lecciones a Venezuela", dijo González Laya tras considerar que la expulsión de la embajadora de la Unión Europea en Caracas, Isabel Brilhante, anunciada el pasado miércoles, no ayuda en la necesidad de diálogo para resolver la crisis venezolana. "Yo estoy aquí para intentar, junto a la comunidad internacional, dar una respuesta a los ciudadanos venezolanos que han decidido abandonar su país y venir a Colombia en búsqueda de una mejor vida", mencionó.

Pero Maduro consideró que el paso de la canciller española por Cúcuta es "hipócrita" y está en favor de la presunta "política xenofóbica" del gobierno del presidente colombiano, Iván Duque, contra los migrantes venezolanos. "Hoy va la canciller española de manera hipócrita a la frontera en Cúcuta a declarar a favor de la política xenofóbica del gobierno de Colombia contra los venezolanos (...). ¿Qué hace la canciller de España en la frontera de Colombia con Venezuela en vez de irse al Mediterráneo a buscar a los refugiados y a la gente que huye de África?", expresó el mandatario socialista.

Este incidente se suma a la tensión que ya sufre la relación entre estos dos países después de que el líder opositor venezolano Leopoldo López huyera del país a finales de octubre pasado y se radicara en España. El gobierno venezolano acusó al entonces embajador español en Caracas, Jesús Silva -en cuya residencia vivió López en calidad de huésped por casi 18 meses-, de haber ayudado a huir al opositor, que está condenado a casi 14 años de cárcel por convocar a unas protestas que se saldaron con más de 40 muertos en 2014.

El miércoles pasado, Venezuela entregó una nota de protesta a los jefe de las misiones diplomáticas de España, Juan Fernández Trigo; Francia, Romain Nadal; Alemania, Daniel Kriener, y Países Bajos, Robert Schuddeboom. Según el canciller venezolano, Jorge Arreaza, la nación caribeña emitió las notas de protesta al considerar que "fueron estos cuatro gobiernos los que actuaron con la mayor mala intención para fomentar nuevos ataques", en alusión a las nuevas sanciones de la Unión Europea contra 19 venezolanos, entre ellos diputados y funcionarios del Estado. 

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