El 29 de mayo pasado se hubieran abrazado y pronunciado en voz alta su nombre, esas palabras que ya son mantra cotidiano para sus hermanxs Manuel y Alicia Iglesias, para sus compañeras del Patronato de Liberados bonaerenses, para sus amigas: Laura presente, ahora y siempre. Esta vez, el encuentro fue virtual, pero la potencia de esa consigna tan emocionante y eléctrica como la lucha que la precede. No pudo detener la reunión la persona que se unió para alterarla, poniendo el sonido de un grito de mujer que impedía cualquier otra comunicación. No se sabe quién fue ni por qué lo hizo pero de ese tipo de trabas está plagada la historia del femicidio de Laura Iglesias, trabajadora social que hace ocho años fue encontrada asesinada y abusada sexualmente en las afueras de Miramar.

Lo que siguió al hallazgo de su cuerpo fue un camino de reconstrucción y el pedido de justicia de sus familiares y amigxs, desoído sistemáticamente. "Esta es una lucha contra la corporación policial y judicial de Mar del Plata. Está aceptado este nivel de impunidad y esto tiene que cambiar" dijo su hermano Manuel cuando pude concretarse el encuentro, y el eco de esa ciudad balnearia donde "avanzó" la causa trae otros nombres: Natalia Melmann, Lucía Pérez, Mara Matheu. Fue justamente en relación a Natalia, asesinada de la misma forma (luego de ser abusada, con un cordón de zapatilla) que se cree que hay una relación, o que al menos se podría haber investigado ese posible cruce de complicidades. 

El 8 de febrero de 2001, cuatro días después de su desaparición, apareció el cuerpo de la adolescente Natalia Melmann en la zona conocida como el vivero, en Miramar. Había sido torturada y estrangulada. Diez años después y tras largos y penosos procesos judiciales que expusieron a la víctima y a su familia a un calvario permanente (es conocido el relato de su padre Gustavo sobre el tormento de pensar en su hija de 15 años pidiendo ayuda), Laura estaba monitoreando la prisión domiciliaria de uno de los policías condenados por el femicidio. El policía no estaba en su casa y Laura lo informó. Años después, cuando Laura fue asesinada, esa misma noche, ellos (Oscar Echenique, Ricardo Suárez y Ricardo Anselmini) estaban gozando de salidas transitorias.

Pero esa no es la única pista que las dos fiscales (Ana María Caro primero, Florencia Salas después) decidieron ignorar; también el hecho de que tuviera un número escrito en la mano (nunca se investigó ese número), su computadora personal, que podía tener numerosas pistas, jamás fue peritada, no llamaron a declarar a sus tutelados, el diario La Nación de Mar del Plata dijo que ella tenía una plancha de stickers en el pecho al momento de encontrarse el cuerpo y la familia sabe que esto no es así... Son muchas las irregularidades, desprolijidades, demasiada la gente que fueron a ver los Iglesias para pedir algo de atención, como el fiscal general de Mar del Plata, Fabián Fernández Garello, con un pasado bastante turbio en su accionar en la última dictadura. Ignoró por completo la causa Iglesias, y sigue en funciones. 

"Todavía se protege a las fuerzas de seguridad. No contamos con gente aliada en la Procuración de la provincia" dice Gustavo Melmann y su aporte se funde con el de Beatriz Regal, mamá de Wanda Taddei: fueron demasiados los años de lucha para pedir justicia por sus hijas, y al final parece que la única salida siempre es contratar peritos de parte que aporten las pruebas que la justicia no quiere ver, en las que no quiere trabajar. La causa de Laura prescribirá en 2 años si no se produce ningún movimiento. El momento es ahora. Hay un solo condenado por este femicidio, Esteban Cuello, pero la evidencia es demoledora: Cuello no pudo haber actuado solo. Y eso tampoco se investigó debidamente.

En el caso de Laura, además, ella hacía un tipo de trabajo que ensanchaba las fragilidades. "Las trabajadoras salen al territorio solas, desprotegidas, están muy mal remuneradas y hay que recordar que trabajan para el Estado, un tipo de trabajo que nadie quiere hacer" explicita Manuel y afirma que de aquel tiempo a esta parte las cosas no hicieron mas que empeorar para ellas. En el Patronato de Liberados el 90 por ciento de lxs trabajadores son mujeres. Concepción, una compañera de Laura, dice: "Hemos hecho miles de reclamos, pintamos el Ministerio de Trabajo, presentamos acciones de prueba, y el Patronato está hoy peor que ocho años atrás. La nueva gestión dice que trabaja con perspectiva de género y jamás mencionó el caso de Laura. El Estado no asume sus responsabilidades con las mujeres trabajadoras. Nosotras trabajamos con victimarios, hay una fantasía que nosotras defendemos a "los chicos malos" y la verdad es que eso nos pone en la misma condición de descarte que tiene la población carcelaria."

Evangelina Cuevas, amiga y compañera de Laura en el Patronato, aporta: "el cargo de Laura nunca se ocupó, tenemos una sobrecarga de trabajo. Laura introdujo muchas y nuevas maneras de trabajar cuando vino acá a cambiar su estilo de vida. Ella fue resistencia a través de su militancia. También fue delegada de ATE. La busqué personalmente toda la noche en que estuvo desaparecida, me preguntaron quién es el padre de la nieta, y a ellas (su hija y nieta) también las interrogaron toda la noche en calidad de demoradas. Les preguntaron "¿puede ser que Laura no usara corpiño?" y otra serie de barbaridades que no constan en ningún lado. Tardaron un año en pagarle el seguro a su hija y le dieron 20 mil pesos. Eso es lo que valen nuestras vidas para el Estado" denuncia Evangelina y agrega "fuimos perseguidas en nuestras individualidades. Todos sus usuarios (tutelados) la recuerdan. No vamos a tener paz hasta que no se haga justicia".

Para Susana Palombo, docente de Laura y actualemente en la carrera de Trabajo Social, no hay dudas de que ella descubrió algo, y por eso fue asesinada. Alicia Iglesias agrega: "La última vez que hablé con ella me dijo que había algo que la tenía muy preocupada. Ahora no puedo pero ya te voy a contar, me dijo. Esa fue la última vez que hablé con mi hermana". En la carrera de Trabajo Social ya se habló de este crimen porque sus implicancias políticas son tantas que lxs alumnxs deben conocer esta historia, saber a qué tipo de fragilidades se exponen cuando van a los territorios. También se proyectó "Laura Iglesias" el documental realizado por el Catspba (Colegio de Trabajadores Sociales de la Provincia de Buenos Aires) para intentar echar luz sobre un crimen que no tiene respiro.