El Valle de Aridane, en la isla española de La Palma, amaneció este miércoles con una buena noticia: ni un solo signo observable de la erupción del volcán Cumbre Vieja que comenzó hace 88 días y que generó un gran daño económico, con miles de personas evacuadas.

El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcán) anunció que la emisión de dióxido de azufre (SO2), uno de los signos de actividad eruptiva, se desplomó a menos de cinco toneladas diarias, cantidad "extremadamente baja", cuando durante semanas estuvo por encima de varios miles de toneladas por jornada, en niveles altos o muy altos.

"Buenos días desde un Valle de Aridane profundamente tranquilo, sin ningún observable eruptivo: ni lavas, ni piroclastos ni terremotos reseñables, lo cual es una excelente noticia", escribió en su cuenta de twitter el vulcanólogo Rubén López, uno de los miembros del Instituto Geográfico Nacional (IGN).

La señal de tremor, característica de la vibración que produce el magma en el subsuelo al desplazarse hacia la superficie, se detuvo a las 21 del lunes. Anoche, cumplidas 24 horas, seguía desaparecida, corroboraron Involcán y el IGN.

No es la primera vez que se detiene en todo este tiempo, pero hasta la fecha todos sus paréntesis habían sido de pocas horas, seguidas de reactivaciones estrombolianas (explosivas) y de importante salida de lava. Nunca hasta la fecha el tremor había estado parado una jornada completa o más, como sucede ahora.

Confinados por más de cinco horas

En las primeras horas del lunes, antes de que parara el tremor, el volcán emitió enormes cantidades de dióxido de azufre, en unas condiciones meteorológicas que dificultaban mucho su dispersión.

Ese día, por primera vez en esta emergencia, los 33.000 vecinos de todo el valle de Aridane tuvieron que permanecer durante casi cinco horas confinados en sus casas y los chicos, que ya estaban en clase cuando saltó la alarma, se tuvieron que quedar en las escuelas.

La orden de confinamiento se levantó al mejorar la calidad del aire, pero en el volcán se apreció entonces un nuevo pulso de actividad explosiva durante poco más de una hora, con eyección de ceniza y caída de bombas lávicas, según detallaron los voceros del Plan Especial de Protección ante Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca).

A las 21 del lunes, todo se detuvo.

No se descarta un nuevo repunte

La Dirección Nacional de Seguridad (DNS) reconoció en su resumen diario de la emergencia en La Palma que la actividad eruptiva bajó "hasta prácticamente desaparecer, lo que puede ser indicio de agotamiento del proceso eruptivo".

Las autoridades pidieron prudencia antes de dar por hecho que el volcán se detuvo o ha comenzado a detenerse, porque los indicadores deben consolidarse para poder descartar un repunte.

Además, advirtieron que puede desaparecer el tremor y la emisión de lava y seguir el proceso de desgasificación del volcán. Sucedió así, de hecho, en la anterior erupción registrada en Canarias, la submarina de la isla de El Hierro (2011-2012).

Así lo consigna en su informe la DNS: "No puede descartarse un nuevo repunte de la actividad y de emisión de coladas y se mantiene la vigilancia sobre la presencia de gases tóxicos en las zonas de exclusión".

Consecuencias de la erupción

Hasta el momento, la lava emitida por este volcán cubrió 1.195 hectáreas de terreno, con coladas que alcanzaron una anchura máxima 3.350 metros, y más de 7.000 personas siguen evacuadas de sus casas.

Los deltas de lava formados en la costa mantienen una extensión de 48,02 hectáreas.

Respecto a la calidad del aire, la DSN precisa que continúan los niveles "buenos o razonablemente buenos en todas las estaciones", aunque también avisa de que la dispersión prevista del penacho volcánico para este miércoles hacia el este-sureste y el régimen de vientos "constituyen un escenario desfavorable para la operatividad aeronáutica".