No eran dos, sino tres cámaras. La nota "Cómo se montó la estructura para grabar la reunión de la mesa judicial", publicada este jueves, mostraba la evidencia de que la reunión de los nostálgicos de la Gestapo fue grabada con dos cámaras y micrófonos disimulados en la mesa o en el techo. Dejaba claro que toda la estructura -llamativa para una reunión- era de espionaje, dado que las cámaras no estaban orientadas hacia las puertas, como suele hacerse con las cámaras de seguridad, sino hacia la mesa: querían saber qué se hablaba. A esto se agregaba que las 15 personas que participaron del encuentro ingresaron sin registrar su nombre ni DNI, como es norma en ese edificio del Bapro. Y, para redondear, las dos horas de imágenes se encontraron en una computadora de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), lo que confirmó que el objetivo era el espionaje.

Nuevas imágenes de la “Gestapo” macrista

Por una casualidad, en la mañana de este jueves me encontré con nuevas imágenes de la reunión, difundidas por C5N. Con una observación detallada queda claro que había por lo menos tres cámaras:

En la primera cámara , publicada por Página/12, el fondo es el patio donde la conducción del banco se reunía en algún asado. La imagen está tomada desde atrás de donde estaban sentados el ministro Roberto Gigante y un empresario de la construcción, Fabián Cusini, está a su derecha. Al ministro de Trabajo, Marcelo Villegas, la cámara lo toma más bien de atrás hacia adelante.

En la imagen tomada por una segunda cámara, se ve de espaldas a Juan Sebastián De Stéfano, de la AFI, con el intendente Julio Garro sentado a su derecha. El ministro Villegas es tomado de frente. Atrás de Villegas, de frente a la cámara, está el patio de los asados.

La AFI de frente

La tercera cámara, exhibida por C5N, toma el ángulo contrario a las dos anteriores. Se ve que está ubicada arriba de la puerta-ventana del patio y enfoca la pared de enfrente, de un color ladrillo. El ministro Villegas es tomado casi totalmente de atrás, mientras que se ve de frente al director de Contrainteligencia de la AFI, Diego Dalmau Pereyra.

El espionaje macrista

La existencia de tres cámaras y varios micrófonos que captan hasta el movimiento de algún papel, demuestran que la política de espionaje y persecución de opositores era tan prioritaria que se armaban estructuras sofisticadas para grabar los encuentros. 

Las cámaras y micrófonos no estaban en época de la gobernación de Daniel Scioli y tampoco cuando asumió Axel Kicillof, según el testimonio de los gerentes de seguridad de ambas administraciones. El macrismo dedicó horas y horas a ese armado, que luego seguía en Tribunales a partir de denuncias de Elisa Carrió, a la que le daban los materiales reunidos ilegalmente. Como se dijo en aquella reunión “lo de la justicia ya está arreglado”, es decir que contaban ya con el acuerdo de jueces y fiscales alineados.