6 - PERCY VS. GOLIATH: UNA VOZ CONTRA EL PODER

(Canadá-Estados Unidos, 2020)
Dirección: Clark Johnson
Guion: Garfield Lindsay Miller y Hilary Pryor
Duración: 98 minutos
Intérpretes: Christopher Walken, Christina Ricci, Adam Beach, Roberta Maxwell, Luke Kirby, Zach Braff y Martin Donovan
Estreno en Netflix

La enunciación de Percy vs. Goliath y el aviso en los créditos iniciales de que se trata de “una historia basada en hechos reales” hace imposible no imaginar un enfrentamiento entre dos contendientes de fuerza muy dispar que, sin embargo, termina con resultados impensados. Y, efectivamente, así ocurre en esta coproducción entre Estados Unidos y Canadá que acaba de aterrizar en la plataforma Netflix con el agregado del subtítulo. La voz es la de Percy Schmeiser (Christopher Walken), un hombre que a sus casi setenta años hace lo mismo que su familia desde hace dos siglos: sembrar canola utilizando las semillas de la cosecha anterior, con la certeza de que la evolución natural irá aumentando los rindes de las plantaciones. Una teoría que demostró su validez en la segunda mitad de la década de 1990, justo cuando Monsanto lanzaba al mercado unas semillas transgénicas resistentes a los pesticidas.

En el pueblo canadiense donde vive Percy con su esposa son pocos y se conocen bien. No pasa mucho tiempo para que entre colegas y vecinos corra el rumor de que el granjero ha obtenido una cosecha notable. Un rumor que llega hasta la multinacional, desde donde lo denuncian por utilizar semillas cuya propiedad intelectual les pertenece sin pagar la correspondiente licencia. Una orden judicial para tomar muestras y el pedido de 19 mil dólares en concepto de resarcimiento pone en alerta a los Schmeiser, quienes recurren al abogado Jackson Weaver (Zach Braff). Desde ya que ni el doctor, acostumbrado a lidiar con minucias locales, ni mucho menos Percy saben cómo seguir, sobre todo porque, para librar una disputa legal, se necesita un dineral imposible. Salvo, claro, que cuenten con el apoyo de la sociedad, para lo cual primero necesitan que su historia sea pública, tal como le asegura Rebecca (Christina Ricci), miembro de una ONG ambientalista convencida de que el caso podría sentar un precedente favorable para los pequeños productores de todo el mundo ante la avanzada transgénica.

La película de Clark Johnson abraza, como su protagonista, formas ancladas en fórmulas probadas. En este caso, inscribiéndose dentro del subgénero de los dramas jurídicos, con los inevitables interrogatorios a testigos de cada una de las partes, los fallos en contra de Percy –quien murió en octubre de 2020, semanas después del estreno–, el deseo de rendirse y el hallazgo de la motivación para continuar escalando en el sistema judicial canadiense hasta llegar a la Corte Suprema. Pero Johnson evita caer en el romanticismo de pensar el potencial veredicto como consecuencia únicamente de que se trata de una causa justa, pues no descuida que el mundo se mueve con la tracción del dinero.

Es así que, entre miradas de reojo de colegas que lo tratan de ladrón y otros que lo catalogan como mártir, Percy negocia sus convicciones para someterse a raids mediáticos y recolectar billetes para pagar las cuentas, llegando incluso a viajar hasta la India, donde Monsanto, como siempre, ha hecho lo que se le cantó. Película pequeña y confeccionada a la vieja usanza, de esas que décadas atrás llegaban a la Argentina a través del VHS o el DVD, Percy vs. Goliath, con sus personajes y situaciones esculpidos con la matriz del lugar común, deja un retrogusto contradictorio, pues a la certeza de lo mil veces visto se contraponen las notas sutiles y amables de una fábula donde, al menos por una vez, los débiles pueden mantenerse de pie.