Las tropas rusas trataron el martes de rodear a las fuerzas que "siguen resistiendo" en la estratégica ciudad de Severodonetsk, en el este de Ucrania, donde se libra una batalla con un costo humano "aterrador" según Kiev. Esta localidad industrial, que antes de la guerra tenía 100 mil habitantes, se encuentra desde hace semanas bajo fuego ruso. Su caída significaría la pérdida del último reducto de Kiev en Lugansk, una de las dos regiones que junto a Donetsk conforman la cuenca minera del Donbass.

El ejército ruso anunció que organizará el miércoles un corredor humanitario para los civiles atrincherados en la fábrica química de Azot en Severodonetsk, y que los evacuados serán transportados a la región de Lugansk. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, aseguró que el costo humano de esta batalla "es muy alto", pero se mostró confiado en revertir la situación si recibe más armas occidentales.

El secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, presidirá este miércoles una reunión en Bruselas del Grupo de Contacto para Ucrania donde se discutirá una posible aceleración de las entregas.