Siempre se vuelve a Evita. Por la potencia histórica y política de su figura, por las pasiones que generó y aun hoy estimula, por la fortaleza de su tarea, Eva Duarte es presente continuo en la actualidad argentina. Como símbolo pero también como realidad posible de que las cosas pueden ser de otra manera. El aniversario redondo por los 70 años de su muerte, que se cumple el martes, reforzará la vigencia cultural de la “líder espiritual de la nación” en el país. Entre los numerosos homenajes que se realizarán sobre su obra, hay uno que llama la atención por su formato y abordaje. Bajo el título Eva: el viaje del arco iris, Télam y Radio Nacional produjeron un radioteatro que recrea el único viaje oficial de Eva a Europa en 1947, representando a la Argentina en el convulsionado ambiente de posguerra al inicio de la primera presidencia de Perón. Los seis capítulos, de una hora de duración cada uno, podrán escucharse a partir del mañana a las 18 en www.telam.com.ar  y se emitirán por Nacional Folclórica (FM 98.7) desde el lunes y hasta el sábado a las 23.55, de a uno por día.

Fue objeto de libros y obras de teatro, películas y ensayos, ocupó horas de radio y TV y ríos de tinta. Sin embargo, si algo le faltaba a la figura Eva era la realización de un radioteatro que abordara su vida. En realidad, este caso, un aspecto de su vida, extrañamente no tan conocido por las grandes mayorías. Esos dos aciertos (el del formato y el de la historia) fueron obra del guionista Marcelo Camaño, que en Eva: el viaje del arco iris describe los pormenores y las internas de cómo se gestó aquél viaje, quiénes la acompañaron, cuáles fueron los personajes históricos con quienes se entrevistó y detalla los resultados de la gira que emprendió por países asolados, en medio de la posguerra.

La historia cuenta que Eva fue la representante Argentina por Europa en 1947, a partir de una invitación del dictador español Francisco Franco, en agradecimiento al pueblo argentino por el trigo y las materias primas enviadas a España. El viaje de Evita -definido por la diplomacia argentina- la llevó además por Italia, Portugal, Francia, Suiza y la Cumbre de Cancilleres en Brasil. A lo largo de ese itinerario, Evita se entrevistó con el Papa Pío XII, pasaron los atentados sufridos en Madrid, Roma y Berna, la Feria Industrial de Milán, recibió el pedido constante de inmigrantes para instalarse en suelo argentino e intentó una negociación con Londres que fue frustrada.

“La invitación nace del gobierno de Franco, en posguerra”, cuenta Camaño, autor de telenovelas como Televisión por la identidad y Montecristo, a Página/12. “Perón había asumido en el `46 y la invitación llega en el `47 -detalla el autor- en el contexto de agradecimiento por los cargamentos de insumos que Argentina enviaba a España y a la Europa en guerra. Perón no quiere validar a Franco pero no quiere despreciar al pueblo español, sobre todo por la cantidad de exiliados del franquismo que estaban llegando y habían llegado al país. Es el Padre Benitez el que le sugiere que viaje Eva, a quien convencen con la idea de que vaya a ver cómo estos países se estaban levantando tras la guerra y cómo estaban -o no- incluyendo a todos, tema que la obsesionaba. Logran interesarla y se organiza la gira diplomática”.

El elenco de Eva: el viaje del arco iris está conformado por Mariú Fernández como Evita, Patricia Viggiano como Lillian Lagomarsino de Guardo, Gabo Correa como el General Juan Domingo Perón, Alejandro Paker como Juan Duarte, Leo Trento como Alberto Dodero, Alejo García Pintos como Ricardo Guardo, Alejo Ortiz como Paco Muñoz Aspiri, Mónica Santibáñez como Pilar Primo de Rivera y María Fiorentino en los relatos. La música del radioteatro es original de Lolo Micucci.

Camaño cuenta que aquella gira por Europa fue complicada desde su genesis a su desarrollo. “El radioteatro -detalla- describe primero la oposición de Evita a ir. Ella no sentía que podía representar al gobierno en detalles diplomáticos que además mucho no respetaba”. El autor cuenta que se detuvo en retratar es momento particular en la vida de Eva porque es una historia muy poco transitada, y a la vez muy atractiva. “Acá hay una génesis del viaje, pormenores, secretos, confluencias, reproches, y certezas que merecen ser contados. Un cruce entre argentinos con españoles, italianos, el Papa, franceses, suizos, portugueses, en fin un sinnúmero de personajes con los que establece vínculo o se opone con pasión, y vericuetos de esas internas históricas que me resultan apasionantes. Ella iba además a contarles a todos que lo que publicaban los diarios sobre el peronismo no se ajustaba a la realidad. ¿Hoy no pasa lo mismo?”, se pregunta Camaño.

-¿Por qué volver a la figura de Evita a 70 años?

-Evita como los grandes personajes históricos son revisados permanentemente, no por nada generan posturas tan disímiles entre sus fanáticos y sus depredadores, porque Evita como el peronismo entero no tiene adversarios, o como decía ella "contreras": tiene depredadores. Entonces, siempre resulta necesario volver a contar aspectos de su vida política, como nos puede pasar con Belgrano, o San Martín. Esta es una figura que además de su destacado lugar en la historia, conserva un lugar privilegiado en los corazones de generaciones. Por lo tanto son personajes siempre actualizados y cruzados con la realidad que nos toca transitar a nosotros. Por supuesto, la fecha redonda de su partida es un elemento que sirve de evento para hacerlo.

-¿Por qué una ficción y no un documental?

-Elegimos la ficción porque ya para un documental no quedan testigos directos. Y porque la ficción te permite meter la lupa ahí donde está el secreto o lo no revelado, que consultando fuentes bibliográficas y documentos te podes hacer la idea de cómo fueron esas reuniones o desplantes o convenios. ¿Que hablaron Evita y el Papa? ¿Cómo fue el vínculo de Evita con Marshall en la convención de cancilleres de Río de Janeiro, último destino que tocó la gira? Esas cosas aparecen en la ficción. Las vivencias de esa gira fueron tan intensas que todo resulta interesante. Incluso mucho material que dejamos afuera. El radioteatro es un formato que defiendo mucho, te permite todo porque el presupuesto solo está detallado en un buen libro y buen elenco. La posibilidad de los efectos de sonido te permite todo. Acá no hay viajes a reproducir, ni representación de época, ni vestuario, ni locaciones que encarezcan nada. Y te permite completar el relato con tu imaginación. Por eso en la pandemia explotaron los podcast de toda índole, la posibilidad de volver al relato más intenso siempre es beneficioso. Además es un área de trabajo para explotar. Y como en la literatura, tal vez tengas una sola persona que opina y discute con uno el contenido, ya sabemos que en las plataformas estamos rodeados de gente que opina sin saber sobre lo que opina.