El 11 de noviembre se cumplen veinte años de Es mentira, de Miranda!, un disco que resulta una foto nítida de los primales 2000. Es difícil determinar los síntomas de época cuando se está en la mitad de la historia, pero veinte años son suficientes como para hacer una lectura aunque el tango diga lo contrario.

“Es mentira, verdaderamente el mejor álbum pop del momento, cómpralo ya en Musimundo Argentina”, decía la promo de Locomotion y Secsy Discos, el sello que los representaba por aquel entonces. Bailarina –el primer tema del disco- fue un clásico instantáneo. La letra es de un enamorado que pide una oportunidad”, cuenta Ale Sergi en un video de YouTube y recuerda que, veinte años después, la siguen tocando con la misma respuesta fervorosa del público.

La música electropop vino, tal vez, a barrer los restos de los ‘90. Después del estallido predicho por Bersuit en el ’98, y en medio de la crisis, los pibes y las pibas resistían, buscaban una salida al desempleo y la miseria. Mientras, los albores del rock chabón empezaban a disiparse y daban paso a la música electrónica. “El punchi” de los chetos se volvía, podría decirse, más inclusivo.

► El nuevo orden de la noche

Con la testosterona del rock varonil y el aguante cediendo a la cosa colorida, sintética, andrógina y queer, salieron No es sólo rock and roll (2003), de Intoxicados, Detonador de sueños (2003), de La Renga, De la cabeza con Bersuit Vergarabat (2002) y Máquina de sangre (2003) de Los Piojos, entre otros hitos chabones.

Acompañados por el baile y un nuevo orden de la noche, los cuerpos saltarines abordaron la parada. Fue también en las tardes y en las mañanas, en las eternas fiestas de las casas quintas o del Planetario y las Creamfields. ¡Qué error salir a las raves sin gafas de sol! Había que bailar para olvidarse por un rato de las carencias. Bailar para olvidarse de los ‘90, para olvidarse del trueque, de los patacones, del desempleo, del no future recargado.

Siendo la discoteca el ambiente natural de estos tres chicos y una chica -que a su vez representaban una escena-, no es azaroso que Es mentira empiece con Bailarina, la cuarta canción que Ale Sergi escribió para Miranda!. Como quería que el show tuviera un tema con bombo en 4 como las que iban a bailar, programó una base medio house mezclada con pop electrónico. Toda cantada en falsete por él y Juliana Gattas.

► Reyes del falsete

Una mezcla de Pet Shop Boys, Virus, ABBA y Pimpinela se apoderaba del desparpajo y dramatismo de sus integrantes. “Somos muy producidos, y queríamos más brillo en la música, basta de cervezas y transpiración”, habían dicho. Y con este debut, el grupo presentaba un caballito de batalla que los acompañaría durante toda la carrera: voces fácilmente reconocibles, programaciones, letras exageradas y teatralizadas en vivo.

Agua fue la primera canción que Ale escribió para el grupo, como un experimento de un proyecto previo; una suerte de drum and bass medio pop que cuenta una historia de desencuentro amoroso constante. Era el momento de meterse con la música electrónica ya que por sus parlantes sonaban Protection, de Massive Attack, y también The Chemical Brothers, Daft Punk, Aphex Twin, Goldie, Roni Size.

“Había mucha onda de drum and bass, New forms, ese disco, me partía la cabeza, iba mucho a bailar a las fiestas donde pasaba música Bad Boy Orange y como estaba investigando con electrónica y todo eso, hice unos ritmos de drum and bass y me puse a cantar. Lo tuve ahí hasta que después tuve Imán y vi que había dos canciones con voces y conceptos unificadores”, recuerda.

► Contando historias

Grabado en la casa de Ale -el departamento que se ve en el video de Tu juego-, el disco va intercalando un tema prendido con otro más lento. Tal era el concepto inicial, y las diez canciones van contando historias.

Horóscopo es una especie de balada medio soulera que nunca fue single, pero que siempre fue bien recibida en vivo. Romix es de las clásicas: de voces armonizadas, totalmente rítmica y celebrada desde siempre por el público. Imán toma la forma de una plegaria desesperada; una balada influenciada por Prince y de rítmica medio bluesera, cantada en falsete, reconocida por Gustavo Cerati como uno de los temas del año, lo que produjo mucha alegría entre los integrantes de Miranda!.

Pero el disco sigue. Ven fue compuesta en una noche larga en el departamento de Ale, es lenta y transcurre sobre un sample de piano de un viejo disco de jazz. Mentira trae un poco de funk, es bailable, también con bombo en 4. Tiempo tiene influencias de música negra, y Casualidad cierra con un zarpazo al corazón: un tecnopop lento, intenso, oscuro y triste, que termina con el final teatral de Juliana luciendo su voz.

Fue tal el fanatismo que generaron estas canciones cargadas de dramatismo, sin metáforas ni abstracciones, que hasta se creó un foro en el que participaban chicos y chicas de todas clases sociales y rangos etarios. Lo mejor es que de ahí surgieron amistades que persisten hasta hoy.

Se celebran, entonces, los veinte años de la publicación de Es mentira, un disco indiscutible que marcó un quiebre musical y de escena en aquel presente que empezaba a salir de la crisis, dejando atrás el helicóptero que voló de la Rúa y todo lo que representó. Con Imán a la cabeza de las versiones que bandas y solistas jóvenes eligen en la actualidad, Es mentira es un clásico, y sigue siendo un disco para escuchar, bailar y cantar, extremando falsetes y repasando coreografías.


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