El Partido Liberal (PL), la formación de Jair Bolsonaro, tendrá que pagar una multa de más de cuatro millones de dólares por pedir la anulación de votos de las presidenciales de octubre pasado, según una decisión del Tribunal Superior Electoral (TSE).

Según el presidente del TSE, Alexandre de Moraes, la actuación del partido de Bolsonaro, que presentó una solicitud cuestionando la fiabilidad del 61 por ciento de las urnas electrónicas utilizadas durante los comicios, no presenta ningún indicio o evidencia de fraude que justifique la reevaluación de parte de los votos registrados en las urnas. Por esta razón, el magistrado condenó a la coalición del Partido Liberal a pagar una multa de casi 23 millones de reales brasileños, equivalente a 4,2 millones de dólares.

"La total mala fe del demandante en su extravagante e ilícito pedido, ostensiblemente ofensivo al Estado Democrático de Derecho y realizado de manera intrascendente con el propósito de alentar movimientos delictivos y antidemocráticos quedó comprobada, tanto por la negativa a agregar la petición inicial, como por la ausencia total de indicios de irregularidades y la existencia de una narración de los hechos totalmente fraudulenta", señaló el magistrado en su decisión.

El fallo también destacó la falta de pruebas y circunstancias que justifiquen el establecimiento de una verificación extraordinaria de unas 280 mil urnas electrónicas utilizadas en el ballotage presidencial. Por otro lado, Moraes pidió investigar la responsabilidad de Valdemar da Costa Neto, presidente del PL, y Carlos César Moretzsohn Rocha, presidente del Instituto Voto Legal. Ante lo ordenado por la máxima autoridad electoral, el PL anunció que ya activó a sus asesores jurídicos para analizar la decisión del TSE.

La acción del partido de Bolsonaro se basa en un informe del Instituto Voto Legal, una consultoría privada encargada por el Partido Liberal, que señala que el presidente fue el candidato que recogió más votos en las urnas electrónicas fabricadas a partir de 2020, las más nuevas, frente a las urnas con un número de serie antiguo que, supuestamente, no pueden ser auditadas. El informe señala que el 61 por ciento de las urnas, casi 578.000 de ellas, son de un modelo menos reciente que no permiten revisar los votos registrados en ella.

No obstante, el partido no incluyó la primera vuelta de las elecciones en la auditoría, alegando a que no encontró problemas, un motivo que llevó a Moraes a calificar la solicitud de la organización de extraña, ilícita y realizada de manera intrascendente. Asimismo, el presidente del TSE aclaró que "no es razonable" afirmar que las urnas no permiten llevar a cabo un rastreo de los votos. Para Moraes, este argumento sólo podía haber sido planteado por desconocimiento o por mala fe.

El pedido del Partido Liberal

El Partido Liberal de Jair Bolsonaro pidió este martes a la justicia electoral brasileña que anule los votos de unas 280 mil urnas usadas en la segunda vuelta del 30 de octubre, alegando supuestos errores que habrían dado la victoria a Lula frente al actual presidente. "Se requiere que sean invalidados los votos respectivos a las urnas electrónicas en que fueron comprobadas disconformidades irreparables de funcionamiento y que se determinen las consecuencias prácticas y jurídicas debidas con relación al resultado de la segunda vuelta de las elecciones", dijo el PL en la denuncia firmada por el abogado Marcelo Bessa.

El partido de Bolsonaro alega un "mal funcionamiento" de cinco modelos de urnas, supuestamente demostrado en un informe técnico realizado por el Instituto Voto Legal, contratado por la propia formación, que "pondría en jaque la transparencia del proceso electoral".

"Las inconsistencias no permiten comprobar el voto del elector. Eso no quiere decir que hubo fraude, sino que no hay seguridad de que las urnas sean creíbles", dijo Bessa en rueda de prensa en Brasilia. Con la anulación de los votos de urnas cuestionadas, el partido de Bolsonaro sostiene que el actual presidente obtendría la reelección con un 51,05 por ciento de los votos válidos contra el 48,95 por ciento de Lula.

Bolsonaro se mantuvo prácticamente en silencio desde que perdió la reelección por un estrecho margen de 2,1 millones de votos ante Lula da Silva. El dirigente ultraderechista no reconoció explícitamente el resultado, pero autorizó la transición de poder. El presidente citó "la indignación" y "el sentimiento de injusticia" de sus seguidores, que en algunos casos continúan manifestándose frente a cuarteles militares pidiendo una intervención militar contra el resultado de las urnas.

Artimaña

El Partido de los Trabajadores (PT), que encabezó la coalición electoral abanderada por Lula, rechazó la acción intentada por el PL y la consideró una "artimaña" que no puede prosperar en la justicia.

"El recurso de Bolsonaro ante el TSE es una artimaña que tiene que ser sancionada como litigio de mala fe. Basta de malicia, de irresponsabilidad y de insultos a las instituciones y a la democracia", afirmó este miércoles la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, en un mensaje publicado en Twitter. "La elección fue decidida con el voto y Brasil necesita paz para construir un futuro mejor", agregó Hoffmann, una de las jefas del equipo de transición designado por Lula.

En la segunda vuelta presidencial Lula Da Silva se impuso con el 50,9 por ciento de los votos, frente al 49,1 por ciento que obtuvo Bolsonaro, en un proceso avalado y reconocido como transparente por todas las misiones de observadores nacionales e internacionales que participaron.