El sospechoso por el crimen de Gloria Sierra se autoincriminó
Una confesión para pedir datos
Pablo Barberio, único detenido por el asesinato de la abogada, contó a un joven de 17 años, hijo de su ex pareja, que había ahorcado a la mujer “con mis propias manos”. Luego le pidió consejos para deshacerse del cadáver.
El sospechoso, Pablo Barberio, quedó internado en el Hospital Alvear.El sospechoso, Pablo Barberio, quedó internado en el Hospital Alvear.El sospechoso, Pablo Barberio, quedó internado en el Hospital Alvear.El sospechoso, Pablo Barberio, quedó internado en el Hospital Alvear.El sospechoso, Pablo Barberio, quedó internado en el Hospital Alvear.
El sospechoso, Pablo Barberio, quedó internado en el Hospital Alvear. 

“La ahorqué con mis propias manos”, confesó Pablo Barberio, único detenido por el asesinato de la abogada proteccionista de animales Gloria Sierra. El domingo, el hombre contó lo que había hecho al hijo de una ex pareja suya, un joven de 17 años a quien, luego, pidió consejos sobre cómo deshacerse de un cadáver. Ese mismo día, el adolescente esperó a que Barberio se fuera de la casa, se acercó hasta la comisaría 50 –en el barrio porteño de Flores– y denunció a su ex padrastro. Al cierre de esta edición, Roberto Ponce, juez de la causa, aguardaba el informe médico interdisciplinario para saber si el acusado está en condiciones de ser indagado ya que tiene antecedentes psiquiátricos.

El lunes a la madrugada, integrantes de la Policía de la Ciudad llegaron hasta la casa de la ex presidenta del Movimiento Argentino de Protección Animal (MAPA), Gloria Sierra, en pleno barrio de Flores. Horas antes, un adolescente había llegado a la seccional para dar detalles sobre el crimen de la abogada, cuya desaparición hasta entonces nadie había denunciado. Cuando los policías ingresaron a la casa, la escena condecía con lo que el joven había relatado en la seccional: Sierra yacía en el piso, con una bolsa en la cabeza y signos de haber sido fuertemente golpeada. En el informe de la autopsia, los médicos forenses indicaron que la mujer de 67 años había muerto por “estrangulamiento y traumatismo de cráneo”.

Al momento de la denuncia, los policías preguntaron al joven por qué sabía todos los datos del asesinato. Y el adolescente dio su testimonio. De acuerdo con su relato, el domingo pasado, Barberio –quien realizaba tareas de limpieza en la casa de Sierra, y, a la vez, la auxiliaba con el refugio de animales que la abogada conservaba en su propio domicilio– fue hasta a su casa y le preguntó si podían hablar un momento. En medio de la charla, su ex padrastro le confesó el crimen. “Tuve una discusión (con Sierra) y la maté”, habría dicho el detenido, según el relato del adolescente. 

Los vecinos de la víctima aseguraron que el viernes 21 por la tarde, cuando Barberio ya había llegado a la casa de la abogada, escucharon “gritos y amenazas”, según los testimonios que brindaron a la prensa. El informe forense sostuvo que el lunes al mediodía, cuando se practicó la autopsia sobre los restos de la abogada, la víctima llevaba entre 48 y 72 horas fallecida. Por ello, señalaron fuentes judiciales, la fecha del asesinato de la abogada proteccionista fue estimada entre el viernes a la noche o el sábado a la madrugada.

La autopsia también estableció que la mujer había muerto a consecuencia de heridas compatibles con el relato del asesinato, según había sido detallado por el propio Barberio al adolescente. El joven había contado a la policía que su ex padrastro dijo que la había golpeado y, luego, lanzado por las escaleras. 

Barberio, además, pidió al joven ayuda para “deshacerse del cuerpo”. Luego de la denuncia, además de allanar la casa de Sierra, los policías arrestaron al principal sospechoso a unas pocas cuadras de su casa, en el barrio de Villa Luro. Desde su detención, el ayudante de la abogada quedó internado en el Hospital Alvear con custodia policial.

Por su parte, el juez Ponce pidió un informe médico interdisciplinario sobre la salud del detenido, que será determinante para evaluar si Barberio puede ser citado a indagatoria en el Juzgado en lo Criminal y Correcional 5 de la Capital Federal, donde el magistrado subroga durante la feria judicial. Por otro lado, el padre del imputado, Ernesto Barberio, confirmó, en declaraciones a la prensa, que su hijo “estaba bajo tratamiento”, que tomaba “medicación psiquiátrica”. “También era proteccionista de animales como la víctima (Sierra)”, agregó.

En su casa, Sierra mantenía desde hace años un refugio para animales abandonados. Según contaron sus compañeras de MAPA, en ese hogar vivían decenas de perros, gatos y aves que la mujer había recogido de la calle y tenía a su cuidado en tránsito, es decir, durante el plazo en que procuraba conseguir personas que se interesaran por adoptarlos. “Por eso le solicitamos a las autoridades que encuentren un hogar de tránsito lo más rápido posible para trasladar a los gatos y perros que tenía Gloria en su casa”, indicó, a través de un comunicado, la asociación de protección de animales.