Un punto central del sistema democrático en instancias electorales debe ser que las fuerzas políticas y las candidatas/os formulen sus ideas y programas enriqueciendo el conocimiento del elector, contribuyendo a la decisión sobre su voto.

Un rasgo determinante de las/los candidatos de la derecha, ha sido la ausencia de propuestas con algún grado de organicidad y coherencia, tanto en el plano nacional como en el de nuestra Ciudad de Buenos Aires.

Tanto Patricia Bullrich como Horacio Rodríguez Larreta se fueron deslizando, más bien desbarrancando, hacia la descalificación de su oponente interno, adquiriendo un sesgo ideológico de ultraderecha, presionados por el discurso de su circunstancial competidor, quien se autodenomina libertario, a pesar de que su pensamiento y su actitud política son antagónicos con los verdaderos anarquistas libertarios y con el paradigma de libertad, igualdad y fraternidad, enarbolado por los revolucionarios franceses, cuando se lanzaban a tomar la Bastilla.

Sin embargo, la dinámica competitiva propia de la inminencia de la contienda que definirá quién será el aspirante a Presidente los va obligando a manifestar desordenadamente algunas de sus verdaderas ideas que ejecutarían en caso de ser gobierno.

Teniendo en cuenta que son candidatos de la misma fuerza política, una observación lógica sería establecer similitudes y diferencias de sus iniciativas programáticas. La realidad es que no existen discrepancias ideológicas, ni en lo concerniente a planes de gobierno. Veamos qué expresan ante los foros del establishment, ya que ante esos señores del poder, se sienten compelidos a declarar sin eufemismos sus ideas.

Larreta presentó en la Sociedad Rural una síntesis de sus planes junto a su asesor Alfonso Prat Gay, aquel ministro que devaluó, a la vez que afirmaba, con cara de “yo sé lo que les digo”, que esa decisión no se trasladaría a los precios.

El candidato presidencial prometió a los ruralistas que realizaría una “apertura de mercados”, que llegaría al “déficit fiscal cero”, emulando a Domingo F. Cavallo; que bajará las retenciones paulatinamente y que al presupuesto le “aplicará el bisturí”, particularmente en el tema de la carne. El candidato olfateó que debía enviar una señal a los ganaderos que lo escuchaban expectantes.

Seguramente, ninguno de sus consultores le recordó que, a ese mismo auditorio, Sarmiento lo bautizó como “la oligarquía con olor a bosta”. No podía finalizar sus “propuestas” sin decir que “tenemos que ir a un tipo de cambio único”, o sea a devaluar. La promesa resultaba imprescindible, atendiendo que esa tribuna se nutre de la más rancia representación del ya más que centenario partido de los devaluadores.

Por su parte, Bullrich y su candidato a ministro, Luciano Laspina, también se franqueaban ante los lobistas de la derecha republicana del Wilson Center, manifestando su vocación de ejecutar una reforma laboral, devaluación, ajuste fiscal y la eliminación de los controles a sus capitales. A la pregunta obligada acerca de que harán frente a la reacción social a esas medidas, contestaron tranquilamente que lo tienen acordado con los economistas “libertarios, por lo tanto serían votadas en el Parlamento”. Mientras tanto, Javier Milei señaló, con pretensiones historicistas, sentirse continuador “de los que ya lo hicieron en el siglo XIX”, por lo tanto aplicará la “motosierra”, recortando violentamente el gasto estatal, eliminaría la obra pública y arancelaría la educación y la salud pública.

En suma, si quisiéramos inspirarnos en aquel entretenido juego de las diferencias, sería imposible, ya que tras las agresiones y ofensas, lo que prevalece es una fuerte y clara unidad ideológica sobre el rumbo que seguirían en el supuesto de llegar al poder.

Una novedad importante en nuestra ciudad fue la convocatoria a una plaza pública del candidato de Unión por la Patria, Leandro Santoro. El hecho de interpelar a la militancia política de un frente muy amplio, y de presentar sus ideas y planes junto a otras y otros que también se postulan, es un elemento político valioso.

Un punto central en el discurso de los diferentes oradores y particularmente del candidato a jefe de gobierno fue el de los negocios inmobiliarios y la invasión de torres, que la población porteña rechaza en forma manifiesta por su carácter nocivo para la vida, además del aumento del déficit habitacional. Resulta muy sugestivo que de esta temática tan crucial el oficialismo porteño guarde un sugestivo silencio. En tal sentido, Santoro formuló un conjunto de medidas para lograr alquileres accesibles.

Otro tema que fue abordado en el acto de Parque Centenario fue el de la educación, teniendo en cuenta que las falencias de la gestión de JxC son crecientes y generan un gravísimo daño a la comunidad. Santoro insistió en poner el énfasis en el nivel inicial para asegurar la igualdad de oportunidades en esa etapa determinante de la niñez. Ya resulta insoportable en términos políticos y humanísticos que el 53 por ciento de las niñas/os inscriptos en el inicial no consiguieron ingresar. Surgió también el compromiso de construir 100 escuelas infantiles para responder a este problema de las vacantes desde los 45 días de vida.

La propuesta programática de UxP incluye la aplicación urgente de un plan integral de salud mental. Santoro afrontó el tema de la seguridad en forma directa: “Duro contra el delito y duro contra sus causas”, enunciando un conjunto de medidas preventivas y operativas. Se propuso la creación de un cuerpo para prevenir y atender la violencia de género. Un punto central planteado fue el de enfrentar los negocios ilegales, a la vez que los vecinos en las juntas vecinales, tengan un rol activo en la gestión de esta temática que tanto preocupa.

El subte “24 horas y cerca de tu casa” fue otro tópico que se abordó para mejorar el tránsito, fortaleciendo al transporte público. No faltó la atención sobre las personas en situación de calle, que en este invierno, nuevamente, encuentran como respuesta la represión y la estigmatización. La respuesta estatal debe ser lo opuesto en términos ideológicos: y atender las demandas de la mayoría del pueblo porteño y salir a militar La Alternativa para Nuestra Ciudad.

* Juan Carlos Junio es secretario general del Partido Solidario y presidente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.