En Sue, Ivonne Guzmán busca la verdad…
Y nada más que la verdad
Vivió en Camerún y en Salta, fue una Bandana, estudió música, tocó en Actitud María Marta y ahora frente a La Delio Valdez y su propio noneto.

A los diez años, Ivonne Guzmán se fue a vivir a Camerún. Su papá, un contador de clase media de Bogotá, se mudó allá con su familia, y estuvieron en África hasta que su hija cumplió quince y se vinieron todos a Argentina porque el viejo de Ivonne consiguió empleo de controller en un ingenio azucarero de Orán, Salta. A los 16, la nena quedó seleccionada en el casting del programa de tevé Popstars y terminó siendo una de las cinco Bandana, la banda teen argenta más exitosa de la década pasada. A millones de años luz de todo eso, en la galaxia de los mortales, Ivonne toma café con leche en una confitería de Corrientes y Acuña de Figueroa: tiene un rulamen lindo de ver y está orgullosa por la presentación de su segundo disco solista, Sue.

El año pasado, cuando Bandana se volvió a juntar, sólo ella se negó a volver al grupo que entre 2001 y 2002 llenó más de 100 teatros Gran Rex, dos estadios de Vélez y giró por Estados Unidos y Europa en un boom de taquilla pocas veces visto. A sus 19, cuando Bandana terminó, Ivonne empezó su propio camino. Se formó como música profesional en la UCA y en la ex Berklee en Buenos Aires, fue integrante de Actitud María Marta, giró dos años como corista de Ricardo Montaner y, hace relativamente poco, se puso al frente de La Delio Valdez, uno de los grupos de cumbia que más convoca en Capital Federal. Además graba jingles y se la pasa dando clases.

“En cada etapa fui aprendiendo como intérprete de lo que cada género me brindaba. De todo trato de sacar algo para darle a mi bebé y, en cierta forma, Sue es la evolución de mi carrera solista”, describe sobre el camino inaugurado con Duendes en 2009. Su nuevo álbum tiene un componente soul muy fuerte. “Esa es mi influencia desde lo melódico, pero cuando me metí en la producción surgió más la raíz afro y latina”, precisa, hoy al frente de una banda de nueve músicos (su marido entre ellos, director musical y uno de los productores del disco).

¿No te hubiese convenido volver a Bandana, aunque fuera por un tiempo, y juntar plata para financiar tus discos?

–Regresar a Bandana significaba una decisión más artística que monetaria. Mi instinto me decía que ya no era por ahí. Y la verdad es que el dinero tampoco me cambiaba la vida. Prefiero limarme el lomo laburando pero ser verdadera artísticamente. Siempre voy a ir por el camino de la libertad creativa. Sería infeliz si fuese de otro modo.

* Lunes 25/9 a las 21 en La Tangente, Honduras 5317.