El precio internacional del petróleo subió ayer a 52,2 dólares por barril, con un alza del 3,1 por ciento. Este movimiento no resulta menor si se tiene en cuenta que a partir de octubre el Gobierno anunció que dejará libre el valor del combustible en el mercado local y las petroleras podrán fijarlo en función del precio internacional. El precio de la nafta tiene un fuerte impacto a nivel local, puesto que determina parte de la estructura de costos. El año pasado las subas del combustible junto con los fuertes incrementos de tarifas provocaron la inflación más elevada en 25 años (41 por ciento para el acumulado del 2016). En los programas heterodoxos para controlar la inflación la nafta es uno de los elementos que más atención ocupa y muchas veces se define su congelamiento para ayudar a moderar el proceso inflacionario. Pero en el Gobierno consideran que los precios sólo se pueden frenar con tasas de interés elevadas y desconocen los elementos estructurales que en las economías latinoamericanas determinaron la inflación por décadas. Más subas del petróleo a nivel internacional o incrementos del tipo de cambio generarán, por lo tanto, una nueva presión sobre el proceso inflacionario.