A 430 días de que el capitán de la Selección Argentina lograra la tercera estrella en Qatar, El Mundial de Messi: El ascenso de la leyenda (Apple TV+) logra sorprender y emocionar con algo inesperado. Casi tanto como cuando el protagonista de esta serie documental le dio un besito y acarició el trofeo de la FIFA como campeón del mundo. Justamente con esa instantánea culmina el trabajo de Tim Pastore (Free Solo). La obra cuenta lo mismo que ya hicieron otros proyectos audiovisuales (Muchachos, la película de la gente, Elijo creer, Capitanes del mundo, Llave a la eternidad). Su diferencial está en la cercanía con el rosarino mucho más allá del poder implícito de las imágenes y los testimonios inéditos. “Después de todo, soy solo un chico de Rosario al que le gusta jugar al fútbol”, se confiesa el 10.

Messi jugando al truco en la concentración. Messi con una sonrisa socarrona al describir lo que fue el partido contra Países Bajos. Messi y una charla íntima con Di María con la medalla dorada colgando de sus pechos. Las instantáneas se intercalan en cada uno de los episodios que, por otra parte, sirven como una radiografía sobre su trayectoria. Tetralogía (“La última copa”, “Podemos soñar de nuevo”, “El peso de una nación” y “Redención”) que fusiona el clasicismo narrativo entre Qatar, los flashbacks sobre el 10, sin dejar de lado la cultura futbolera local. Imposible no morder los dientes en el tercer capítulo –centrado sobre el partido contra Países Bajos- o que se erice la piel al escuchar “Baba O´Riley” de The Who en el preciso momento que Montiel patea su penal.

“Messi es una verdad humana y por eso tiene tanto de suceso como de fallas. Messi nunca oculta nada”, asegura un ajustadísmo Roger Bennett, uno de los periodistas invitados junto a Víctor Hugo Morales, Gary Lineker, Jorge Valdano, Andrés Cantor, más el núcleo duro de la albiceleste (Dibu Martínez, Enzo Fernández, Rodrigo De Paul, Lionel Scaloni, el Kun Agüero), y el propio protagonista. “Es el atleta más emblemático del momento frente al torneo que siempre se le había negado. Como contadores de historias, estamos frente al camino de un superhéroe que superó una infinidad de obstáculos hasta logar hacer feliz a todo el mundo y espacialmente a cuarenta millones de argentinos”, le dice Juan Camilo Cruz Orrego, uno de los productores ejecutivos de la obra que llegó a la plataforma de streaming este miércoles.


-El título y el subtítulo describen bastante la búsqueda del trabajo, ¿no?

-Justamente intentamos repasar ese proceso de años de lucha. Al final de su carrera llega a la cumbre y la coronación. No hubiese dejado de ser una leyenda si no obtenía el Mundial. Lo que aquí nos permitimos contar todo ese viaje. No solo el final.

-El trabajo se balancea entre el bullicio que genera el Mundial, particularmente en la Argentina, y el retrato lo más estrecho posible de Messi. ¿Cómo lograron ese ida y vuelta?

-Este Mundial tuvo además otra peculiaridad y es que todo sucedió en muy pocos kilómetros cuadrados, por lo cual el auge y el ruido fue mucho mayor. Y debo decir que los argentinos eran los que más se hacían escuchar. Era una masa de movimiento y de muchas cosas. Al mismo tiempo, teníamos otra unidad grabando todo en la Argentina para reflejar la pasión con la que viven el fútbol. Tratamos de capturar esa dimensión gigantesca y algo muy particular que era la vida en esa concentración. Como se sabe, el seleccionado argentino estaba en el predio de una universidad y era un equipo muy hermético. No permitían el acceso a la prensa porque estaban muy concentrados en su objetivo final. Buscaban aislamiento y familiaridad, así que en nuestro trabajo apelamos a la técnica de la "mosca en la pared", casi sin interceder en lo que pasaba. No queríamos ser parte de algo sino estar allí capturándolo. Estaban frente al reto de su vida. Quisimos registrar el contraste entre el foco que tenía ese equipo y la locura alrededor.

Una escena de la intimidad de la Selección.

-¿Cómo fue el casting de testimonios?

-Son diecisiete años al máximo nivel, la voz de Leo sirve como guía y el resto de las voces nos ayudan a contextualizar y contar su historia. Son expertos y personas que han seguido muy de cerca su historia. Es una historia muy cercana a él desde lo deportivo. Lo mismo pasa con los jugadores. Lo de Di María es genial: fue su "sidekick" durante toda la Selección y acá lo vemos llorando arriba del carro cuando están festejando. Messi es alguien muy sencillo que ha logrado llegar a lo máximo en lo suyo. Queríamos que todo se sintiera auténtico y personal.  

-¿Hay alguna escena que plasma lo que es este proyecto?

-Son muchísmos, obviamente, pero el final tiene algo muy especial. Y no es ningún spoiler. En medio de todo la locura, a eso de las tres de la mañana, después de todo el fervor, pudimos estar con Leo en una habitación muy pequeña, él ya con la medalla. Se sentó sobre un sofá y tuvimos el privilegio de oírlo cuando todos querían estar con él. Y ahí nos dio una reflexión de todo lo que pasó en estos años. Y no dejas de sentir que es alguien sencillo, sentado delante de una pared blanca, sentado en un sofá, que ha logrado algo extraordinario, hablándolo a un amigo. Eso dice mucho de él.

-¿Fue como hacer el The Last Dance de Messi?

-Esperemos que no haya sido el último Mundial. Creo que es una serie que busca hacerle honor a uno de los atletas más increíbles de este deporte, un ser humano inigualable, que llega a lo máximo sobre el final trayectoria en un torneo increíble y deja esa gran enseñanza del "nunca te rindas". Es lo más bonito de esto.