Viggo Mortensen sigue fuertemente ligado a la Argentina y no solo porque vivió su infancia en nuestro país, por su fanatismo por San Lorenzo o por su gusto por tomar mate. En las últimas horas, el actor de Hollywood sentó su posición sobre los fuertes recortes que el gobierno de Javier Milei lleva a cabo sobre la cultura y, en particular, sobre el cine nacional. 

Durante un video promocional de su nueva película Eureka, del director argentino Lisando Alonso  —que se estrenó este jueves— el protagonisa del Señor de los Anillos lanzó un fuerte respaldo al cine nacional.  “En Argentina, ir a ver cine en salas siempre fue un acto sociocultural, pero hoy se ha vuelto un acto sociopolítico imprescindible”, afirmó.


De esta manera, la estrella se sumó a las distintas personalidades de la cultura que se expresaron en contra del recorte que el Gobierno lleva a cabo sobre el  Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), que amenaza con paralizar al cine argentino.

Este lunes, a través de una resolución publicada en el Boletín Oficial, se oficializaron una serie de medidas que según las autoridades apuntan a “racionalizar los recursos” en el INCAA pero que, en los hechos, paralizan las políticas públicas destinadas a fomentar la actividad cinematográfica: se canceló cualquier apoyo económico para realizar estrenos o asistir a festivales, se recortaron los fondos destinados a las provincias; se cancelaron pasajes al exterior, comidas, viáticos y celulares para funcionarios, no se renovaron contratos, se eliminó la posibilidad de nuevas contrataciones y se suspendió el pago de horas extras.

Ayer, organismos relacionados con la actividad audiovisual argentina, representantes de otras disciplinas artísticas, movimientos sociales y partidos políticos, realizaron una manifestación en rechazo a la motosierra que el gobierno aplicó sobre el INCAA. 

La protesta se hizo en la puerta del cine Gaumont, bajo amenaza de ser vendido, donde hubo una conferencia de prensa. El acto y la manifestación se hicieron en calma y sin disturbios, sin embargo, la Policía de la Ciudad reprimió a los asistentes con gases lacrimógenos, gas pimienta, escudos y palos.

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