La actividad económica registró una caída del 4,3 por ciento en enero respecto de igual mes del año anterior. De esta forma, ya se acumulan tres meses consecutivos con retrocesos, luego de la caída de noviembre (-0,9 por ciento) y diciembre (-4,5 por ciento). Las políticas de fuerte ajuste fiscal, devaluación y caída del poder de compra de la población impactaron fuertemente en la producción del mercado interno y en la demanda agregada. Se esperan nuevas caídas en los próximos meses.

Los datos de actividad fueron publicados por el Indec y reafirman un clima de época. Mientras los mercados festejan la suba de las acciones, de los bonos y la estabilidad de los dólares financieros, la economía real se desmorona.

En relación con enero de 2023, el centro de estadística oficial registró que sólo cinco sectores de actividad consiguieron mejorar la performance del año pasado. Principalmente, los ligados a sectores primarios. El bloque de agricultura, ganadería, caza y silvicultura aumentó 11,1 por ciento interanual, mientras que explotación de minas y canteras lo hizo al 5,2 por ciento. Se trata de rubros beneficiados por la desregulación y la política de corte ortodoxa del gobierno.

En contraste, hubo 10 sectores que terminaron enero con retrocesos pronunciados, y explican las tensiones que se observan en el mercado interno. La construcción registró un retroceso del 16,9 por ciento, mientras que pesca bajó 13,5 por ciento, e intermediación financiera bajó 12,6 por ciento. A su vez, la industria manufacturera perdió 11,3 por ciento y comercio mayorista, minorista y reparaciones cayó 8,2.

Por su parte, fue negativo el resultado de impuestos netos de subsidios (-6 por ciento), electricidad, gas y agua (-5,9 por ciento), actividades inmobiliarias (-1 por ciento), hoteles y restaurantes (-1 por ciento), transporte y comunicaciones (-0,5) y “otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales” (-1,3).

Ajuste 

El impacto de las políticas de ajuste de los últimos meses están ocasionando un derrumbe de la economía, que en algunos casos es comparable con la situación que provocaron shocks exógenos como la crisis del coronavirus. En Argentina, los primeros meses de la pandemia mostraron indicadores económicos dramáticos: la Cepal informó que la actividad se contrajo 12,6% interanual en el primer semestre de 2020.

Si se repara por ejemplo la situación de la industria en enero pasado, según los datos del índice industrial del Indec, pueden encontrarse paralelismos. El indicador manufacturero se derrumbó 12,8 por ciento en términos interanuales. La magnitud de la caída también fue parecida a la contabilizada en los peores meses del coronavirus. Uno de los elementos notables fue el retroceso de 6,4 por ciento en la producción de los alimentos considerando que se trata de bienes básicos de los hogares.

Además a una gran parte de la población que registró caídas notables de ingresos, otro de los segmentos más afectados por la crisis económica es el de las pequeñas y medianas empresas. Un informe de la cámara que agrupa a la mediana empresa informó que las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas experimentaron una significativa disminución de 28,5 por ciento en comparación con el mismo período del año anterior, según la medición a precios constantes.

En el rubro de alimentos, el Indec indicó que las ventas tuvieron un derrumbe del 37,1 por ciento en enero respecto al año anterior a precios constantes, y registraron un retroceso del 13,2 por ciento en la comparación mensual. 

El organismo detalló que "fue un mes de muy pocas ventas, donde incluso los sectores de mayores ingresos se volcaron a productos de segundas y terceras marcas. Desde los comercios comentaron que recibieron aumentos semanales de entre 5% y 10% y que al trasladarlos directamente al consumidor frenaron las ventas".