Paula Andrade y la Amnistía de las historietas
Que te moleste un poquito
Cuestiones de género, mitos y bondage a la japonesa habitan el universo de la historietista y editora. “En los vínculos siempre está el tironeo de personalidades, de poder”, dibuja. 
Imagen: Cecilia Salas

Hace 15 años Paula Andrade participó en una antología autoeditada hecha en offset y, cuenta, eso le quitó todo el miedo a publicar. Se tomó esos 15 años como un camino de experimentación al que puso final con Oveja negra, su primer libro de historietas en solitario, publicado por el sello Gutter Glitter, que comparte con su amiga Lucila Quintana. “Ya es momento de enfocar en proyectos más grandes”, considera. Lo que se vienen son historias sin devaneos desde lo gráfico, como está haciendo con Amnistía, que publica en el colectivo digital Totem Comics.

Amnistía es una de las obras que más llaman la atención en la carrera de Paula: una historia de superhéroes donde lo más importante pasa por el detrás de cámara. “A mí lo que me copa es la telenovela de atrás, de ahí que tiene más una cosa sociopolítica o charlas cotidianas en el medio”, señala. Sus temas habituales, esos que quedan patentes en Oveja negra, siguen rondando en Amnistía: la cuestión de género, los mitos y el bondage. “Lo de género se da naturalmente, siento que surge de cómo soy yo, de las conversaciones que tengo con amigas y gente que escucho, pero no quiero que sea bandera ni que se pierda la historia detrás”, comenta. En cuanto a los mitos, ella los encuentra “viscerales” y propios del ser humano. “No me importa mucho de dónde venga, si la historia está copada lo voy a meter, tiene que ver con lo estético, porque gran parte del desarrollo artístico viene de lo religioso y habla de las preguntas que nos hacemos, de la vida; y se acerca desde el símbolo. Construir eso desde el dibujo, la historieta, idear mitos de alguna forma, le da una fuerza que queda atrás”, explica. Y luego, claro, están las ataduras, los tironeos y algunos mordisquitos que aparecen a lo largo de su obra. Paula se ríe cuando le preguntan por el bondage -ella le dice “shibari”, por el arte erótico japonés de las ataduras- y cuenta que no, que lo sadomaso no es necesariamente lo suyo. “Me gusta estéticamente, me parece que en los vínculos siempre está el tironeo de personalidades, de poder… y a nivel visual está bueno ponerlo de esa forma”. La clave, considera, pasa por la belleza estética de lo que se muestra. “Si fuera un bondage muy pleno o muy grotesco, el choque para el lector sería más fuerte… yo quiero que se quede, que le moleste un poquito, pero que se replantee cosas”.

* Paula Andrade participará en Hijas del Manga, jueves 15/12 en Saturnina Café, San Martín 989. A las 18 con Mako Fufu, Samanta Niz y TeoraB.

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