Los sindicalistas que participaron de la cumbre que armó el gastronómico Luis Barrionuevo en Mar del Plata manifestaron su oposición al Gobierno. En un duro comunicado reclamaron la derogación de la reforma previsional, reivindicaron las paritarias libres y sin techo, y rechazaron el megadecreto de Necesidad y Urgencia que Mauricio Macri dictó el 11 de enero que entre muchas cosas que afectan a los trabajadores dejó sin efecto la inembargabilidad de las cuentas sueldo.

El documento, que será elevado al Consejo Directivo de la CGT,  sostiene que “el diálogo pasa a ser un monólogo” y que al comenzar el tercer año de gestión Cambiemos “nada de lo que se prometió se ha cumplido”. En ese sentido, criticaron que “siguen fomentando la timba financiera con intereses y emisiones de deuda que generan ganancias especulativas siderales” y la reciente reforma previsional, que “sigue favoreciendo a los sectores concentrados de la economía y castiga a los más amplios sectores alcanzados por la seguridad social”.

Los dirigentes cegetistas se reunieron en el Hotel Presidente Perón, del gremio de Gastronómicos en la ciudad balnearia. Junto al anfitrión estuvieron dos de los integrantes del triunvirato que conduce la central obrera, Carlos Acuña y Juan Carlos Schmid. A ellos se  sumaron Hugo Moyano (Camioneros),  Omar Plaini (Canillitas), Julio Piumato (Judiciales) y el referente de la Corriente Federal de Trabajadores, Sergio Palazzo (Asociación Bancaria).

Las diferencias de los sindicalistas con el gobierno de Macri quedaron expresadas en el documento que surgió del encuentro.  La Declaración de Mar del Plata titulada  “Quien quiera oír que oiga” asegura que “muchos argentinos depositaron las esperanzas en un cambio positivo que viniera a corregir lo que estaba mal y a sostener lo que estaba bien”. Sin embargo, los sindicalistas advierten que “lamentablemente nos encontramos desde un principio con un gobierno de CEO directores, accionistas, dueños de empresas nacionales y multinacionales”, que asumieron sus cargos “con total desparpajo” y “en una clara afrenta a la ley de ética pública” al mantener “acciones e injerencias en sus empresas y beneficiando claramente de manera ostensible sus propios intereses”.

Además de “repudiar enérgicamente los recortes a los jubilados y reclamar la derogación de la ley” aprobada en diciembre, los gremialistas mostraron su rechazo a los temas laborales que abarca el DNU 27/18, en particular la posibilidad de que se pueda embargar el sueldo, y que se puedan usar fondos de la Anses “para la timba financiera”.

También  fustigaron al Gobierno porque “se alienta la desafiliación sindical desde el propio Estado, incurriendo en una práctica desleal” y “la deslegitimación de las organizaciones sindicales  ante la sociedad para avanzar con rapidez sobre el salario y las condiciones de trabajo”. Remarcaron, asimismo, que la administración macrista sólo ha reducido el poder adquisitivo, blanqueado deudas de evasores, abierto la importación, y endeudado al país “de manera inaudita”, al punto tal de agrandar la brecha entre ricos y pobres.

Finalmente, llamaron a “apoyar y acompañar activamente a las organizaciones que se declaren en conflicto”  en base a lo descripto en el texto y a convocar a distintos sectores “para elaborar un programa básico de coincidencias”.

 

En esa línea se expresó Juan Carlos Schmid, uno de los triunviros de la CGT, al afirmar que la línea de acción debe estar definida “no a través de un documento o una declaración, sino con medidas que van a acompañar cada una de las ofensivas que está recibiendo el campo sindical”. Consideró que “no se puede confundir todo el universo sindical con situaciones muy puntuales que en muchos de los casos rozan con lo delictivo”,  y que eso no justifica “un ataque sobre la estructura sindical” en casos en los que “tendrá que resolver la Justicia”.

El líder del sindicato de Dragado y Balizamiento afirmó al respecto que “lo que no se puede hacer es enlodar y condenar mediáticamente y a través del sistema judicial”, al que describió  como “muy propenso a seguir el calor del color político que está gobernando”, y recordó que la Argentina  “tiene la más alta tasa de afiliación de la región y del mundo”.