Opinión
Flybondi en la brigada de El Palomar

En las últimas semanas hizo eclosión la cuestión de las aerolíneas low cost, uno de los puntales de la política aerocomercial del gobierno. En particular el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, presentó oficialmente un plan de obras por 1600 millones de pesos para convertir a El Palomar en un aeropuerto internacional con capacidad para 1 millón de pasajeros al año y tres vuelos simultáneos. La pretendida utilización de la base aérea de El Palomar, asiento de la 1era Brigada Aérea de la Fuerza Aérea Argentina, para la explotación comercial por parte de la empresa Flybondi y otras se transformó en un conflicto. Vecinos de las localidades linderas de Hurlingham y El Palomar hicieron una presentación ante el poder judicial reclamando una acción de amparo contra la instalación de un aeródromo comercial, acción que fue acogida favorablemente por la jueza federal de San Martín, Martina Forns. Durante la inspección in situ se hicieron inmediatamente evidentes una serie de circunstancias potencialmente muy graves. A pocos metros de la pista hay dos polvorines y en las inmediaciones la escuela técnica de la base y el colegio Emaús, con casi 2800 alumnos. Quedó claro que se incumplieron las normativas en materia de estudios previos de impacto ambiental como de seguridad. También aparecieron otras cuestiones jurídicas delicadas dado que en la base hay sitios de la memoria protegidos vinculados a delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar, como ser los vuelos de la muerte.

Las localidades linderas al proyectado aeropuerto son de un alto grado de urbanización con una importante densidad de población. Hacia el noroeste, en la línea de la pista, se encuentra Hurlingham, la “perla del oeste” por su belleza arquitectónica de estilo inglés, una localidad con unos 60000 habitantes en 8.8 kilómetros cuadrados,  6800 habitantes por kilómetro. Rodeando la base hacia el sur, este    y norte se halla la localidad de El Palomar, en el partido de Morón hacia el sur y este de la base, mientras que Ciudad Jardín Lomas del Palomar (https://es.wikipedia.org/wiki/Ciudad_Jard%C3%ADn_Lomas_del_Palomar), una zona residencial desarrollada por inmigrantes alemanes entre otros, con mucho verde, rodea el noreste y norte de la base, en Tres de Febrero. Este conglomerado también tiene unos 60.000 habitantes y una densidad poblacional similar. En ambas zonas hay una gran cantidad de colegios e instituciones sociales y deportivas.

A lo largo de los últimos 50 años, los impactos ambientales de la actividad vinculada a la aviación, especialmente el ruido, la calidad del aire y el cambio climático, se han tornado cada vez más importantes en la consideración pública. El ruido de las aeronaves ocasiona daño tanto físico y psíquico como monetario como perturbaciones del sueño, irritación y pérdida de valor de las propiedades. Aerosoles (particulados en suspensión en el aire) primarios y secundarios causados por emisiones de las aeronaves llevan a un incremento de mortalidad prematura y morbilidad. La aviación impacta también sobre el clima a través de sus emisiones de gases como CO2 y NOx. Todos estos daños pueden ser cuantificados y monetizados (tomando costos por persona y por año) y dependen directamente del número de vuelos y del tipo de aeronave. A esto se suma la posible contaminación química del agua por el uso de alquilfluorados en las espumas antiincendios detectadas en torno a aeropuertos civiles y militares. 

Como elemento adicional vale mencionar un reciente estudio de la London School of Economics que revela que las compañías low cost tienen una significativamente menor cultura de seguridad y un número alto de pilotos fatigados frente a aviones, en comparación con las líneas aéreas regulares.

Hay numerosa literatura y experiencia a nivel internacional acerca de los perjuicios y complicaciones que se derivan de la presencia de aeropuertos en zonas densamente pobladas como es el caso de El Palomar. Es indudable que debe hacerse un estudio serio acerca del impacto sobre la población antes de tomar una decisión sobre la instalación o no de un aeropuerto en una determinada zona, o bien como en este caso, la sustancial ampliación del tráfico aéreo que traerá aparejado el uso civil del aeropuerto por parte de las empresas low cost. En este contexto la preocupación de los vecinos está ampliamente justificada como así también la decisión adoptada por la justicia.

Tu navegador tiene deshabilitado el uso de Cookies. Algunas funcionalidades de Página/12 necesitan que lo habilites para funcionar. Si no sabés como hacerlo hacé CLICK AQUÍ