El 10 de julio de 1941, en un impronunciable pueblo de la Polonia ocupada, Jedwabne, a 190 km de Varsovia, se produjo uno de los hechos más crueles e increíbles que registra la Segunda Guerra Mundi
El monolito de homenaje a las víctimas de la masacre de Jedwabne, vandalizado con inscripciones nazis. AFP