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Se lo conoce con el nombre de “cacatov”: es un proyectil casero que consiste en un frasco de vidrio lleno de una mezcla de orina, heces y otros desechos orgánicos. En las protestas en Francia, algunos manifestantes responden con esa “arma” a las granadas de gas lacrimógeno que les tira la policía. Hacerlo tiene su riesgo: su uso ya está tipificado como delito y puede acarrear penas de hasta siete años de prisión y multas de 100.000 euros.