
AHORA

La Plaza de Mayo se convirtió en La Meca de cientos de miles de ricoteros. El subte A se fue llenando de rostros tristes, desolados y ansiosos por llegar a esa misa donde exorcizar el dolor por la muerte del Indio Solari. En medio de uno de los coches un tanguero empezó con sus acordes clásicos del 2x4 y el reclamo de los pasajeros lo convenció de cambiar. “Yo toco esto”, murmuró como primera resistencia hasta que concedió un cambio de repertorio ante esa insistente emoción. La letra de Un Angel para tu soledad empezó a resonar entre todos. Esa comunión popular desembocó en la plaza donde los abrazos, el llanto, el canto y el baile se prolongaron sin tiempo.