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El foco iba a estar puesto en la charla de economía que fue a dar Donald Trump a Las Vegas. Pero la conversación en medios y redes sociales se redujo a la noticia visible: el nuevo pelo del presidente. Las imágenes del mandatario mostraron una cabellera mucho más rubia y voluminosa. Enseguida circuló la pregunta: “¿Es peluquín o trasplante?”. Y también los memes con IA, junto a elogios republicanos. Se sabe que la cabellera siempre fue un asunto sensible para el magnate. El mismo contó: “Me esfuerzo al máximo por ocultar esa calva, amigos. Trabajo duro en ello”. En eso está.