Cada vez que un evento nacional o internacional la impactaba, mi mamá decía, moviendo la cabeza con gesto de judía milenaria, somos peones en un tablero de ajedrez.
Esta mañana me desperté recordando a unos espadachines que, en una película de Godard, cuyo nombre no puedo acordarme, dirimían, sablazo va, sablazo viene, las disputas teológicas que dividían a Eu
Un texto, creo que de Eduardo Galeano, circula de vez en cuando por las redes --en formato de volante histórico político-- cuando se aproximan fechas efemérides o suceden acontecimientos que pelliz
El clima de época me pincha recuerdos que se me atropellan en las entendederas.
Era un negro cimarrón, eso es lo que era.
Qué podría decir yo, que no soy académica ni filósofa ni pensadora ni ensayista ni poeta y que solo sé contar historias y sucedidos de mi vida personal, no por placer autorreferente sino porque es
No parecés, me dijeron más de una vez cuando yo explicaba que era judía, y siempre me embargaba la loca o sutil percepción de que esa frase --que hoy día ya nadie repite-- pretendía ser un halago..
A Razvan no le resultó difícil entender las razones por las que mi abuelo Mótele se alejaba, subrepticio, de Gómel, en el carromato de los gitanos.
Es la noche de San Juan, hace unos cien años.
Frente a mi tabla de planchar hay una ventana que da a un suroeste medio raro; digo medio raro porque a toda hora del día tiene reflejos de sol que hacen brillar los techos de chapa y las paredes c