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Esther Díaz

Epistemólogo, filósofa y académica. Escribe en Las12.

Cómo poetizar lo inconcebible

Sabido y sufrido es que los fascismos sobrepasan todos los límites de la crueldad. Lograr a partir de ellos construcciones narrantes de martirios de los genocidios, producen conmociones estéticas que atraviesan las subjetividades colectivas. En esas potencias, el arte permite atisbar la belleza o el horror de algo que ya no está y logra transmitir, sin golpes bajos, sensaciones de la realidad que evoca. 

Por Esther Díaz
Esther Díaz y una investigación sobre todo lo que tienen para decir los zapatos de mujeres.

Los zapatos tienen mucho para decir

Desde “Los zapatos campesinos” de Van Gogh y su rememoración de la mujer que cada día sale a trabajar con ellos, hasta “Los zapatos de polvo de diamante” de Warhol, un recorrido por un arco histórico artístico en que los cuerpos feminos flotan sublimados en objetos, todo lo que el calzado tiene para decir de los cuerpos feminos.

Por Esther Díaz
Contra el espanto cotidiano, la filósofa Esther Díaz retratada enates de la carcajada.

¿De qué te reís?

Reírse es una forma de conexión con el mundo, con les otres y también una catarsis capaz de aliviar el cuerpo y los enriedos mentales. Es fugaz y espontánea, también genera su propia memoria. Para las mujeres, la risa estuvo vedada por siglos -en todo caso, había que hacerlo de manera discreta y con la boca cerrada o sería sospechada de bruja- aunque nunca dejaron de sonar las carcajadas en las rondas de amigas.

Por Esther Díaz
Esther Díaz, con el hartazgo frente a las propuestas del llamado feminismo liberal en la cara.

¿Por qué en las redes se provoca invitando a feministas a festejar -por ser mujer- la elección de Giorgia Meloni?

Nuestra filósofa punk, con evidente hartazgo por comentarios insidiosos que circulan en las redes, traza límites entre los feminismos y las apropiaciones liberales de esa palabra que llaman al empoderamiento y ponen la responsabilidad de las inequidades en las mismas afectadas. Y se mete también con esa queja sobre la libertad de expresión que pretende ejercerse en el vacío, sin comunidad ni contexto, para seguir abonando a discursos de odio que, ya sabemos, no se quedan en palabras.

Por Esther Díaz
Esther Díaz con la cara tapada.

El rostro también es político

Dos semanas después de ocurrido, todavía se insiste en la imagen de la pistola apuntando a la cara de la vicepresidenta. La cara, lo que nos identifica -y delata, aun de los crímenes no cometidos a través de los dispositivos de reconocimiento facial-, espacio de resonancia individual y social, coreografía de la palabra -para devolver cómo escuchamos-, y la enumeración podría seguir para acercarse a los significados de esa parte del cuerpo que comanda al resto.

Por Esther Díaz
Esther Díaz y la sexualidad disidente.

Esa rígida industria del porno

Desde El Satario, la primera película porno argentina y tal vez del mundo, filmada entre 1907 y 1912, muy poco ha cambiado en esa industria dedicada a explotar el sexo según los hétero machistas. La filósofa punk hace un recorrido por este siglo de historia triple X para concluir que sólo la liberación sexual disidente puede regalarnos imágenes paganas para todas las experiencias.

Por Esther Díaz
Esther Díaz, en el límite entre adentro y afuera

La dimensión política de la casa

Un límite a la intemperie, la posibilidad del cuarto propio, la cueva de lo siniestro, el laboratorio de la explotación pospandémica que ahora apila sobre el trabajo no remunerado el (mal)remunerado teletrabajo. ¿Cuán poroso es el límite entre el adentro y el afuera?

Por Esther Díaz

El derrame político de la violencia

Vivimos tiempos violentos, sí, pero, ¿qué es la violencia? Potencia agresiva que no siempre se ejerce para la destrucción o el agravio, aunque evidencie que la historia se escribió con sangre y que la utilización legitimada de la violencia pertenece al Estado. Nuestra filósofa punk se mete con las causas y consecuencias políticas de las estrategias del odio y con esa banalidad del mal liberaloide, hambrienta por dejarnos en carne viva.

Por Esther Díaz
Esther Díaz eligió rodearse de sus amigos para engalanar esta columna dedicada a ellxs.

Esa cosita loca llamada amistad

"¡Amigos! ¡No hay amigos!”, exclamaba intrigante Aristóteles pero era a ellos a quienes les hablaba. Y antes y después la filosofía le ha dedicado un espacio destacado a las preguntas sobre este afecto al que a veces parece faltarle algo -porque cuando es muy cercana la amistad pierde su nombre para llamarse hermandad- o sobrarle -por aquello de la exclusión de la sensualidad para conservarla. Nuestra filósofa punk recorre preguntas, lealtades y traiciones en esta semana donde todo son cartitas y posteos para les amigues que sí nos salvan la vida.

Por Esther Díaz
Un gesto de Esther Díaz para dar cuenta del peso relativo de una prohibición.

Ese sabroso gusto de lo prohibido

Es larga la historia de prohibiciones impuestas desde el poder que terminaron volviendo más tentadoras esas acciones, palabras, gestos u objetos interdictos. La filósofa punk enumera aquí algunos ejemplos que permiten decir sin dudar que aunque se prohiban algunas letras en la escuela, no se puede tapar el sol con el dedo. Ni con una resolución ministerial.

Por Esther Díaz