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Esther Díaz

Epistemólogo, filósofa y académica. Escribe en Las12.

Aunque pareciera que ya no existen, las tribus urbanas y virtuales vuelven a reunirse una y otra vez.

La reinvención de las tribus urbanas

Hay quienes suponen que la categoría de tribu urbana se ha disuelto junto el auge cada vez más veloz de la vida digital, sin embargo la búsqueda de pertenencia, de goces efímeros pero compartidos y de identificaciones que traspasen la virtualidad les asegura nuevas derivas, nombres, identificaciones. La filósofa punk nos lleva de paseo por estas formas de comunidad que habitan incluso más allá de las ciudades.

Por Esther Díaz

Un tango ya pronto serás

La pobreza siempre fue perseguida en Buenos Aires, y las distinas manifestaciones de esa persecusión ataca a las personas que intentan sobrevivir en una ciudad que las aprieta y reprime. Así como el tango fue una expresión popular censurada a principios del siglo pasado, ahora son descartados quienes deambulan por las calles buscando vidas menos peores. Porque la historia siempre se repite: primero es tragedia y después, farsa. 

Por Esther Díaz
Esther Díaz en busca de representaciones de la vulva que parecen tan ocultas como la vulva misma.

¿Y dónde están las vulvas?

En las paredes, en los monumentos, en la contratapa de los cuadernos, en los pizarrones y las puertas de los baños; los penes tienen quienes los dibujen y nadie dudaría de cómo hacerlo. Pero las vulvas, bueno, ahí todo empieza a fallar. 

Por Esther Díaz

Filicidios

Los crímenes de niñes son actos insoportables para el entendimiento humano, pero no solo la Justicia debe dar cuenta de esto, también interpela a toda la sociedad: los acontecimientos cruciales no se reproducen de un día para el otro y el punitivismo penaliza actos pasados, pero no previene ni impide los futuros.

Por Esther Díaz

La sociedad fálica

En estos días surgió en redes un brote de patriarcado fogoneado por mujeres, competidoras en misoginia con los cultos fálicos ancestrales. Las consabidas twitteras colaboran con las subjetivaciones discriminatorias, sostiene la filósofa punk, algo que sería intrascendente en sí mismo, si no fuera porque ese imaginario de tontas es capaz de inducir en un clic a la acción agresiva.

Por Esther Díaz

Entre la hipocresía y el cinismo

Son dos gotas de hiel, dos navajas lastimando el cuerpo social, pero a las que líderes de derecha, jueces y medios hegemónicos les echan mano con jibarismo perverso. Sin embargo, ofrecen un punto para reformular la resistencia, porque, como dice la filósofa punk, en esta época de utopías extinguidas, si el opresor cambia las tácticas hay que repensar las estrategias.

Por Esther Díaz

El año nuevo y la renovación de la esperanza

Habrán diferentes años nuevos según las diferentes culturas, pero las marcas que dejan en esos pasajes, a veces fiestafóbicos, como las piedras blancas del poeta Horacio, pueden romper ciclos o abrir otros para vivencias que llenen de sentido nuestros cuidados y proyectos de vida.

Por Esther Díaz
Los sentidos de pesimismo y el optimismo según Leibniz, Voltaire y la filósofa punk.

Por qué antes del triunfo no se podía hablar del triunfo

Fue difícil manejar las emociones en el último tramo del Mundial a medida que iba a subiendo el tono de esa frase de canción: nos volvimos a ilusionar. Y sin embargo, nadie quería augurar victoria, nadie quería que se le note el optimismo. Y es que el pesimismo puede ser a veces cuidado. Sobre esos límites frágiles entre los antónimos, sobre Leibniz, Voltaire y Kylian Mappé escribe esta vez la filósofa punk para subrayar que lo queda, siempre, es darle rienda a la intensidad.

Por Esther Díaz
El juego, esa acción libre que produce tensión y alegría, así como desengaños.

Jugar hasta que se acabe el mundo

En el juego convergen el pasado, el futuro y el fragor del presente formando un bello y -a veces- terrible dibujo imaginario. En la cancha o en la cama, en el piso con cualquier objeto, en la pista de baile, entre la arena o el barro; jugar es un trabajo de niñes, una fantasía de todes. Un paraíso posible y efímero que también trae desengaños, pero como sabemos, los importante es jugar.

Por Esther Díaz
Esther Díaz analizando si un triunfo de la selección podría ser un regalo de alegría para corazones castigados.

¡Dale alegría a nuestros corazones, Mundial!

¿Existe algo así como un regalo que podría traer la selección si ganara los partidos que siguen? Sí y no, dice la filósofa punk. Porque aun cuando de lo que se trata es de habilidad, esfuerzo y buen juego; el azar también mete la cola. Y por eso la alegría es un regalo. Aunque queda la pregunta ¿hay algo que de verdad se puede dar sin recibir ni esperar intercambio alguno?

Por Esther Díaz