El límite es el cielo
DESOBEDIENCIAS El espacio público es uno de los escenarios donde el patriarcado despliega sus reglas con más fiereza: en las calles, quienes no son varones cis sufren desventajas estructurales que lxs dejan más vulnerables. Sin embargo, cada vez más mujeres, lesbianas, trans y travestis avanzan y se movilizan para habitar y circular con libertad, autonomía y, lo más importante, generando alianzas para no tener miedo. La moto, ese pilar de autonomía hegemonizado por el universo masculino, tiene cada vez más conductoras que se sirven de las dos ruedas para trabajar, moverse y divertirse. Se ven en las autopistas, en las avenidas y al frente de pequeñas caravanas que se juntan para viajar por el país. Sueñan con armar una agrupación, con tener sus propios talleres mecánicos y con hacer de la independencia de la moto una bandera de disidencia con peso político propio.