El Ejército, la Iglesia, los periódicos, las clases altas y sus seguidores de clase media derrumban al gobierno de Hipólito Yrigoyen. Es el 6 de septiembre de 1930.
El país llega al fin del siglo XIX entre jactancias y festejos. La oligarquía de Buenos Aires lleva a cabo una totalización de vencedores. Nada, salvo ella, perdura con poder.
1637: la duda cartesiana mata a Dios. Dudar es, ya, matar a Dios. Negar la verdad revelada en nombre de la verdad de la subjetividad. El hombre pasa ser el subjetum.
El 3 de febrero de 1852, Urquiza, al frente del Ejército Grande, derrota a Rosas.
El problema fundamental del siglo XIX es: ¿pudo haber sido diferente o todo conducía a que fuese como fue? Rosas tenía la posibilidad de una modernidad que no entregara a cambio la soberanía.
Según suele decirse, en 1835 el país reclamaba a un hombre de autoridad. Aparece Rosas ahora como el vengador de Facundo. La generación romántica emigra a Montevideo.
Dorrego era amigo de “los de abajo”, tenía arraigo popular y buenas relaciones con las provincias. Esto lo condenó. También las famosas cartas de Juan Cruz Varela y Salvador María Del Carril.
Se trata de encontrar y señalar las persistencias en la historia de nuestro país.
Las invasiones inglesas implican la aparición del pueblo en nuestra historia. El pueblo aparece luchando contra el agresor imperial británico.
Las Indias occidentales no fueron “descubiertas” antes de Colón. Esos viajeros vikingos o chinos no descubrieron nada. Sus aventuras marítimas no eran parte de ningún proyecto.