Cuarenteños y cuarencianas; niños envueltos en excusas de adultos para salir, mascotas inexistentes pero imaginadas; parejas que, luego de cuatro meses de simbiosis, se preguntan qué han hecho para
Cuarenténicos; aburridérricos; libertaries, pero de los de antes; e-marginales; neuróticos a sola firma; niñes a quienes los adultos sacan a pasear para poder salir un poco; adultescentes; sexagena
Camaradentros; cuarenteñeros; e-amigos/as/es; postergadieteros; solitariólogos; milenials al borde un ataque de Netflix, centenials que miran la vereda como si fuera “una de terror”; parejas al bor
Cuarenténiques; multitudinarios virtuales, e-manifestantes; agnóstiques y creyentes en la condición divina de sus celulares; Zoombis; avataros, avataras y avatares; retwiteades, instagramáticos; al
¡Cómo cambia todo, si hace sólo un mes nadie daba un mango por la selección, y los teléfonos eran del Estado: ahora, la selección es un asunto de Estado, y no dieron casi un mango por los teléfonos
Compatriotas, compatriotes y compatriotos; faseúnicos y faseúnicas de mi Amba; deudoreternes; compañeuróticos; fóbiques, histériques y obsesives de la Patria Grande: todos ustedas y todas ustedos e
Cuarenténiques míos; fraternos y sororas encerradites; teleamigues; zoomófilos; prosélitos, prosélitas, procélibes; agorafóbicos satisfeches; precavidos y precovides; glade runners; seguidoris de m
Minuto 1: Se escapa Careca, varios defensores argentinos le rezan a San Cayetano para que lo detengan y no perder el trabajo. Finalmente salva Goycochea.
Cuarenteñeres, aisladites; guardadites conservades en alcohol en gel, lavandina y jabón; infovirtuales, virtualas y virtuolos; sedentariules, comedores empedernidos que eventualmente se inscribirán
Querides homealoners, acompañades hasta el hartazgo social preventivo y obligatorio, parejas en crisis postergadas hasta que termine el cuarenteno, solitaries en su salsa criolla súbitamente “norma