Desde Barcelona
Semanas atrás, en un artículo en The Guardian, Alan Clark se preguntaba ya desde el titular “¿Por qué los novelistas han dejado de inventar cosas?” Y, a continuación, muchas líneas para intentar re
Sexo, misticismo, tabúes y obsesiones eróticas pueblan los cuentos de April Ayers Lawson, una auténtica dama sureña a la manera de Carson McCullers, del siglo veintiuno.
En La señora Osmond, John Banville retoma el final abierto de El retrato de una dama, de Henry James, para salir rumbo a lo desconocido y plantear otro final no menos sugerente.