Para Helena Villagra, aire en el viento.
Ella tenía la piel muy gris, del color de un elefante hindú que se había extraviado por esta zona. Un poco más claro, eso es cierto. Pero con las mismas arrugas.
John Ford, en uno de sus mejores films, El hombre que mató a Liberty Balance, de comienzos de los sesenta, con John Wayne y James Stewart, y varios de sus magníficos secundarios como Lee Marvin, Ed
El Topo Carbone es un milagro de subsistencia y un generador de corrientes que simpatizan con su vida singular. Quien le brindara su amistad y tiempo fue un grande: Luis Alberto Spinetta.
Aquellas pinzas de las viejas máquinas de peluches que ya casi no se ven casi siempre eran tramposas.
Mientras manejo rumbo al hospital, voy escribiendo mentalmente este texto.
“Yo sigo con el dolor de haber perdido a mi hermana. No encuentro explicación” me dijo Walter Campos hace unos días.
Uno. La literatura ‑el concepto no me pertenece‑ sirve para presentar ante el lector ciertos destinos.
El proceso Lula da Silva pone descaradamente de manifiesto que algo está podrido en el sistema judicial brasileño, evidenciando procedimientos y prácticas incompatibles con principios y garantías f
Recién con el tercer disparo logré tumbarlo. Intentó pararse. Me miró con los ojos ciegos, ensangrentados; estiró un brazo con los dedos en garra, las uñas como dagas cubiertas de tierra y sudor.
Salí temprano de mi casa, me até el pañuelo verde a la cintura, el día estaba teñido de ese color pero no era hora de llevarlo al cuello todavía.
Comprendo las señales de tránsito informativas anunciando zona de hospitales, destinadas a choferes iracundos, piropeadores compulsivos que suelen acompañar el sonido molesto de su claxon con grito
Desde Barcelona
Me llamaron del sanatorio un miércoles a las siete de la mañana y fui con mis hermanos a recibir la noticia de la muerte de mamá.
No hay eufemismos que valgan: Brasil muestra en estas horas lo peor y más descarnado del fascismo contemporáneo.
Una segunda descarga te ayuda a saber dónde estás. Un recorrido eléctrico, como una cosquilla que lastima, y te das cuenta de que tus neuronas han hecho sinapsis.
Los primeros meses de 1939 fueron el período durante el cual el mundo pudo haber salvado a cientos de miles de refugiados judíos. Pero por especulación política de distintos países eso no ocurrió.
¿Cómo se hace para mirar a un costado de la realidad sin sentirse un traidor? Me refiero a hacerse el boludo por un rato ante los dolores del mundo. A todos nos sucede, creo.
Antes era distinto... Cuando éramos chicos, para que no patearan fuerte decías “no vale fusilar”. Sobre todo en los penales. “No vale fusilar”.
Guillermo Colussi i.m.