Todos los adioses son definitivos porque las circunstancias en las que fueron dichos son únicas, siempre. Nada de lo que ocurrió después de pronunciarlos es previsible.
El presidente norteamericano Joe Biden es un católico confeso.
La noche es irracional, piensa y mira hacia arriba, lo negro, el cielo. Unas pocas nubes grises aisladas. Sin estrellas. Sin luna. Le hubiese gustado ver una luna.
Triste y solitario era el vino que trasegaba, acodado al estaño, el gaucho de aspecto brutal que, antes de perderse hacia los rumbos del desierto, me confesó llamarse Agustín Camargo, montonero obl
En aquellos años ahora remotos no andaban los teléfonos. Parecerá imposible en una sociedad más o menos desarrollada del siglo XX, pero era así.
“Ese día de fiesta nacional se amontonaba a todos los críos en un patio y se los hacía jurar fidelidad a la bandera.
A Pasqualino Taricani
Cada amanecer, durante mi caminata cotidiana hacia los faldeos de los Andes, paso por el Aeródromo Tobalaba, un recinto que atiende a una amplia variedad de aviones privados.
La expansión del capitalismo ha erosionado uno de los valores que lo cimentaron históricamente: la cultura del trabajo, la idea de progreso y ascenso social a través de él.
La palabra frente es generosa, típica expresión de acepciones múltiples. Alude a aquella porción del cuerpo humano encima de las cejas hasta el nacimiento del cabello, entre sien y sien.
Desde Barcelona
Supe de la existencia de la isla de los muertos en la cabaña del río Pangal, en los alrededores de Puerto Aysén.
Vivir sin luz, en la oscuridad o en la penumbra, nos devuelve en un vuelo rasante al siglo XIX. Hay gente que todavía sobrelleva su existencia en esas condiciones pero dos siglos después.
El Petit Palais de París fue construido para la Exposición Universal de 1900 y dentro tiene el Museo de Bellas Artes de la ciudad.
Esta calor del carajo sacó a pasear a la gente que ni siquiera escucha el problema y ya tiene el nombre del culpable en la punta de la lengua.
Rosa Babel vaciada por completo, se vuelve a llenar. La Miri ebria.
“Sentirse despreciado es la emoción política elemental de la época”, dice François Dubet en su libro La época de las pasiones tristes.
Al menos por un año, dejamos de discutir por los tres palos.
¿Por qué esa urgencia inusual porque las feministas tomemos la palabra?
No estoy seguro, pero lo que sí recuerdo es que acomodé todas las cosas a conciencia.