DEPORTES › LO QUE DEJO LA NUEVA VICTORIA DE RAFAEL NADAL SOBRE ROGER FEDERER

El clásico que se volvió imposible

El español se quedó con el duelo por las semifinales del Abierto de Australia y estiró su ventaja en el historial a 23-10. Mañana buscará sumar un nuevo título a su brillante carrera frente a otro suizo, Stanislas Wawrinka.

Desde Melbourne

“¡Buena suerte, Roger!” Federer acaba de entrar a la sala de jugadores del Abierto de Australia y un conocido lo alentaba de cara al choque de semifinales con el español Rafael Nadal. Tras el partido, la impresión es que necesitará toneladas de suerte para revivir el clásico que se volvió imposible. El que fue el gran duelo del tenis mundial está desequilibrado: son ya 23 victorias del español contra apenas diez del suizo, que no derrota a Nadal desde noviembre de 2012 y no lo hace en un torneo de Grand Slam desde la final de Wimbledon 2007.

El suizo llegaba feliz a la semifinal. La raqueta nueva le estaba dando un “plus” a su tenis, los primeros pasos con el sueco Stefan Edberg como co-entrenador eran puro disfrute y en el camino había vencido convincentemente a dos “top ten” como el francés Jo-Wilfried Tsonga y el británico Andy Murray. Pero Nadal es otra cosa. Otro mundo. Otra galaxia, casi. Históricamente reacio a reconocer la superioridad sobre Federer que sugieren los números, el español cedió ayer por fin. “Los números por algo son. Uno tiene que apoyarse en los números cuando son extensos”, dijo el número uno del mundo tras el 7-6 (4),

6-3 y 6-3 sobre Federer. Nadal es consciente de que si hasta hace unos años el duelo mostraba ciertas equivalencias, hoy ya hay poco de eso.

Los números abruman: un tercio de las veces que ambos se midieron fue en torneos de Grand Slam, con nueve triunfos de Nadal en 11 partidos. Las dos veces que cayó fue en Wimbledon, en 2006 y 2007, cuando aún creía que el césped no era para él. Luego llegaría su victoria por 9-7 en el quinto set de Wimbledon 2008, el momento más simbólico e importante de la rivalidad.

“Nadal lo superará ampliamente. Sin dudas”, aseguró a la agencia de noticias alemana dpa el croata Goran Ivanisevic ante la combinación de cifras que mejor representa hoy la esencia del duelo: 13 y 17. A partir del domingo podrían ser 14 los títulos de Grand Slam de Nadal.

Hace años que Federer insiste en algo: Nadal es zurdo, y eso complica absolutamente su juego. El suizo mostró un gesto de cierta desesperación ayer cuando se le hizo la enésima pregunta acerca de las razones técnicas de la derrota. “Es un partido totalmente diferente. No sé cómo explicarlo. Jugar con Murray y con Rafa es como el día y la noche. No es por el nivel, necesariamente, sino que cada punto se juega de una manera absolutamente diferente y tengo que cambiar totalmente mi juego.”

Brutalmente sincero en el análisis de las dificultades que le genera Nadal, hay que creerle a Federer entonces cuando se le pregunta directamente: ¿Es Nadal el jugador que más frustración le genera? “No, disfruto jugando con él”, asegura. “Sé que siempre va a ser en el estadio central, siempre va a ser una gran historia. Es la clase de partidos para los que uno entrena duro, es a lo que quieres llegar, así que siempre estoy feliz cuando me toca jugar con él, porque la atmósfera es diferente y disfruto los partidos. Obviamente no es tan cool cuando pierdes en sets corridos. Pese a todo es un buen momento el estar ahí fuera.”

Y por ahí podría pasar el futuro de los Nadal-Federer, por mantenerse como una celebración nostalgiosa de la rivalidad que marcó varios años del tenis. Algo de eso hubo ayer en el Rod Laver Arena cuando, con los dos jugadores a punto de empezar el partido, desde las gradas bajó un aplauso general, primero, y una ovación vibrante, luego. Celebraban el partido, relativamente despreocupados por un resultado que ofrece cada vez menos sorpresas. Piensan quizá como Chris Evert, una de las más grandes de la historia, que en una entrevista con dpa definió a Federer como “un artista” y a Nadal como “un guerrero”. A un artista se lo disfruta por siempre, trasciende a todo. Pero un guerrero bien puede rendir al artista. Y en eso está el Roger versus Rafa, el clásico que se volvió imposible.

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Rafael Nadal festeja el triunfo número 23 sobre el gran Federer.
Imagen: AFP
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