ECONOMíA › AYUDA DE WASHINGTON A LOS BANQUEROS MAS BUSCADOS

Nuestros amigos de la banca

Escándalo en el Banco Mundial por créditos multimillonarios a los hermanos Rohm y a los Peirano, algunos presos, otros prófugos.

 Por Maximiliano Montenegro

Manejado en el máximo secreto, el Banco Mundial está sumido en un escándalo interno de proporciones debido a préstamos millonarios otorgados, a través de la Corporación Financiera Internacional (CFI), a Banco General de Negocios, de los hermanos Rohm, y al Banco Montevideo, de los hermanos Peirano. Como es sabido, ambas entidades fueron vaciadas y la Justicia argentina y uruguaya ya procesó a varios de los responsables por los supuestos delitos de asociación ilícita, lavado de dinero y defraudación, entre otros. Los Rohm –uno preso, el otro prófugo– recibieron en los últimos años 68 millones de dólares de la CFI. Mientras que los Peirano –tres presos, uno prófugo– fueron beneficiados este año, poco antes de profugarse o caer presos, con el mayor préstamo otorgado por la Corporación a una empresa privada en Uruguay: 18 millones de dólares.
“Invirtiendo en un sector privado sustentable”, se titula, apelando al lenguaje de moda en Washington, el reporte anual 2002 de la Corporación Financiera Internacional, la oficina del Banco Mundial que presta a empresas privadas en los países subdesarrollados. Presentado días atrás durante la Asamblea Anual conjunta del FMI y del Banco, el informe sostiene que la CFI “financia y apoya a empresas privadas que produzcan ganancias para la sociedad”.
El documento, ilustrado con innumerables fotos de gente pobre y trabajadores de rostro sonriente en Asia, Africa y Latinoamérica, está prologado con un mensaje del titular del Banco Mundial, James Wolfensohn, y el vicepresidente ejecutivo de la entidad, Peter Woicke. “Tiempos difíciles requieren del pensamiento no convencional y de algún grado de optimismo”, filosofa Woicke, quien luego explica que, pese a su alta exposición en Argentina, “gracias al duro trabajo de nuestro staff”, la Corporación logró una ganancia en el último año de 161 millones de dólares. También dedica un capítulo a reafirmar el “compromiso con Argentina”. “Aprendimos nuevas lecciones de Argentina”, asegura: “Debemos encontrar nuevas formas de atacar las debilidades de los economías en desarrollo de modo tal que ocupemos menos tiempo respondiendo a las crisis y más tiempo a construir un sector privado sustentable”, concluye.
Sin embargo, nada dice de una esas “debilidades”: la corrupción, que el Banco Mundial parece haber alimentado con créditos a banqueros que estafaron a miles de ahorristas, vaciaron sus empresas y defraudaron al fisco.
Por el contrario, el Banco Mundial señala que “para financiar los proyectos la CFI exige estándares mínimos, que proveen una red de protección a la comunidad y a la propia CFI frente a riesgos innecesarios, financieros y de reputación”. Pero, por si algún pícaro dudara, destaca además que “los proyectos de la CFI ofrecen una oportunidad para mejorar la transparencia de los mercados de capitales, fortalecer los ahorros del sector privado y adoptar un acercamiento más democrático hacia los accionistas”.
Con tantos controles y transparencia pregonados desde Washington, sería bueno conocer a los responsables de haber otorgado créditos multimillonarios a los banqueros con mayor prontuario de Latinoamérica. Los hermanos Peirano (Jorge, Dante y José en prisión, mientras que Juan sigue prófugo) están procesados por la Justicia uruguaya por el delito de “asociación para delinquir”, acusados de haber fugado 350 millones de dólares del Banco de Montevideo. Los Rohm (Carlos preso, José prófugo) están procesados en Argentina por haber esfumado un capital similar, del BGN y sus compañías asociadas en Uruguay, Panamá y las Islas Vírgenes (ver aparte). El Banco Mundial cerró con ellos, cabales representantes de un “sector privado sustentable”, las siguientes operaciones:
u Los hermanos Rohm fueron beneficiados con tres préstamos de la CFI. Dos de ellos, uno en el año ‘94 y otro en el ‘99, por un monto de 48 millones de dólares, fueron concedidos directamente al Banco General de Negocios,hoy en proceso de liquidación. El otro, el año pasado, por 20 millones de dólares, lo recibió el Nuevo Banco de Santa Fe, hasta principios de este año en manos de los Rohm y actualmente, tras la intervención del Banco Central, gerenciado por pool de bancos.
u Este mismo año, a pocos meses de profugarse, los Peirano consiguieron que la CFI otorgara al Banco Montevideo, hoy suspendido, 18 millones de dólares, el mayor crédito entregado por la entidad a una empresa uruguaya.

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James Wolfensohn, sempiterno presidente del Banco Mundial.
 
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