ECONOMIA › POLEMICA POR LAS CIFRAS DE
DESOCUPACION DE OCTUBRE QUE DIFUNDIRA EL INDEC

Camaño no ve la hora de anunciar el desempleo

La ministra de Trabajo pronosticó una baja del desempleo en la medición de octubre. El Gobierno quiere contabilizar a los beneficiarios de planes Jefes de Hogar como ocupados. Así, habría una drástica baja en los índices. Críticas de los expertos.

La ministra de Trabajo, Graciela Camaño, dejó en claro que ya está en marcha uno de los anuncios más esperados por el duhaldismo. Camaño pronosticó un descenso en el índice de desocupación de octubre, que se conocerá una vez que el Indec procese los datos de la encuesta permanente de hogares que acaba de relevar. Sin embargo, según los expertos, todavía no hay señales firmes de recuperación del empleo, si bien reconocen que la abismal caída del costo laboral puso un freno a la expulsión de mano de obra. Pero el Gobierno tiene una carta en la manga para mostrar una drástica reducción de la desocupación. La idea sería computar como ocupados a los 2 millones de beneficiarios de los planes Jefes y Jefas de Hogar. Si así fuera, por primera vez en mucho tiempo, el Indec se alejaría peligrosamente de la realidad. Porque consideraría como empleados a personas que reciben un subsidio (de 150 Lecop) para sobrevivir.
En la medición de mayo del Indec, la desocupación batió todos los records: alcanzó a 21,3 por ciento de la población activa, mientras que la subocupación llegó al 18,5 por ciento. Desde entonces sólo en las últimas semanas parece haber algunas tímidas señales de que el mar de la recesión que cubre al país empezó a retroceder.
Así y todo, Camaño expresó ayer su convencimiento de que la desocupación bajará en la medición de octubre del Indec. El organismo oficial de estadísticas acaba de finalizar el relevamiento de la encuesta permanente de hogares, pero los resultados preliminares sobre la desocupación en el país recién se sabrán en las primeras semanas de diciembre. “Desde hace dos meses se está construyendo más empleo que el que se destruye y vamos a tener un indicador más optimista”, aseguró la ministra. Y precisó que desde mayo se registró una suerte de “amesetamiento” en los niveles de desocupación, con mejoras en las zonas de Mendoza y Rosario, entre otras.
Sin embargo, los expertos en economía laboral no opinan lo mismo. “Todavía no hay signos ciertos de que hayamos alcanzado el piso. Es posible que esto se produzca en el último trimestre. Al parecer hay una disminución de los despidos, pero no hay evidencias de aumento de empleo, al menos eso es lo que muestra la propia encuesta del Ministerio de Trabajo”, dijo a Página/12 Ernesto Kritz, director de la Sociedad de Estudios Laborales.
Ciertamente, la última encuesta de indicadores laborales del Ministerio de Trabajo, correspondiente a septiembre, marcó un aumento del empleo sólo en Córdoba, mientras que siguió la caída en Gran Buenos Aires –cuyo peso demográfico, obviamente, es mucho mayor– y se mantuvieron los niveles en Rosario y Mendoza. En tanto, el indicador de horas trabajadas sólo mostró un incremento también en Córdoba, mientras que continuaron los recortes en los otros tres aglomerados.
Para Kritz, “la variable de ajuste en el mercado de trabajo ha sido durante este año el costo laboral, que ha caído más que la demanda. Esto hace que se detenga el proceso de expulsión”, explica. Según las cifras que maneja, en la industria el costo laboral real cayó más del 50 por ciento, como consecuencia de un aumento de los precios industriales de más del 100 por ciento combinado con una mejora de las remuneraciones inferior al 10 por ciento. Pero de ahí a un incremento significativo del empleo hay un trecho muy largo.
Sea como fuere, la gran carta del Gobierno para mostrar una fuerte caída de la desocupación sería contabilizar a los beneficiarios de los planes Jefes y Jefas de Hogar como empleados. De hecho, hasta ahora, todas las encuesta del Indec consideraron siempre a las personas que cobran planes trabajar como ocupadas. Sin embargo, esta vez el resultado podría ser absurdo. Si se computara a los dos millones de personas cubiertos por el subsidio de 150 Lecop, entonces el desempleo caería a un tercio del nivel de mayo. De otra forma: en mayo había unos tres millones de desocupados y, sólo seis meses después, el registro sería de sólo 1millón. Más aún, en porcentaje, el índice de desocupación podría ser de un dígito, cosa que no ocurre desde el año ‘93.
“El Indec debe contabilizar por separado los planes Jefes y Jefas de Hogar porque el desempleo caería en dos tercios. Tienen la posibilidad técnica de hacerlo. Si no la encuesta no reflejaría la realidad”, asegura Kritz.

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La ministra de Trabajo, Graciela Camaño, es optimista con la desocupación.
 
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