ECONOMíA › EL DOLAR SIGUE EN EL TOBOGAN: CERRO A 2,97 PESOS

Y ahora quién podrá salvarlo

 Por Claudio Zlotnik

“El dólar seguirá cayendo.” Para el economista y consultor José Siaba Serrate, el tipo de cambio sólo podría subir, como aspiran Roberto Lavagna y Alfonso Prat Gay, en caso de que el Banco Central tome nuevas medidas profundizando la liberación del mercado cambiario. Aunque, aun así, el efecto sería de corto alcance, no más de una semana, hasta que la paridad vuelva al camino descendente. El análisis de Siaba Serrate, en diálogo con Página/12, coincidió con otro retroceso del dólar, que ayer rompió la barrera de los 3 pesos y quedó en 2,91 pesos para la compra y 2,97 para la venta. En el segmento mayorista cerró en 3,93 pesos, y el Central compró a los exportadores a 2,88 pesos por dólar.
Hoy, a su regreso de Italia, Prat Gay tendrá que analizar si ha llegado el momento de seguir eliminando las restricciones cambiarias. Hay, por lo menos, dos iniciativas en estudio: elevar el tope mensual a la compra de divisas, actualmente fijado en 200.000 dólares mensuales, y liberar los giros al exterior para cancelar deudas empresarias. Hasta ahora, esta última opción tiene condicionalidades: lograr una quita sobre lo adeudado y una postergación de los pagos.
Entre los economistas existe consenso en que el tipo de cambio seguirá bajando. Off the record, se arriesgan a poner un número para el corto plazo: 2,80 pesos por dólar, el mismo nivel mencionado por el presidente del Central en el Senado a fines de 2002.
El principal argumento para la caída del tipo de cambio es que es mínima la demanda de billetes verdes. Ayer, los exportadores apenas liquidaron 6,7 millones de dólares en la ventanilla del Banco Central. Pero lo más llamativo radica en que las propias entidades financieras se deshicieron de 9,5 millones que le vendieron al Central, porque prefieren tener pesos en sus carteras antes que divisas. Esta necesidad extraordinaria de pesos, mencionan los banqueros, se debe al inminente levantamiento del corralón.
Siaba Serrate apuntó que el tipo de cambio de equilibrio recién se conocerá cuando la Argentina reestructure su deuda pública. Recién entonces podría proyectarse la demanda de divisas para cumplir con los acreedores. Claramente, no existe un solo motivo para explicar la marcada tendencia bajista del dólar. Existen varios elementos:
- Importante superávit comercial, de unos 2000 millones de dólares mensuales, en un contexto de una demanda disminuida de divisas. Encima, en las próximas semanas comienza la cosecha gruesa, lo que aumentaría la oferta de dólares en el mercado.
- El pacto con el Fondo limita la emisión de pesos para adquirir dólares. De esta manera, el Central no es libre para sostener el precio de la moneda estadounidense.
- En medio del default, las grandes compañías tienen excedentes en sus cajas, lo que también presiona hacia abajo al dólar. Por eso, en el Central analizan levantar las restricciones sobre los giros de divisas al exterior para abonar deudas empresarias.
- Un proceso electoral en calma. Desde la mirada de los agentes financieros, la designación del conservador Gustavo Gutiérrez en la fórmula junto a Elisa Carrió y la de Daniel Scioli junto a Néstor Kirchner refuerza la idea de una campaña moderada.
- Se estima que la caída del dólar juega a favor del oficialismo de cara a las elecciones. No es lo mismo llegar a fines de abril con un dólar en calma que en medio de turbulencias.
El escenario podría variar con la llegada del nuevo gobierno, ya que se aguarda un cambio en los precios relativos, con un demorado ajuste de las tarifas y de los salarios. Habrá que ver el comportamiento del dólar en un marco con mayor inflación.

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