ECONOMIA › EL SECRETARIO DE COMERCIO INTERIOR EXPUSO SU PENSAMIENTO ECONOMICO ANTE EMPRESARIOS PYMES

Moreno dio clase pública en Tecnópolis

“Hasta el 2 o 3 por ciento de desocupación no podemos parar”, anticipó el funcionario, y explicó que para eso el Gobierno debe modificar la señal de precios internacionales y de la propia estructura económica nacional.

 Por Javier Lewkowicz

“Sólo se puede conseguir pleno empleo si se regula el precio de bienes que se consideran sistémicos a la competitividad. En nuestro caso son algunos alimentos de consumo popular y la energía. Debemos hacerlo incluso pagando el costo en términos de conflictos sociales. ¿Alguien conoce la manera de tener un salario real alto sin conflicto con la oligarquía? Señores, para hacer una tortilla, hay que romper los huevos.” El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ofreció ayer una clase de economía en el cierre de un evento organizado en Tecnópolis por su secretaría y AFAC. “Hasta el 2 o 3 por ciento de desocupación no podemos parar”, anticipó, y explicó que para ello el Gobierno debe modificar la señal de precios internacionales y de la propia estructura económica nacional. “Es obvio que hay un conflicto con la Sociedad Rural, es una contradicción histórica. En el sector energético, la Presidenta ya tomó la decisión. Era más sencillo, finalmente era sólo una empresa”, señaló.

Moreno presentó durante más de una hora y media el trabajo “Condiciones necesarias para un crecimiento económico sostenido”, que confeccionó junto a Oscar Carreras y Carlos Cancelli, colaboradores de la secretaría. Sin embargo, comenzó con una breve referencia a su gestión de este año. “Nos habíamos puesto el objetivo de alcanzar un superávit comercial para hacer frente a los compromisos externos asumidos. Ese objetivo está cumplido. Demandó un esfuerzo importante en el primer semestre, el segundo fue un poco más liviano. Pero ojo que en enero hay que empezar de vuelta”, advirtió.

Al grito de “Guilleeermo, Guilleeeermo” de parte del público, el secretario subió al escenario. Se quitó el saco, se arremangó, tomó el micrófono y, parado, al mejor estilo “talk show”, comenzó su disertación. Definió que nuestra economía, como muchas otras, es “subóptima” porque no utiliza todos los recursos plenamente. “Si tenemos a toda nuestra población en condiciones de trabajar y quiere trabajar, tiene que poder hacerlo. Ese es el deber mayor del Gobierno que ejecuta la política económica”, definió. Luego planteó dos ordenadores básicos: los precios son los que asignan los recursos, y tienen que estar relacionados con los costos. “Para llevar nuestra economía al óptimo, hay que administrar distorsiones y rentas extraordinarias que cada nación tiene por la dotación de sus recursos naturales”, siguió.

“¿Qué pasa cuando el precio de algunos insumos difundidos me invalidan ocupar a todos los factores de la producción porque distorsiona la estructura de costos? ¿Quién se hace cargo de la desocupación? Los vectores de la competitividad de la Argentina son el precio de la energía y de algunos alimentos. En el caso de los alimentos, se trata de que el poder adquisitivo del salario sea alto. Es nuestra cosmovisión. Si yo tengo alimentos caros, el resabio del salario para gastar en otros bienes es bajo. Sucede que muchos alimentos en el país se hacen sobre tierra alquilada. Y el precio debe ser tal que pague al productor y al dueño de la tierra. Es un precio mayor, y en tanto un salario real menor. Si el tema del alquiler lo tuviera resuelto, el precio sería más bajo”, explicó Moreno. Puso el ejemplo de la leche, cuyo precio es apropiado en un 20 a 25 por ciento por el dueño de la tierra a través del alquiler, valor que a su vez se define en función de la rentabilidad de la soja. “Es como tener un local y alquilarlo para una pizzería o una funeraria. Los dos me tienen que dar lo mismo. Estamos en un lío”, bromeó. También contó que lo que más le sorprendió de la misión comercial a Vietnam fue que un plato de comida tradicional costaba 25 centavos de dólar. “Al nivel de salarios vigente, implica que con 15 dólares al mes el trabajador está bien alimentado. No hay posibilidad de lograr eso sin la intervención del Estado”, advirtió.

Recordó la teoría de la renta diferencial del economista inglés del siglo XIX David Ricardo, al relacionar la estructura de precios de los alimentos en la Argentina con la productividad decreciente de la tierra a medida que se extendió la frontera agrícola, a diferencia de lo sucedido en Estados Unidos, donde la productividad, hacia el oeste, creció. “La famosa historia de tirar manteca al techo: la oligarquía argentina”, aclaró.

El funcionario luego detalló por qué considera la energía como el otro “vector de competitividad”. “En un país como la Argentina, todo termina siendo logística. La empresa de logística más importante del país es La Serenísima, que hace cien mil facturas diarias. Entonces el precio de la leche está directamente relacionado con el precio del gasoil. Todo es energía”, analizó, y agregó: “Queremos administrar algunos precios, no todos. Si nosotros no lo hacemos, lo vamos a pagar con desocupación, baja inversión, calidad de vida e inestabilidad del sistema”.

En el plano de la implementación, Moreno destacó que en materia energética la estatización de YPF y la regulación del mercado hidrocarburífero implican la puesta en marcha del control sobre ese precio. Indicó que las petroleras, con la regulación de la comisión que él encabeza junto al viceministro Axel Kicillof, obtendrán una tasa de ganancia “aceptable” del 5 por ciento.

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“Guilleeermo, Guilleeeermo”, comenzó a gritar parte del auditorio cuando Moreno subió al escenario.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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